Periodistas y políticos

En varias entregas de esta columna nos hemos referido al dilema ético que representa para un periodista que se mete a activar en política sin renunciar a la primera actividad, porque pierde su credibilidad.
El caso es que hay periodistas, entre los que abundan los que principios éticos es lo que menos tienen, que no solo ejercen el periodismo y activan en política al mismo tiempo, convencidos de que la sociedad los necesita, sino que también pretenden dar cátedra de moralidad.
Estamos hablando de comunicadores de derecha y de izquierda, que además tienen la osadía de utilizar los medios en los que trabajan para defender banderas de figuras políticas que no representan a la mayoría del pueblo hondureño.
Esta semana uno de esos periodistas, seguidor de Manuel Zelaya y militante del partido Libre, criticaba al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, por su mensaje pronunciado por la muerte del líder mundial Nelson Mandela.
El mismo periodista criticó a otros presidentes latinoamericanos, de derecha, por los conceptos expresados sobre el deceso del expresidente Mandela, dejando entrever que solamente los de izquierda pueden pronunciarse a favor del también Premio Nobel de la Paz sudafricano fallecido la semana pasada.
Más nos llamó la atención del mismo periodista, al obviar, no sabemos si a propósito o no, que Manuel Zelaya, cuando llegó el viernes de la semana pasada al Tribunal Supremo Electoral a exigir un nuevo conteo de votos y revisión de actas porque a su esposa, Xiomara Castro, le «robaron» el triunfo en las pasadas elecciones generales, lo hizo con corridos mexicanos.
Mel y Xiomara llegaron con músicos que les cantaron, entre otras canciones, el «Jefe de jefes», de los Tigres del Norte, un corrido que es una apología al crimen, lo que nos parece una torpeza política del expresidente, de quien tampoco no nos sorprenden sus disparates, sin que por eso se deje de reconocer su arrastre popular.
Recordarán algunos de nuestros lectores que Mel, cuando era presidente, incluso trajo a los Tigres del Norte y se puso a cantar con ellos narcocorridos en la Casa Presidencial.
La otra cara de la misma moneda, son algunos periodistas, de derecha, que, ni por disimulo, ocultan su identificación con Juan Orlando Hernández, ganador de las elecciones generales de noviembre, según los resultados que ha dado a conocer el Tribunal Supremo Electoral.
Lo peor con algunos de estos periodistas, es que el mismo Juan Orlando, también en un error político, se ha burlado de ellos pocas horas después de proclamarse presidente ganador de las elecciones, al decir que varios de ellos le habían pedido la tarjeta «cachureca» para obtener descuentos en algunos establecimientos comerciales.
Abundan los ejemplos de periodistas que apostaron a favor y en contra del golpe de Estado a Mel Zelaya hace cuatro años, lo que como ya sabemos puso entredicho, una vez más, la credibilidad del periodismo nacional.
Unos apoyaron el golpe y otros lo rechazaron, pero ambos han mentido en mucho de lo que dijeron y siguen diciendo, mientras que otros están llegando al penoso extremo de pelearse de palabra y a puño limpio públicamente en el mismo medio para el que trabajan, en hechos que son también vergonzosos.
Unos y otros siguen creyendo o queriéndole hacer creer a sus oyentes, televidentes y lectores, que son el único periodismo verdadero que existe, cuando lo que están haciendo es desinformando, algunos en complicidad con periodistas extranjeros prochavistas.
En medio de tanto berenjenal, desinformando, mal informando, informando a medias o desorientando a un país, lo que no sabemos es qué hacen el Colegio de Periodistas, las escuelas de Periodismo de las distintas universidades, ni los dueños de medios de comunicación con ese periodismo tan mal que se está haciendo.
Eso de los periodistas metidos en política, le está haciendo mucho daño el país, pero ¿le importa a alguien?
Debería de importarle a los mismos periodistas, a los dueños de medios de comunicación y a los políticos, entre los que algunos siguen creyendo que su popularidad se sustenta en la buena prensa que tienen a su favor, lo que puede ser una media verdad o una media mentira.
Hace unos pocos años, dos periodistas que ahora están distanciados, hasta decían en un medio de comunicación electrónico que si alguien en este país quería ser presidente, necesitaban de sus servicios.
Saludos mis siempre caros y fieles lectores, y hasta la próxima.