PLANCHA, PÓLVORA Y ZOPILOTES

arquero3UNA vez retiren del par-que de diversiones el subibaja que colocó el TSE para pasatiempo de los aspirantes, que quiten los columpios que usaron para mecerse y el tobogán en que se encaramaron unos para deslizarse de arriba hasta abajo, quizás los “trillizos” se animan a dar la declaratoria oficial. Ello es si no los agarran las posadas y la Nochebuena en esos ejercicios acrobáticos. Es lo que esperan varios gobiernos para enviar sus telegramas de felicitación. Siquiera si desatoraran lo que se refiere a fórmula presidencial podría mitigarse esa agonía. No sabríamos, a estas alturas, si alguien en su sano juicio esté pensando que haya forma de dar vuelta de calcetín a las cosas, cuando el ganador ya anda en un periplo, de visitas de cortesía, saludando a sus futuros colegas. Se le vio muy sonriente abrazado con el comandante nicaragüense quien, dicho sea de paso, fue el primero en congratularlo. Al día siguiente estuvo con la tica y el panameño. Solo hizo una escala técnica en el país para ir a conocer el Altar Q y de allí salió disparado con destino a México, desde donde saludos le dejó a López Obrador, que sigue convaleciendo del infarto. Una vez que salude al chapín y al colombiano, seguramente regresa del extenuante viaje, a impartir las instrucciones sobre la agenda legislativa pendiente.
Por mientras, y para tener divagado al amable público, seguramente la discusión va a centrarse en las experiencias sufridas en estas elecciones, las lecciones que deja y, en base a ellas, lo que habría que hacer para evitar las vicisitudes que se tuvieron en esta ocasión. Ya hay quejas sobre lo caro que resultó este proceso comicial para un país que apenas le ajustan los ingresos fiscales para pagar fiadas las planillas de los burócratas. Sin recursos para atender tanta urgencia, sin que haya salido de una emergencia cuando cae en la otra, destapando un hoyo aquí para tapar otro hoyo allá. Hay dudas sobre la conveniencia o no que el Estado deba financiar la participación de tantos grupos, cuyo rendimiento se ha puesto en duda por el escaso número de votos que sacaron. ¿Será o no de utilidad que tanto aspirante vaya a empeñar lo que no tiene y a gastar sus escuálidos ahorros familiares, para solo figurar, como número, en las planillas de cargos de elección? Aparte que al final de la jornada son tantos los disgustados y muy pocos los contentos. Peor cuando la gente, en semejante sábana que le ponen, si es que no vota en plancha, termina marcando por las estrellas del fútbol, por muchas caras bonitas o bien por aquellos que más dinero invirtieron en publicidad.
¿Hasta dónde sea provechoso a la democracia que las minorías sean las que gobiernen? Como aquí se gana por simple mayoría -no existe el sistema de la segunda vuelta, o balotaje, para que gane el que tenga más del 50%- con una tercera parte de los electores basta y sobra. Así, la estrategia política consiste en mantener divididos a todos los demás, algo que no deja de conspirar contra el país, que más bien requiere de la mayor unidad posible para comenzar a resolver la carga de graves problemas que lo aquejan. Quizás, este no sea tiempo oportuno de abordar estos y otros temas. Sin embargo en algún momento, que no sea a última hora cuando estemos encima de otras elecciones, va a ser necesario hacerlo. Como en los primeros meses del próximo año -allá cuando caen las esperadas aguas de mayo- vacan los actuales magistrados del alto tribunal, lo mejor sería esperar  a  que se instalen los nuevos inquilinos, para no gastar pólvora en zopilotes y no hacer las cosas en forma atropellada.