El legado de don Miguel Andonie Fernández

Por: Óscar Lanza Rosales
Oscar-Lanza-Rosales-newA don Miguel, su esposa doña Cristina y a sus tres hijos mayores los conozco desde finales de los años 50 del siglo pasado cuando don Miguel compró una propiedad en El Hatillo, y que él con toda su familia pasaba sus fines de semana, descansando en este lugar, época en la cual realizaba reuniones dominicales con sus amigos,  para lo cual se preparaban abundantes y deliciosas barbacoas.
Sin lugar a dudas, don Miguel fue todo un personaje de nuestro tiempo, que dejó inolvidables huellas positivas en nuestra Honduras, por sus éxitos en la parte empresarial, su patriotismo, su vida ejemplar en valores, tanto a nivel personal como de familia,  y hasta su especial estilo de administrar sus empresas.
Me contaban algunos de sus contemporáneos, que sus éxitos los alcanzó con su propio esfuerzo. Que desde joven era una persona muy inquieta, muy activo y con muchas ansias de salir adelante.
Lo recuerdan como un joven alto, muy bien parecido, como decimos los hondureños todo un galán, con muchas admiradoras, pero  que él nunca perdió su compostura, porque era un joven con valores éticos y morales, proveniente de un hogar de buenas costumbres.
Ya se ha hablado ampliamente de su historia de vida a través de los medios, y su biografía recién publicada “Buscador de destinos” del escritor Marcos Carías, donde se han dejado traslucir sus virtudes más sobresalientes, y como la vida le comenzó  a sonreír desde una edad muy temprana en la realización de sus sueños.
Como empresario triunfador, el propietario y editorialista de El Cronista, Alejandro Valladares, le insinuaba con frecuencia en los años 60s que participara en la política, que Honduras necesitaba hombres de su talla para la primera magistratura del país. Don Alejandro se esmeró en introducir al ruedo político a don Miguel. Decía más o menos lo siguiente, “a ver cuándo el vecino se avienta”, porque las oficinas de El Cronista estaban a dos cuadras de la farmacia Regis, propiedad de don Miguel.
Sin embargo, don Miguel nunca se inclinó por ninguno de los partidos tradicionales. Lo destacable es que don Miguel no se prestó para el oportunismo, no obstante su buena imagen y lo huérfano que estaban los partidos de gentes como él.
De su austeridad les tengo una historia. En una ocasión compartimos con su hijo Miguelito un acto social por la noche, y al finalizar, él me pidió que le hiciera el favor de llevarlo a su casa porque tenía reparando su carro en el taller. Me quedé sorprendido porque en familias con niveles de vida similares, los hijos no tienen un carro, sino que varios a la orden, de las mejores marcas  y con motoristas. En eso don Miguel fue  muy práctico y enseñó a sus hijos a no ser ostentosos.
De su estilo de trabajo, sus jornadas se extendían de diez a doce horas. Hace unos 20 años a nombre de los vecinos de El Hatillo, le solicite una contribución para unas obras comunales, y nos dio una buena contribución pero me habló por teléfono de su oficina a las 5 de la mañana, cuando yo estaba en mi mejor sueño, para que fuera a recoger el cheque a las 9 am.
Con mi papá, Jesús Lanza, se hicieron muy buenos amigos cuando él frecuentaba El Hatillo. Él, con su modo campechano, siempre le decía a mi papá en forma jocosa, que si ya recordaba el nombre de su hijo menor, que llevaba su mismo nombre, Jesús. Y es que en una ocasión, mi papá le pidió una receta  farmacéutica para este hijo, pero don Miguel al preguntarle por su nombre, mi papá se atribuló y no lo pudo recordar, mencionándole que solo se acordaba de su sobrenombre, Pita. Esto al doctor Andonie, siempre le cayó en gracia y lo utilizaba para iniciar su amena conversación con mi padre.
Así que don Miguel ha dejado un gran legado, para su familia, al empresariado hondureño, a los políticos y para los hondureños en general. Su ejemplo de civismo fue permanente, en especial en la dirección del Comité de la Defensa Nacional, que se organizó durante la guerra contra El Salvador en 1969. Su gran mensaje es de unidad e innovación, igual al nombre de su partido, para promover el desarrollo de Honduras. Como lo manifestaba él, solo unidos podemos vencer el subdesarrollo y el atraso.
Que descanse en paz del señor don Miguel Andonie, y resignación cristiana a sus familiares.