Negociaciones forzadas y Congreso dividido esperan a JOH

El virtual presidente electo, Juan Orlando Hernández, deberá enfrentar una agenda complicada en lo político, comenzando por lidiar con un Congreso sumamente divido y sin la mayoría simple que requiere todo gobierno para la aprobación de proyectos y reformas vitales, según los expertos.

Desde que las cifras oficiales lo dan como ganador, Hernández ha tenido una agenda apretada, con reuniones privadas y conferencias de prensa.
Desde que las cifras oficiales lo dan como ganador, Hernández ha tenido una agenda apretada, con reuniones privadas y conferencias de prensa.

Los escenarios que se dibujan en el futuro inmediato para mantener la tranquilidad de su gobierno obligará irremediablemente a Hernández a amplias negociaciones y concesiones con las demás fuerzas políticas, particularmente los nuevos partidos Libertad y Refundación (Libre) y el Partido Anticorrupción (PAC), que han alcanzado significativas tajadas del pastel legislativo.

Precisamente, la primera prueba de fuego la tiene con la integración del Congreso Nacional, en virtud que los 47 diputados que está alcanzando su partido no le ajusta para la mayoría simple (65) con la cual asegurar la titularidad del Ejecutivo, lo que tiene que estar listo a más tardar el 25 de enero del 2013, dos días antes de la toma de posición.

Si bien es cierto que la elección del presidente del Congreso la deciden los 128 diputados por mayoría simple, no es menos cierto que el titular del Ejecutivo juega un rol importante al momento de las negociaciones por el cargo. Se trata de un poder del Estado tan vital para gobernar tranquilo, y por eso todos los presidentes de turno han influido en la votación para dejar a sus amigos. Quienes no lo hicieron terminaron mal, a juzgar por la historia.

En ese sentido, afirma el analista Raúl Pineda Alvarado, Hernández necesitará de los 39 diputados que seguramente tendrá Libre, los 26 liberales y los 13 del PAC. La interrogante que hace todo mundo es con quién le conviene negociar o cuál de estos tres estaría dispuesto entrar en una negociación y a cambio de qué.

El desfile de amigos, familiares, dirigentes políticos y periodistas es intenso en la residencia del virtual Presidente de Honduras.
El desfile de amigos, familiares, dirigentes políticos y periodistas es intenso en la residencia del virtual Presidente de Honduras.

Más complicado será, según Pineda Alvarado, cuando necesite la mayoría absoluta para reformas fiscales, que seguramente vendrán, o el nombramiento de cargos con rango constitucional, en el que es necesaria la mayoría absoluta, esto es 85 votos, por lo menos.

Emisarios y negociaciones
En las últimas horas trascendió que emisarios de Libre habrían entrado en pláticas con el virtual presidente electo, pero nadie lo ha confirmado. “Sé que hubo una reunión este día (hoy) entre Juan Orlando y la gente de Libre, pero no sé qué discutieron”, dijo una fuente que no quiso identificarse.

Hernández aclaró el lunes que su triunfo es innegociable, pero que está abierto al diálogo. Desde que los resultados oficiales lo dieron como ganador ha comenzado una intensa agenda con reuniones privadas de todo tipo, unas en su residencia y otras en hoteles capitalinos.

También nombró una comisión de transición que se encargará de elaborar la carpeta de los principales programas dejados por este gobierno para darles continuidad. Ayer fue visitado en su residencia por el Presidente Porfirio Lobo Sosa y una interminable lista de amigos, dirigentes y hasta empresarios, lo que ha alterado sobremanera la tranquilidad de la residencial San Ignacio, una zona exclusiva al oriente de la capital.

Con su importante número de diputados conseguidos hasta el momento (39), Libre rompe la hegemonía que ha mantenido el partido oficialista de turno en el Congreso.
Con su importante número de diputados conseguidos hasta el momento (39), Libre rompe la hegemonía que ha mantenido el partido oficialista de turno en el Congreso.

Hernández sabe que está contra el tiempo y debe actuar, según el catedrático universitario y político, Edmundo Orellana Mercado. Y no es para menos, el corto plazo, por no decir comenzando el próximo año, el nuevo Congreso deberá elegir a los nuevos magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Registro Nacional de las Personas (RNP), Tribunal Superior de Cuentas (TSC), el procurador general de la República y el procurador del Ambiente. Y para el 2016 la nueva Corte Suprema de Justicia. Seguramente en cada uno de estos nombramientos, Hernández tendrá un rol protagónico.

Los especialistas no descartan que dentro de este abanico de negociaciones se pueda concertar hasta una nueva Asamblea Nacional Constituyente o las reformas constitucionales para ampliar el periodo presidencial y la reelección del Presidente de la República. (EG)

No negocio, ni así me pongan el dinero que quieran: Nasralla

Salvador Nasralla
Salvador Nasralla

“A mí que no me ofrezcan dinero, ni aunque sea la mayor cantidad, que no me la ofrezcan porque los voy a denunciar. Yo no me presto para negociar a cambio de dinero”, así reaccionó el excandidato presidencial del Partido Anticorrupción (PAC), Salvador Nasralla, ante la posibilidad que los nacionalistas lo busquen para consensuar la presidencia del Congreso Nacional.

