PL, el partido de oposición

Por: Juan Ramón Martínez
JUANRA-70Es un error creer que el PL es el eslabón más débil de la oposición; y que los resultados electorales, poco analizados y sesgados, sean una derrota de Mauricio Villeda Bermúdez. Para evitarlo, hay que hacer un análisis de los resultados de las tres elecciones y encontrar en la falta de respaldo de los líderes que deseaban y buscaban la derrota del PL, la lógica de los mismos. Los esfuerzos de Villeda Bermúdez, los resultados obtenidos -similares  a los que obtuviera su corriente en las internas- el comportamiento sospechoso de algunos “líderes” obligados a ayudarle; y que como quinceañeras, esperaban la invitación perfumada para salir a defender la postura liberal, diciendo la verdad; y ratificando con su presencia, la fuerza de una candidatura  llamada a obtener un mejor resultado, como corresponde al primer partido de oposición, dentro de un modelo democrático, en el cual le tocara gobernar el país al Partido Nacional.
En lo primero, hay que observar los resultados municipales. El Partido Liberal retuvo las ciudades importantes que estaban bajo su control -con la excepción de SPS en donde el alcalde olvidó su militancia liberal y sus compromisos- y que los mejores alcaldes del país, reelegidos, constituyen una fuerza moral y política, tan importante; o más, que la de los diputados. En la medida en que el centralismo se ha impuesto, los diputados han desarrollado la idea que ellos son el real poder del país; y que, en consecuencia, de su voluntad y de su número depende el posicionamiento de un partido en el escenario político. Ello ha llegado a menospreciar, la fuerza y la capacidad de convocatoria de los alcaldes liberales que en algunos casos tienen más peso e influencia que muchos de los diputados.
En lo segundo, los resultados presidenciales hay que verlos desde el vaso medio lleno. Villeda Bermúdez realizó un esfuerzo singular. Trabajó solo -no porque él o su grupo lo quisieran, como dicen- sino porque una parte del liderazgo  del PL, que se cree propietario del partido y de la voluntad de sus cuadros de base, le ha apostado a los beneficios de la derrota de su “partido”. Creen que en el vacío, que solo ellos ven, emergerán, imponiendo candidatos. E incluso colocando  a sus vástagos en una competencia por un poder que creen suyo. Obstáculo para lograr este propósito es la voluntad de Villeda Bermúdez y su grupo que quiere preservar, mantener y aumentar el liderazgo en el PL. Por ello ha dicho el excandidato -que fue previsor al no entregarle la Presidencia del Central Ejecutivo a Rosenthal-, que se colocaran en la oposición al régimen que presidirá JOH, haciendo coincidencias con todas las bancadas en posiciones puntuales y específicas. Con ello, Villeda Bermúdez le sale al paso a las presiones de los cuasi “propietarios” y de los dirigentes de Libre -cuya perversidad destructiva pocos han destacado- que no solo han malherido al PL, sino que quieren comerse sus despojos. Ante eso Villeda Bermúdez, levanta en sus manos, para que no siga en el suelo, la bandera del Partido Liberal. Y la flamea enérgicamente.
El PL y PN, son fundamentales para la democracia. Los nostálgicos marxistas no pueden entender que el gobierno se ejerce desde las estructuras del Ejecutivo, el Congreso y básicamente desde las alcaldías;  y desde la oposición. Y que para ello, no hay por qué aliarse con el PN, que no solo tiene derecho a dirigir el CN, sino que además no está justificado para involucrar a un partido que debe fortalecerse desde la oposición. Entendida como vigilancia, escrutinio y rendición de cuentas, a fin que el país avance y deje atrás esta tendencia hacia la miseria y la incertidumbre. La postura de Villeda Bermúdez, no solo es correcta, sino que además, consecuente con las teorías democráticas.
Para fortalecerse, el PL no tiene que dirigir al Congreso. Eso corresponde a los nacionalistas. Los liberales, deben mantenerse a distancia para que el pueblo liberal, no vuelva a confundirse. Como lo hiciera Zelaya y los exliberales, que tanto daño le han hecho al liberalismo. Quienes  exijan el Congreso, quieren prostituirlo; y concluir lo que han hecho hasta ahora. Impidiendo que el sistema de partidos democráticos, se fortalezca como corresponde en una sociedad que quiere vivir en paz, en justicia y en libertad. Participando uno desde el gobierno y el otro, desde la oposición democrática apoyando y criticando constructivamente.