Desde una montaña invocan a Satanás en Lepaterique

TEGUCIGALPA.- Vociferando palabras aparentemente en otro idioma, algunas personas se suben a lo alto de la montaña conocida como “El Cerrón” a invocar la presencia de Satanás en el municipio de Lepaterique, denunciaron temerosos pobladores.

Varios feligreses mantienen constantes reuniones para fortalecer la difusión del cristianismo, ante la llegada de las supuestas sectas que inician operaciones a escondidas.

Una serie de episodios que ya no resultan simples leyendas mantiene por las noches a los vecinos durmiendo con un ojo abierto, previendo que personas impulsadas por malos espíritus pretendan lastimarlos o quitarles la vida.

Aseguran haber detectado un grupo de jóvenes que está operando como secta satánica en ese municipio, que ha sido cuna de creencias míticas, cuentos de antepasados que exaltaban la engañosa divinidad de hechiceros.

Ahora, -según algunos de ellos-, no se trata de actividades de magos, brujos o trucos de agoreros que trabajan para comer y vivan de eso, sino de discípulos del mal que buscan desaparecer a quienes no promulgan sus creencias, como los sacerdotes, pastores y feligreses.

“Sería muy difícil entrar en sus reuniones; mayormente los que integran tales grupos son muy conservadores y algunos hasta los podremos encontrar que asisten a iglesias para disimular la existencia de un grupo de jóvenes” satánicos, afirmó uno de los denunciantes.

ORACIONES EXTRAÑAS

A pesar de que las bodas en los pueblos son bastante concurridas, durante el casamiento de Policarpo y Rosalina de Martínez se evidenció que la gente ya no acude en masa por temor.

El testimonio de otro de los que asegura la presencia de sectas diabólicas señala como prueba que unas horas antes del atentado contra unos padres que permanecían en el seminario de la iglesia, algunos miembros de esa asociación colocaron en la red social Facebook oraciones en latín usadas cuando inician ritos en determinado lugar, como el centro de Lepaterique.

Aunque se realizó un recorrido por todo el pueblo, preguntando uno por uno sobre la supuesta existencia de la secta, la mayoría se limitó a responder que no sabían nada, pero habían escuchado “sobre esas cosas que están pasando en algunas de las aldeas de aquí”.

Otro se limitó a comunicar que “no son todas las personas que tienen el conocimiento de la existencia del grupo o quizás sí, pero por temor o no querer involucrarse no lo hacen, es muy difícil este tema”.

“Son pocos los que quieren hablar”, dijo uno de los habitantes tras denunciar que hubo organización previa antes de intentar ingresar por la fuerza al seminario, ya que usaron herramientas para forzar las puertas, pero no lo lograron.

Según esta persona, la oración en latín para “El Gallo” es de tendencia religiosa, pero según algunas costumbres se hacen en época navideña, en el nacimiento del niño Jesús; lo contrario de esto es la muerte, y, como es obvio, los sacerdotes son personas consideradas puras, por lo cual quieren matarlos los satánicos.

INTENTO DE ASESINATO

La mezcla del licor y otras drogas facilita que pobladores se sumen a grupos que los utilizan para desarrollar sus movimientos contrarios a la fe cristiana.

Explicó que lo que pasa en Lepaterique “es una situación que requiere una cierta atención, ya que fue un intento de asesinato. No era a saludarlos que iban. También me he dado cuenta que hace días o meses algunos pastores habían recibido amenazas”.

Lo cierto es que la mayoría de los habitantes afirmó su creencia a Dios, pero paradójicamente también a los “curanderos”, a quienes asisten constantemente por problemas de salud, dinero y hasta en busca de amor.

Lo exagerado del asunto es que muchos visitan al finado Constantino, enterrado en su casa, para que los siga “iluminando” ante un problema. Quien hace la conexión es la viuda Chavelita, a quien otros aldeanos le tienen envidia porque nadie le prohibió enterrar a su familiar en su propio patio, tal como quisiera la mayoría.

Y mientras unos dicen que el diablo anda suelto por otras aldeas de Lepaterique y están ocurriendo cosas extrañas en el ámbito religioso, otros pobladores pidieron protección por la galopante delincuencia en el lugar, ya que según ellos a quienes sí les tienen más miedo es a los grupos armados y al supuesto trasiego de droga que los mantiene sometidos.