Nasralla dijo que respetará la independencia de sus diputados que lleguen al Congreso para que puedan legislar a favor del pueblo, por lo que llegada una negación para elegir al futuro titular él no tendría problemas para denunciarlo.
El Partido Anticorrupción (PAC) que postuló a Nasralla está sacando hasta el momento 13 diputados, haciéndolo una fuerza considerable en el próximo Congreso.

Las cartas de JOH para dirigir el Congreso
Con la no reelección de Rigoberto Chang Castillo (Francisco Morazán), el virtual presidente electo Juan Orlando Hernández pierde una carta que tenía bajo la manga para poder apoyar al candidato de su confianza a la presidencia del Congreso.

A Hernández entonces parece que se le van dos cartas de confianza. Las tendencias electorales dejan por fuera al abogado Chang Castillo, quien se desempeñaba como secretario del Congreso y buscaba la reelección en Francisco Morazán. Este congresista y catedrático universitario se destacó como un buen legislador y goza de alta confianza del virtual ganador de las elecciones del pasado domingo.

TRESCon esta posible baja, la nómina de candidatos a quien apoyar para la titularidad del Congreso se reduce y todo indica que la misma se decidirá entre Gladys Aurora López, actual secretaria alterna del Congreso y flamante diputada reelecta por La Paz, y el diputado Reinaldo Sánchez, quien retuvo su diputación en Olancho.

Tanto López como Sánchez son de confianza de Hernández. La primera es considerada como una política hábilmente capaz para dirigir el Congreso con la complementariedad a disposición del Ejecutivo. Sánchez, aun con su novatez para dirigir el hemiciclo, tiene una ventaja con respecto a la primera: goza del padrinazgo del Presidente Lobo, quien lo metió en política.

Para nadie es desconocida la amistad sólida entre Lobo Sosa y Hernández, misma que nació desde que ambos dirigieron el Congreso entre el 2002-2006, el primero como presidente y el segundo como secretario. Esta amistad quedó confirmada cuando el mandatario apoyó la precandidatura presidencial de Hernández en las primarias del año pasado y no la del alcalde capitalino y compadre suyo, Ricardo Álvarez.

Con este escenario, Hernández no tendría problemas para aceptar una sugerencia de su amigo, el Presidente, y este por su lado, sabiendo que ya se marcha, tampoco se opondría al candidato que escoja Hernández, o en todo caso consensuar un tercero.

Pero realmente tiene pocas opciones. Hay dudas de que se decida por Óscar Álvarez, Lena Gutiérrez o Antonio Rivera Callejas, tres de los diputados más votados en esta elección. Es menos probable que esté pensando en los viejos caudillos Celín Discua (El Paraíso) o Rodolfo “Fito” Irías, quien por cierto está saliendo mal parado en Atlántida, en su lucha por la reelección. Y como una remota opción podría considerar a los diputados que llegarán por primera vez a la Cámara Legislativa, dada su falta de experiencia política.

JOH, un experimentado negociador
El virtual presidente de la República, Juan Orlando Hernández, ha dicho que no tendría problemas para estar yendo todos los días al Congreso a fin de conseguir que le  aprueben sus proyectos, un vez que sea Presidente de la República. Y quienes lo conocen saben que habla en serio, puesto que nadie pone en duda su habilidad para negociar, a veces hasta proyectos que parecen imposibles.

La elección del presidente del Congreso sin duda acapara la atención, por la forma dividida en que quedó el nuevo Congreso Nacional.
La elección del presidente del Congreso sin duda acapara la atención, por la forma dividida en que quedó el nuevo Congreso Nacional.

Y para los que no creen, solo tienen que revisar su paso por el Congreso, en el que logró pasar por mayoría abrumadora varias polémicas leyes y reformas  constitucionales, sin importarle el costo político para su propia candidatura presidencial.

Tal es el caso de las polémicas Ciudades Modelos o Zonas de Desarrollo, el decreto del Empleo por Hora, la Tasa de Seguridad o la polémica remoción de los cuatro magistrados de la Corte Suprema y el decreto de extradición de narcotraficantes a los Estados Unidos. Además, la destitución y nombramiento a la vez del fiscal general y fiscal general adjunto.

Pero su habilidad para negociar no le vino de la noche a la mañana. El virtual Presidente es un hombre fogueado en la arena política desde sus años universitarios, cuando llegó al Congreso como asistente de su hermano Marco Augusto Hernández. Luego de cursar estudios de posgrado de administración legislativa en Estados Unidos regresó a Honduras y se postuló como candidato a diputado por Lempira para el período 1998-2002.

Desde entonces su ascenso en la arena política ha sido meteórico, apoyado por uno de sus mentores políticos, el Presidente Porfirio Lobo, llegando a ser secretario de la cámara entre el 2002-2006 y titular del Congreso para este cuatrienio que está por terminar.