El Golfo de Fonseca, un abordaje estratégico

Por General de Brigada ®
Luis Alonso Maldonado Galeas

luis-alonso-maldonado.jpg-newEl Golfo de Fonseca, definido como Bahía Histórica, es por su posición geográfica, un espacio territorial en el cual se manifiestan distintas acciones de índole geopolítico y estratégico, por parte de Honduras, El Salvador y Nicaragua; orientadas a la defensa y mantención de sus intereses.

De los tres estados limítrofes, El Salvador ha tomado la iniciativa en el marco de una Estrategia de Desarrollo Integral, al incrementar el potencial del Golfo de Fonseca, aprovechando sus ventajas geográficas, condicionando la política exterior de Honduras, dilatando la definición de los espacios marítimos más allá del cierre de la Bocana en el océano Pacífico; y, compartiendo con Nicaragua criterios insustentables de privar a Honduras de los derechos otorgados conforme a la sentencia de la Corte Internacional de Justicia el 11 de septiembre de 1992.

La conducta reactiva de Honduras, ante la dinámica impulsada por El Salvador, le ubica en una posición desventajosa en lo atinente a negociaciones  bilaterales respecto al problema central: La definición de los espacios marítimos en el océano Pacífico; para ello el momento histórico demanda de un abordaje integral, cuyo enfoque esté articulado dentro del contexto de una estrategia nacional, la cual a juzgar por las particularidades y variables de carácter histórico, jurídico, geopolítico, económico, social, de seguridad y defensa, debe tener un alcance multidimensional.

En el diseño y ejecución de la estrategia, conviene identificar y articular los intereses y los objetivos nacionales relacionados con la situación. En este caso destacan: La búsqueda del bien común, conservar la independencia y soberanía, mantener la  integridad territorial, fortalecer el proceso de Integración Centroamericana, la delimitación de los espacios marítimos.

Geopolíticamente, en el Golfo de Fonseca se identifica un “espacio vital económico”, se torna vigente  la ley geopolítica referida a los mares: “La aspiración natural de todo estado es el disponer de un mar libre”. Se confirma la teoría del “Organismo Vivo”, al proyectar su influencia hacia tierra firme y hacia los espacios de gran potencial económico en el océano Pacífico. Jurídicamente es determinante, la sentencia de la Corte Internacional de Justicia el 11 de septiembre de 1992.

En el plano económico se deben considerar la apertura de mercados con Asia, la potencialidad que ofrece el Foro de Cooperación Económico Asia-Pacífico, la infraestructura portuaria, los recursos marítimos y el potencial turístico. Desde el punto de vista geográfico destacan la disponibilidad de canales naturales, la existencia de cuatro bahías y la profundidad de las aguas al interior del Golfo.

Se suman a la apreciación las posiciones y pretensiones de los estados ribereños del Golfo así:

Para Nicaragua, su constitución estipula “la no aceptación de tratados en los que Nicaragua no ha sido parte”, comparte con El Salvador la tesis de que sus aguas empalman con las de ese país.

El Salvador, sostiene el argumento de mantener la situación del Golfo conforme al estatus quo con el carácter de condominio, afirma que la isla Conejo le pertenece, no identifica a Honduras como país bioceánico, geoestratégicamente está mejor posicionado que los países vecinos, tipifica la situación del Golfo de Fonseca como un asunto político y no jurídico, su política y acciones obedecen a una Estrategia Nacional de Desarrollo y Seguridad y su constitución declara que su territorio es irreductible.

Honduras, afirma que es un país bioceánico, fundamenta su política conforme al fallo de la Corte Internacional de Justicia, la pertenencia de la isla Conejo es un tema definido a favor de Honduras, no discutible; Honduras se ha mostrado reactivo a las agendas de sus vecinos, recientemente ha tomado la iniciativa, sostiene además que el Golfo es una zona de cosoberanía.

Una aproximación a un concepto estratégico, pasa por definir el objetivo estratégico de Honduras en el Golfo de Fonseca: Lograr la delimitación de los espacios marítimos en el océano Pacífico, el ejercicio de la cosoberanía en el Golfo de Fonseca, garantizando su sostenibilidad y aprovechamiento tripartito.

Los fines de la estrategia deben orientarse  hacia el logro del acceso a los mercados asiáticos y de la costa pacífica de América del Sur, a la explotación racional de los recursos en la zona económica exclusiva y al desarrollo de  Infraestructura al interior del Golfo, que permita su conexión con un potencial ferrocarril interoceánico en el marco de un Plan de Desarrollo Integral del país.

Para las formas de acción, se deben considerar el empleo de todos los medios diplomáticos, económicos, de defensa/seguridad y psicosociales en forma conjunta; o bien, mediante combinaciones articuladas conservando la predominancia y priorización, de conformidad con nuestra Constitución y lo que establece el Derecho Internacional respecto a las instancias mundiales, regionales y bilaterales.

La diplomacia hondureña debe tomar la iniciativa haciendo un balance entre el interés nacional, las pretensiones de nuestros vecinos y la integración regional; el acompañamiento de los otros factores del poder nacional es clave y determinante,  atendiendo las medidas de fomento a la confianza, el balance razonable de fuerzas, los intereses comunes, la protección y aprovechamiento de recursos, el desarrollo sostenible y el principio de autodeterminación de los estados, entre otras variables.

Reafirmamos que los intereses y objetivos nacionales son los referentes de la política, la cual a su vez decide, guía y dirige, para que la Estrategia resuelva conforme al uso del poder nacional, el cual condiciona los fines de la política y las posibilidades estratégicas en función del tiempo y el espacio. ¡Hondureños, aún no es demasiado tarde… que se manifieste nuestra voluntad nacional!