ORACIÓN EN LATÍN
Esta oración se encuentra en algunas redes sociales de los miembros de la secta que opera en Lepaterique, según la denuncia:

 

Aeterne rerum conditor
Noctem diemque qui regis
Et temporum das tempora,
Ut alleves fastidium.
Praeco diei iam sonat,
Noctis profundae pervigil,
Nocturna lux viantibus,
A nocte noctem segregans.
HYMNUS AD GALLI CANTUM

 

EN ESPAÑOL

Y eterno, el creador
Noche y día, y el que da
los tiempos y las estaciones,
Cansados los mortales para aliviar.
Heraldo del día, ahora lo que parece,
Profundo de la noche en vela,
Que marca las horas de la luz de la noche,
Noche tras noche, cortando.
HIMNO PARA EL GALLO.

 

OPINIONES
Solo creo en Dios, nadie va a venir en engañarme
Alfonso Ramos (poblador aldea El Espino): “Soy católico desde hace muchos años y nadie me va a venir engañar con enseñanzas de otro tipo, porque mis abuelos y padres fueron cristianos. Dicen que anda una secta engañando, pero conmigo no lo lograrán porque solo creo en Dios”.
Lo que podemos hacer es orientar a la población
José del Carmen Servellón (colaborador de la iglesia): “Tenemos conocimiento de algunos actos de delincuencia que se están dando mucho, pero el trabajo que podemos hacer es solo orientar a la población que se acerquen a más a Dios y andar con cuidado y sabiduría con enseñanzas ajenas”.
Si salgo de noche estoy corriendo mucho riesgo
Lucas Martínez Fúnez (poblador centro Lepaterique): “Nosotros ya no podemos salir de noche, si yo ando a las 7:00 de la noche, corro muchos riesgos; hay que confiar en Dios, ¿qué más guardián que él? Pero sí se han escuchado cosas extrañas y gente que viene de afuera a perjudicar al pueblo”.
Ya perdonamos a uno que participó es nuestra labor
Enrique Recinos (párroco de la iglesia de Lepaterique): “No podemos decir que es una secta la que esté realizando actos de vandalismo o amenazas. Ya perdonamos a uno de los que participó y esa es nuestra labor, perdonar, porque no somos jueces y lo que queda es pedir protección a Dios”.
EL MUNICIPIO
Lepaterique es un municipio de Francisco Morazán. Su nombre significa en lenca «Cerro del Tigre», quizás por estar situado en una extensa llanura, rodeada de montañas donde habita un sinnúmero de coyotes.Colinda al norte con los municipios de Lamaní y el Distrito Central, al sur con Reitoca y Curarén, al este con Ojojona y Distrito Central y al oeste con Aguanqueterique, La Paz, y Lamaní, Comayagua.Es un pueblo antiguo, anteriormente llamado Lepatrequi. En el recuento de población, en 1791 era un pueblo del curato de Ojojona y en la división política territorial de 1889 era uno de los municipios del Distrito de Sabanagrande, pero el 16 de octubre de 1913 se segregó de este y se anexó al Distrito de Tegucigalpa.En esta tierra aun se encuentran vestigios históricos, uno de esos son las estructuras rocosas, gigantescos peñascos que para los aldeanos son consideradas cuevas vírgenes, situadas en la aldea Mulhuaca, y una estructura conocida como Cueva del Lazo.
LA CUEVA DEL LAZO
Alejada de la comunidad resalta en las estribaciones montañosas la llamada Cueva del Lazo. Desde lo interno de la cueva se escucha música de conjunto en época de Semana Santa, aseguran los pobladores.
CASA QUEMADA
Aunque en esta área de Lepaterique no muestran temor a actividades sobrenaturales, sí quisieron destacar que les rodean sus antepasados en vista de que en el mismo sector también se ubica la Casa Quemada, una estructura de habitación que ellos consideran que tiene más de cien años.“Aquí se escuchan gritos y lamentos desde hace muchos años, ya no nos hace porque lo hemos escuchado desde que estábamos niños. A nuestros padres les contaron sus padres que vivía una familia que fue asesinada por unos ladrones que sabían que había oro enterrado en la casa y les prendieron fuego”, relató Juan, un labrador de la zona.