Hermanos Osorio vinculados a peligrosa banda

COFRADÍA, Cortés.– Todo parece indicar que el asesinato del periodista Ángel Alfredo Villatoro no quedará la impunidad, como ha sucedido con muchos crímenes.

A Osman Fernando Osorio Arguijo se le supone jefe de la temida “Banda de los Osorio”.

La Policía capturó ayer a cinco personas en el sector de Cofradía, Cortés, que se supone están implicadas directamente en el crimen del comunicador.

A ellos se les vincula a la temida agrupación delictiva conocida como “La Banda de los Osorio”, dedicada a los secuestros, lo cual está bajo investigación.

Estos estarían vinculados de forma directa al secuestro y posterior asesinato del conocido periodista y coordinador de HRN.

Se trata de Osman Fernando Osorio Arguijo (29), a quien se le considera el jefe y cerebro de la organización criminal; su hermano Edgar Francisco Osorio Arguijo (24); Marvin Alonso Gómez (28), Leslie Xiomara Flores Bu y una menor de 15 años, que se supone es hermana de esta última.

A los sospechosos se les decomisaron varias armas de fuego de grueso calibre, entre ellas un fusil AK-47, dos Galil y tres pistolas calibre 9 milímetros, así como dos vehículos, un Mitsubishi L200, azul, con placas PCD 9671, y una camioneta champagne, marca Mazda Tribute.

Los cinco sospechosos estaban en el interior de una casa de la aldea El Cacao, en Cofradía, Cortés.

La Policía informó que ellos preliminarmente están siendo acusados por los delitos de asociación ilícita, portación ilegal de armas y también de tentativa de homicidio en perjuicio de la autoridad, debido a que durante el operativo les dispararon a los elementos de la Policía.

No obstante, se conoció que a ellos se les daba seguimiento desde el día en que Villatoro apareció muerto, debido a que se tenían indicios de su participación en el secuestro y asesinato.

Tras su detención, los cinco supuestos delincuentes fueron remitidos bajo fuertes medidas de seguridad a la ciudad de San Pedro Sula, donde tuvieron que haber sido acusados por los delitos que se les imputan.

Sin embargo, en horas de la tarde fueron trasladados a la capital por orden judicial, con el propósito de continuar con las investigaciones por el caso del comunicador Alfredo Villatoro.

ERAN ESPERADOS

El traslado de los cinco sospechosos se realizó en una de las cárceles móviles que donó a Honduras el gobierno de los Estados Unidos, en la que venían esposados y con grilletes en sus tobillos.

Las dos jóvenes, una de ellas menor de edad, llegaron a las instalaciones de la DNSEI tapándose el rostro con una toalla.

El vehículo era custodiado por al menos cinco carros más de la Policía Nacional y dos motorizadas, las cuales traían sus sirenas encendidas para apartar a los demás carros durante el recorrido.

La salida de San Pedro Sula fue a las 2:00 de la tarde, después que se les tomó declaración preliminar y sus datos personales a los detenidos y se hizo el embalaje de todo lo que les decomisaron.

Por su parte, en la capital, la Policía se preparaba para recibir a los supuestos criminales, para lo cual realizaron un fuerte despliegue de agentes para evitar cualquier tipo de situación o posibles atentados criminales.

A las 2:00 de la tarde, un numeroso grupo de policías de la Dirección Nacional de Servicios Especiales de Investigación (DNSEI) se desplazó hacia el sector de Zambrano, para recibir a la comitiva.

Preliminarmente se desconocía el lugar donde los cinco sospechosos serían trasladados una vez en la capital, debido a que se mencionaba las instalaciones de la DNSEI e incluso la Penitenciaría Nacional Marco Aurelio Soto, en Támara.

En la redada policial que cayó en Cofradía también se detuvo a Edgar Francisco Osorio Arguijo.

Miembros de la prensa que andaban en busca de la noticia se desplazaron hacia el sector de Támara con el propósito de captar las fotografías e imágenes, debido a las dudas que existían sobre su trasladado.

Aproximadamente a las 4:30 de la tarde, el carro que transportaba a los sospechosos arribó al sector de Támara y sin hacer ningún alto, a toda velocidad, continuó su recorrido hacia Tegucigalpa.

INDAGACIÓN PRELIMINAR

Una decena de automotores custodiaban la cárcel móvil, a la expectativa de cuál sería su lugar de destino, hasta que al final se supo que eran las instalaciones de la DNSEI, donde un grupo de fiscales esperaba a los detenidos.

El portavoz de la Secretaría de Seguridad, Héctor Iván Mejía, declaró que la captura de esas cinco personas es parte de un trabajo de inteligencia que se realizó en relación a la vinculación de ellos en varios casos.

“En la aldea El Cacao de Cofradía se detuvieron estas personas bajo los cargos de asociación ilícita, tenencia ilegal de armas y uno de ellos tiene una orden de captura por evasión y tentativa de homicidio”, expresó.

Al ser consultado sobre el propósito de llevar a los detenidos a la capital, el oficial dijo que “hay algunos delitos que pudieron haberse cometido en la zona (Tegucigalpa) y entonces por eso se necesita ser indagados por fiscales del Ministerio Público, para posteriormente presentarlos al tribunal que conocerá del caso”.

De igual forma, cuando se le preguntó si están relacionados al crimen de Alfredo Villatoro contestó: “No, hasta este momento no le podría indicar si hay alguna vinculación con este caso o evidencias”.

La camioneta blanca en la que venían los cinco sospechosos era fuertemente custodiada por un numeroso contingente policial.

“Ustedes deben entender que hay procedimientos que son seguridad del Estado y es únicamente para llevarlos a juicio, entonces en este tipo de casos no puede decir lo que se va a realizar”, agregó.

“Las autoridades del Ministerio Público y los investigadores necesitan hablar con ellos para que al momento que estos brinden declaración se les pueda establecer vinculación con algún otro caso que se está investigando”, apuntó.

Mejía indicó que en las instalaciones de la DNSEI los cinco capturados estaban siendo esperados por un equipo técnico de fiscales para dialogar con ellos, a fin de establecer si existen conexiones con otros casos.

Luego del interrogatorio, los tres hombres detenidos fueron remitidos a la Penitenciaría Nacional, mientras que la joven mayor de 18 años fue llevada al Centro Femenino de Adaptación Social (Cefas) y la menor al centro de detención Renacer, todos ubicados en Támara.