FARC afirman que la lucha continuará tras muerte de su líder

BOGOTA, Colombia – La guerrilla colombiana FARC aseguró este sábado que continuará con su lucha, pese a los llamados a la desmovilización del gobierno, tras la muerte de su líder Alfonso Cano, en una operación militar el viernes, según un comunicado divulgado en internet por la agencia Anncol.

El Secretariado de las FARC aseguró en un comunicado que continuará en la lucha.

En la primera reacción a la muerte del líder rebelde, el Secretariado (dirigencia) de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aseguró en un comunicado que continuará en la lucha.

«La paz en Colombia no nacerá de ninguna desmovilización guerrillera, sino de la abolición definitiva de las causas que dan nacimiento al alzamiento. Hay una política trazada y esa es la que se continuará», señaló la declaración publicada en la página internet de la Agencia Anncol.

«No será esta la primera vez que los oprimidos y explotados de Colombia lloran a uno de sus grandes dirigentes. Ni tampoco la primera en que lo reemplazarán con el coraje y la convicción absoluta en la victoria», señalaron en el comunicado los jefes rebeldes.

Previamente, el presidente colombiano -que multiplicó sus intervenciones, tres entre viernes y sábado- aseguró que tras la muerte de Cano, las FARC debían renunciar a las armas y elegir el camino del diálogo y la paz.

«Las FARC, en su carrera absurda de violencia, que ya alcanza casi medio siglo, ha llegado a un punto de quiebre», advirtió Santos en una alocución radiotelevisada al país.

«Cano hubiera podido hacer la paz conmigo, pero perdió la oportunidad (…) décadas de violencia no consiguieron nada, no mejoraron nada, sólo significaron dolor y muerte, sólo ayudaron a perpetuar la pobreza y el atraso», agregó.

«La puerta del diálogo no está cerrada con llave, pero insisto en que necesitamos señales muy claras, que cese el terrorismo», dijo antes Santos desde Popayán, capital de Cauca.

Cano, de 63 años, un ex universitario de clase media cuyo verdadero nombre era Guillermo León Sáenz, ascendió al mando máximo de FARC en 2008, luego de la muerte por causas naturales de su fundador, Manuel Marulanda «Tirofijo».

Pocos días antes de la investidura del presidente Santos, en agosto de 2010, Cano divulgó un video en el que le llamaba a buscar una salida pacífica al conflicto armado de Colombia, honrando su fama de político dentro de la guerrilla. Pero aparentemente no hubo ningún contacto directo entre la debilitada guerrilla y el gobierno.

Santos consideró que la muerte de Cano es el golpe «más contundente» sufrido por las FARC.

«Muchos analistas decían que Cano era irreemplazable por la ascendencia» que tenía en la guerrilla. «Lo que sabemos es que quien lo reemplace no va a tener esa capacidad de mando y control sobre las FARC», fundadas en 1964, añadió.

Por su parte, la familia de Cano llamó, a través de un comunicado este sábado, a la paz de Colombia, al considerar que «esta guerra fratricida ha demostrado ser un holocausto inútil».

Las FARC, que según el ministerio de Defensa tiene unos 8.000 guerilleros, reemplazarán en principio a Cano por algún miembro del ‘secretariado’.

En su intervención en Popayán, Santos recordó a los rehenes en poder de FARC, 18 de ellos policías y militares. «No los hemos olvidado y haremos todo lo que esté a nuestro alcance para su liberación», señaló.

La ex senadora Piedad Cordoba (Partido liberal) ex mediadora en procesos de liberación de rehenes, también manifestó su preocupación por estos, en declaraciones a medios.

Desde Washington, la responsable de la Administración Antidrogas (DEA) estadounidense, Michele Leonhart, se felicitó por lo que consideró «un formidable golpe contra las FARC, la organización narcoterrorista más destacada en el mundo».

El cuerpo de Cano, muerto en combates en el departamento (provincia) de Cauca el viernes por la tarde, fue llevado primero a la morgue de Popayán y en la noche del sábado llegó a Bogotá.

Cano, de espesa barba y grandes lentes, se hizo conocido al encabezar la delegación negociadora de la guerrilla en las conversaciones realizadas en Caracas en 1991 y Tlaxcala (México) en 1992.

Posteriormente, participó en los fallidos diálogos con el gobierno del conservador Andrés Pastrana (1998-2002) en la zona del Caguán, en Colombia, donde sin embargo no tuvo un papel destacado.

Su muerte siguió a la de Jorge Briceño, alias Mono Jojoy, el líder militar de la guerrilla, abatido en un bombardeo en septiembre de 2010 en Colombia.

En marzo de 2008, el Ejército dio también muerte al entonces número dos de FARC, Raúl Reyes, en un bombardeo a su campamento en territorio ecuatoriano, a pocos kilómetros de la frontera común. AFP