¿Hacia dónde miramos en Honduras?

Por: Marcio Enrique Sierra Mejía

marcio-enrique-sierra-70En un sentido metafórico el ciudadano hondureño en general no sabe dónde está el este o el oeste, y sus líderes políticos, saben cuál es el norte o cuál es el sur del desarrollo nacional de acuerdo a sus propios intereses. Sencillamente, andamos sin tener una idea cabal del rumbo social, económico, político y cultural que se debe tomar para vencer el subdesarrollo. En tales condiciones, el pueblo muere por su ignorancia. Hay quienes dicen que saben por dónde debe conducirse el capitalismo que hoy en día vivimos; sin embargo, los hechos muestran lo contrario y lo que domina como percepción  general, son muchas dudas sobre la certeza de sus proposiciones.

Las señales políticas que se dan tienen un alcance nacional cortoplacista, son débiles y no contribuyen efectivamente a formar la conciencia ciudadana sólida que tenga clara la mira hacia adelante. El ambiente político está enredado en una controversia política superficial que solo expresa el interés economicista de gremios o de grupos empresariales que tienen en común, una manifiesta actitud política egoísta y ambiciosa, muy bien apadrinada, por dirigentes políticos conservadores que no aceptan el cambio de estatus quo existente. Mismos, que prefieren apoyar las posiciones que solo se orientan a corregir problemas funcionales, asociados con mejorar las ganancias y los ingresos económicos de los trabajadores, sin importarles, la búsqueda de una salida seria y estructural al bárbaro subdesarrollo que tenemos. En este aspecto tanto capitalistas como trabajadores reflejan el mismo grado de egoísmo social.

¿Qué mira tienen los empresarios y los trabajadores sobre su desarrollo capitalista? Realmente, una que es miope porque no obstante que el contexto de nuestra formación socioeconómico es subdesarrollado, nuestro devenir histórico sigue atrapado en una espiral de pobreza crónica y expansiva. O sea, nuestra inteligencia social es de muy baja capacidad emocional e intelectual para encontrar propuestas objetivas que nos permitan encontrarle la salida al capitalismo subdesarrollado que tenemos. Entonces, ¿Qué podemos hacer para cambiar la situación estructural del subdesarrollo?

Los empresarios, los trabajadores y los políticos son los responsables de dar el marco de las nuevas reglas que conduzcan al cambio de las condiciones que impiden vencer al subdesarrollo. El encanto neoliberal no tuvo los efectos esperados porque seguimos atrapados en la estructura capitalista que ahora es más excluyente y agudiza la desigualdad social. Empero, queda claro también que con aumentar el control de los mercados con una más intensa  intervención del Estado tampoco se logra superar la condición subdesarrollada, sino que con tal medida, se empeoran las condiciones que generan la violencia política y aumenta la pobreza. En consecuencia, el desarrollo de Honduras solo se puede lograr si nuestros principales actores históricos, actúan con inteligencia estratégica, voluntad y ejecutan un proyecto nacional en el que todos nos debemos encausar.

Empero, si los empresarios siguen apostándole a la actual lógica que tiene la dinámica del capitalismo subdesarrollado, los obreros y los políticos actuarán con inclinaciones autodestructivas que provocan la discordia permanente  afectando la estabilidad democrática en la que la sociedad quiere vivir. Y si a esa  lógica se le adiciona el proceso de organización de la economía ilícita que genera el crimen organizado, entonces la dinámica capitalista subdesarrollada, acelerará la destrucción del Estado, que los políticos pretenden controlar con recelo y los obreros quieren cambiar por la vía pacífica siguiendo un lineamiento socialista.

Estamos en un momento de nuestra evolución como formación social, oportuna para tomar decisiones compartidas que nos posibiliten transitar a una etapa del desarrollo capitalista más avanzada en términos cualitativos, y no tanto medida en números, aunque estos nos indiquen irrisorios crecimientos. Es nuestra conducta la que es necesario modificar, de tal manera, que dicho cambio nos contribuya a encontrarle la salida estructural del subdesarrollo en el que nos encontramos.