Obras de teatro contra la violencia

Debido al grado de violencia juvenil que impera en el país, la criminalidad en la que pierden la vida personas menores de 25 años, en la mayoría de los casos hombres y mujeres de escasos recursos económicos y residentes en colonias marginales, organizaciones no gubernamentales inician la cultura de paz en centros escolares.

Organizaciones no gubernamentales han puesto en marcha programas de prevención de violencia desde más de 18 años, ahora trabajan desde las escuelas.
Organizaciones no gubernamentales han puesto en marcha programas de prevención de violencia desde más de 18 años, ahora trabajan desde las escuelas.

El Centro de Prevención Tratamiento y Rehabilitación de las víctimas de la Tortura y sus familiares (CPTRT), lanzó una de los “ganchos” que utilizarán para contribuir con las autoridades de Seguridad de Honduras y prevenir que tanto niños y adolescentes integren el mundo de las pandillas y asociaciones ilícitas, aun cuando su entorno los pretenda obligar.

Las tres alternativas son, la puesta en marcha de obras de teatro con lo que llaman a esta iniciativa “Teatro del Oprimido”, acción que pretende contribuir en la orientación de los niños y niñas desde la “raíz”, de manera que la mayoría de los participantes sean los jóvenes.

El Teatro del Oprimido” es un método teatral creado en la década de l970 por el brasileño Augusto Boal, se define como Un sistema de ejercicios físicos y técnicas especiales cuyo objetivo es restaurar o restituir a su justo valor, esa vocación humana que hace de la actividad teatral un instrumento eficaz para la comprensión y búsqueda de soluciones a problemas sociales intersubjetivos… se desarrolla a través de cuatro aspectos fundamentales: artístico, educativo, político social y terapéutico.

Además, creación y sensibilización en procesos de cultura de paz a los comités de Prevención de Violencia Escolar con los alumnos y alumnas participantes en el proceso e Implementar un modelo Pedagógico en Prevención de Violencia dirigido a docentes y estudiantes de instituciones educativas en áreas consideradas de riesgo.

Pobladores de las colonias Nueva Suyapa y Villanueva trabajan en conjunto con el CPTRT, con el fin de evitar que sus hijos sean víctimas de la criminalidad o de grupos delincuenciales.
Pobladores de las colonias Nueva Suyapa y Villanueva trabajan en conjunto con el CPTRT, con el fin de evitar que sus hijos sean víctimas de la criminalidad o de grupos delincuenciales.

“Estamos haciendo un esfuerzo en el desarrollo de nuestra población, con capacidad física, reflexiva y participativa, vivimos en un país que se dice es el más violento del mundo (…) pero no se señalan las raíces de ese problema”, lamentó el director del CPTRT, Juan Almendares.

El objetivo del Área de Cultura de Paz es “contribuir a la disminución/erradicación de las diferentes formas de violencia en Honduras y Centroamérica, especialmente la tortura, TCID, violencia colectiva y de género a través de nuestro trabajo en comunidades, en el ámbito nacional y regional. Para ello incentivamos y acompañamos la participación comunitaria, desarrollamos procesos de investigación participativa, procesos de capacitación y formación.”

Por consiguiente “el fin es destacar un aspecto sobre lo que debemos hacer para prevenir la violencia en estos momentos que afecta a la mayor parte de los jóvenes, por eso se trabaja de forma creativa y no solo en Tegucigalpa; sino a nivel nacional como aporte ante el problema de inseguridad en el país. Podemos desarrollar conciencias de amor, solidaridad, unidad y reflexión crítica”, destacó.

Según el sociólogo uno de los aspectos negativos ante la lucha contra la criminalidad y delincuencia es la estigmatización de los jóvenes, sin que al menos se les dé una política para la juventud y accesos a su desarrollo personal y académico, “se gasta más en armas y ejército que en la educación, se deben construir formas educativas basadas en la solidaridad humana y formación de conciencia social”. (SA)