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Los premios nacionales de arte y literatura

Por: Roger Silva Pérez

Portada de la novela “Si los perros pudiéramos hablar”, Aída Castañeda.

Como siempre con alguna polémica, pues este 2011 no se otorgó el de ciencia «José Cecilio del Valle», será que existe algún malestar por parte de algunos sectores pues he visto algunas notas inconformes publicadas en diarios locales, igual ha sucedido en años anteriores con algunos de los premiados en arte y literatura, pienso que a veces infundados malestares y otras veces no.

Los premios nacionales de arte, ciencia y literatura fueron creados en el año 1967 para ser entregados por el Presidente de la República, cosa que ya no es así, pues es su representante quien lo hace, el objetivo de estos premios es reconocer la labor de personas cuya trayectoria y trabajo tenga alguna trascendencia nacional o internacional y son escogidos por un comité integrado por la Presidencia, la Secretaria de Educación y la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes, quienes a su vez solicitan los currículum de los candidatos propuestos a diferentes instituciones culturales, fundaciones, universidades y la Escuela Nacional de Bellas Artes deliberando a quienes se les otorgará aunque a veces ya se lleva un escogido de dedo o algunos vetados desde el principio, según me han contado algunos participantes en estos comités que cambian cada año.

Este año creo que son muy bien merecidos los premios pues son personas que muy calladamente vienen realizando un trabajo muy reconocido por la mayoría de los hondureños, es así que el premio nacional de literatura le fue otorgado a la dama hondureña, la señora Aída Castañeda, una ama de casa que cuando sus niños estaban pequeños no tenía libros de cuentos, así que como dice ella «Me los inventaba», surgiendo así la idea de escribirlos por sugerencia de amigos, fueron sus mecenas, Guillermo Codrigton y Felipe Elvir Rojas, escribiendo hasta hoy ya más de 133 cuentos infantiles de los cuales ha publicado 108, dos novelas, «Tormenta» que ya sobrepasa las 40,000 ejemplares y «Si los perros habláramos».

América Mitos y Leyendas

Ha sido invitada como jurado a infinidad de concursos literarios, homenajeada por varias instituciones como la Sociedad Literaria de Honduras por su prolífera producción y ha recibido varios premios en los diferentes concursos donde ha participado. Ella misma define su estilo dentro del género narrativo y confiesa que se gana la vida vendiendo su producción, «Vivo de lo que escribo», confiesa, pues sus obras son muy buscadas en librerías, escuelas y universidades las adquieren como libros de texto.

Rolando López Tróchez es el artista de la plástica que fue seleccionado este año para el premio nacional de arte Pablo Zelaya Sierra, un hondureño que viene realizando durante décadas una gran labor a través de la carrera de arte que dirige en la UPNFM, Universidad Pedagógica Francisco Morazán realizando también sendas explosiones de su obra pictórica tanto individual como colectivamente.

Rolando es un hombre muy intelectual y productivo lleno de gran humildad y amante de la lectura; me cuenta que primero ingresó a la carrera de Letras tomando como clase opcional el taller de pintura que impartía el artista Virgilio Guardiola llegando a gustarle tanto que se cambió a la carrera de Arte, dice que fue una temporada muy conflictiva en lo personal, pero que la pintura le permitió esa liberación de lo que le atormentaba sintiéndose ahora muy realizado con su producción, la que define como Realismo Fantástico, un movimiento literario que se inició a principios del siglo XX con el Realismo Mágico influenciando la plástica, es así que su obra está llena de lo espiritual, lo mítico, lo histórico, lo precolombino, nuestra cultura y sus colecciones llevan nombres producto de su vivencia literaria como por ejemplo Apocalipsis, La muerte es un asunto vital, Crónicas del Mayab, Catedrales del alma y La tauromaquia, entre otras ,reflejando su obra un gran mundo interior, una búsqueda influenciada por lo esotérico, lo filosófico y lo eterno.

Portada del libro “Olor a vida”, de Aída Castañeda.

Su objetivo confiesa «Es acercar su obra a la gente» llevando su obra a diferentes ciudades del país exponiendo hasta en bodegas y pulperías para acercar su arte a personas de todo nivel educativo, en lo personal comparto ese objetivo, pues es esa una de las funciones del arte y me gusta su pintura por las atmosferas que crea como momentos congelados en el tiempo y el espacio, momentos eternos donde nada se detiene solo evoluciona o se regenera constantemente.

En este momento el artista López Tróchez también tiene en imprenta su libro de poemas “El salmo de la piedra”, donde nos compartirá su punto de vista hacia el amor y asuntos de interés espiritual. Nos leemos el próximo martes.

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