Policías estarían vinculados a crímenes de Gonzales y Landaverde

TEGUCIGALPA.–  El jefe de la Policía Nacional, general Juan Carlos Bonilla, reveló este martes que existen sospechas de que policías participaron en los crímenes del “zar” antidrogas, general Julián Arístides Gonzales y del analista político, Alfredo Landaverde.

Juan C. Bonilla

“Esos crímenes siguen bajo investigación con apoyo internacional, nuestra intención es esclarecerlos, estamos trabajando en toda la complejidad del caso porque tenemos sospechas de que hay policías involucrados”, dijo el jerarca policial en el programa Frente a Frente de la Corporación Televicentro.

“No estoy sindicando a nadie, simplemente estoy diciendo que las sospechas apuntan a que miembros de la Policía Nacional participaron en esos casos, pero vamos a llevar las investigaciones hasta el final para que esos casos no queden impunes”, precisó Bonilla.

Bonilla externó su pesar por el general Gonzales, quien fue su instructor en la etapa intermedia de su carrera policial. En el caso de Landaverde lo calificó como un ciudadano valioso, al tiempo que reiteró llevar hasta el final las pesquisas sobre los crímenes de ambos.

“Lo único que quiero decirles es que hay sospechas de alguna vinculación con policías en este caso, y eso en su momento será demostrado porque la información se va depurando y si no hay vinculación directa o indirecta con el caso, se descarta, pero ahora hay sospechas que (policías) están vinculados por omisión y si así resulta la investigación vamos a proceder”.

CRÍMENES IMPUNES

Alfredo Landaverde

Gonzales fue asesinado por motorizados en la inmediaciones del barrio El Guanacaste de Tegucigalpa el 8 de diciembre del 2009, justamente cuando se desempeñaba como titular de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico (DLCN), adscrita al Ministerio Público.

Su muerte, como los más de seis mil homicidios que se registran anualmente en el país, está cubierta por un velo de misterio y lo último que se supo oficialmente es que la motocicleta en la que se transportaban los sicarios salió y entró a Casamata, el centro de operaciones de la Policía hondureña.

Esta versión era muy comentada en los medios de prensa por Landaverde, quien trabajaba con Gonzales, en el tiempo que lo mataron y por eso exigía constantemente el esclarecimiento de ese crimen.

Curiosamente, Landaverde también fue asesinado por sicarios en circunstancias similares a la de su antiguo jefe, en las inmediaciones de la colonia 21 de Octubre, el 7 de diciembre del 2011.

Sicarios en motocicletas le dispararon en el momento que esperaba el cambio de luces del semáforo. En las últimas entrevistas, Landaverde fustigó a los mandos policiales que precedieron a Bonilla, por su complacencia hacia otros oficiales activos, supuestamente ligados al narcotráfico y al crimen organizado.

Landaverde aseguraba que a Gonzales lo mataron porque tenía la lista de los principales capos de la droga en Honduras vinculados a la política, al mundo empresarial y con la protección de altos oficiales y militares. En más de una ocasión admitió que por decir esas cosas lo podían matar pero nunca pidió protección.