La presidencia del Congreso Nacional

Por Oscar Lanza Rosales

oscar-lanza-rosales.jpg---newDe acuerdo a los resultados electorales del pasado 24 de noviembre, el mandato del pueblo fue, que el candidato del Partido Nacional, Juan Orlando Hernández, sea el Presidente del Poder Ejecutivo para los próximos cuatro años.

Con relación al Congreso Nacional, que de acuerdo a los resultados preliminares, va a estar integrado por 48 diputados del Partido Nacional (38%), 37 de Libre (29%), 27del Partido Liberal (21%), 13 del Partido Anticorrupción (10%), y por un diputado del PDCH (1%), PINU (1%) y UD(1%), respectivamente, el mandato del pueblo es que sus representantes en ese poder del Estado, en que ningún partido político alcanzó la mayoría simple, se pongan de acuerdo en función de los intereses patrios, formen alianzas o coaliciones para cumplir con lo que establece la Constitución de que el gobierno se ejerce por tres poderes, complementarios e independientes y sin relaciones de subordinación.

Para llegar a estos acuerdos, los partidos van a tener que formar coaliciones, tanto para lograr la mayoría simple (50%+1 de los diputados = 65) como la mayoría calificada (2/3 partes de diputados = 86), entendiendo como coalición, según Wikipedia, al pacto entre dos o más partidos políticos, normalmente de ideas afines, para gobernar un poder, como es el caso del próximo Congreso Nacional, en que ninguno de los partidos tiene la mayoría simple.

De acuerdo a las circunstancias que prevalecen en nuestro Congreso, las iniciativas para formar coaliciones pueden provenir, por una parte, de los partidos de oposición que representan a 80 diputados, o sea el 62 % del total, y por supuesto del partido en el Ejecutivo, que le interesa un Congreso a su favor, para aprobar las leyes y políticas que le permitan impulsar sus acciones de gobierno.

Si la iniciativa de formar coalición proviene de los partidos de oposición, según el analista argentino César Tcach, puede justificarse desde un punto positivo, por una parte de ser  críticos constructivos del gobierno y por otra parte de proveer rendición de cuentas de la política del gobierno.

No hay la menor duda que a quien más interesa entrar en una coalición es al Partido Nacional, para lograr una buena gobernabilidad en su gestión.

Los nacionalistas tienen dos alternativas para formar coalición, con Libre o con los liberales, para lograr la mayoría simple, que le permita organizar la junta directiva del Congreso.

Pero entre estas dos alternativas la más viable, es hacerla con su adversario tradicional, el Partido Liberal, porque es más afín, y porque ambos persiguen principios democráticos.

Esta alternativa es congruente con las posiciones de los politólogos Eduardo Alemán y George Tsebelis, que en un ensayo sobre el tema recomiendan seleccionar aliados que se encuentren posicionados más cerca a la ideología partidaria del presidente, en vez de aquellos que se encuentran más distantes.

Recordemos al respecto, que a los nacionalistas como a los liberales se les ubica en la centro-derecha, mientras a Libre en la izquierda radical. De ahí que la coalición más conveniente para los nacionalistas sea con el Partido Liberal.

El Partido Liberal, no obstante que sufrió una gran derrota en las pasadas elecciones, en las actuales circunstancias está en una posición envidiable para coaligarse con el partido de gobierno, posición que si la sabe aprovechar puede lograr hasta la presidencia del Congreso Nacional, y esmerarse en realizar una excelente gestión en pro de los intereses de Honduras, que lo reivindique frente al electorado en una próxima elección. La gestión de los liberales en el Congreso sería en apoyo a la gestión del gobierno nacionalista, pero con transparencia y mucha madurez política, en cuyo esfuerzo debería tomar en cuenta el parecer por consenso o acuerdos por mayoría de las demás fuerzas políticas representadas en el Congreso Nacional.

Los nacionalistas van a tratar de formar coalición con los liberales, pero van a tratar de convencerlos de que la presidencia quede en manos de un nacionalista, alternativa que por muy afinada que se pacte, no le garantiza al partido de gobierno, ni una coalición duradera ni tampoco una gestión estable en su gobierno, pues conociendo a los nacionalistas en el poder, podrían poner más en precario el prestigio del Partido Liberal, y hasta le podrían dar el tiro de gracia en su accionar.

Como este tema de las coaliciones es nuevo en Honduras, es importante que ambos partidos por el bien de nuestro país actúen de manera muy inteligente y se asesoren por expertos internacionales, para garantizarle buenos derroteros de gobernabilidad a nuestra querida Honduras.