Sillones académicos originales

José Cecilio del Valle. (1771-1834). Es el representante más notable del pensamiento ilustrado en Centro América. Nació en Choluteca, provincia de Honduras y adolescente se trasladó a Guatemala para seguir estudios universitarios. Se graduó de abogado en 1803, en una Universidad de San Carlos que ya se encontraba bajo el signo de la ilustración y en tal sentido se aficionó a las ciencias del momento: la física y la economía. Vivió el tránsito de las últimas décadas del dominio colonial, con cuyas medidas reformistas simpatizaba, habiéndose desempeñado como funcionario del régimen y luego le tocó contribuir a sentar las bases de la nueva nación  independiente. Sin pertenecer a la élite guatemalteca, fue alcalde de Ciudad Guatemala, en 1820, también fue miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País. Se le comisionó para redactar el Acta de la memorable sesión del 15 de septiembre de 1821, en la que la Capitanía General de Guatemala se declaró independiente del gobierno español. Durante el corto interregno de la anexión de Centroamérica al Imperio Mexicano (1822-1823) fue miembro del   Congreso Imperial en la capital mexicana y el propio Emperador Iturbide lo escogió como secretario de Relaciones Exteriores, pocos meses antes de disolverse el Imperio. En dos ocasiones (1821 y 1823-1824) se desempeñó en el Ejecutivo Provisional de la nueva nación, demostrando excelentes dotes de previsión y tacto administrativo. Fue electo Presidente de la República Federal de Centro América en 1834, pero antes de asumir el cargo la muerte le sorprendió de camino entre su hacienda y la capital guatemalteca. En 1820, mientras la monarquía constitucional se estableció en España, aprovechó la coyuntura de libertad de prensa para editar y redactar el periódico “El Amigo de la Patria”, en cuya colección puede leerse una gran cantidad de los trabajos de Valle previos a la independencia. Su pensamiento no lo publicó como libro y se contiene en diversos informes y estudios considerados por él mismo como de utilidad pública o encargados por instancias oficiales, además en diarios personales y una numerosa correspondencia. Sus escritos han sido compilados, entre otros, por José Valle Matheu, tipografía Sánchez & De Guise, en dos tomos, 1929 y por Ramón Oquelí, Antología, Editorial Universitaria UNAH, 1981.
JOSÉ TRINIDAD REYES. (1797-1855). Natural de Tegucigalpa, poeta, dramaturgo, educador y gestor cultural. Marca el tránsito de la literatura colonial hacia la literatura independiente, pero con un fuerte sabor tradicional. Rescató antiguas piezas de teatro que durante la colonia se escenificaban con el nombre de Pastorelas y las adaptó a la Tegucigalpa del siglo XIX. Se conservaron hasta 9 de estas pastorelas, piezas de época navideña con pastores y zagalas como protagonistas, interpretados por la gente local. Contribuyó notablemente al rescate de los edificios de las iglesias coloniales y fue partidario del mejoramiento social femenino, exhortando a las mujeres a que se educaran. Fundó, con un grupo de jóvenes, la Sociedad del Genio Emprendedor y del Buen Gusto, luego Sociedad Literaria y finalmente Universidad Nacional, en 1847,  en el gobierno del Jefe de Estado don Juan Lindo, que le dio ese rango siendo la primera de su género en el país, y siendo el Padre Reyes su primer rector. Murió en Tegucigalpa, en 1855.
MARCO AURELIO SOTO. (1846-1908). Nació en Tegucigalpa y realizó estudios de Derecho en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Comenzó a destacarse en la prensa entre los jóvenes defensores del movimiento liberal contrario al prolongado régimen conservador que duraba treinta años. Participó en los gobiernos reformistas de Miguel García Granados, a partir de 1871, y de Justo Rufino Barrios de quien fue Ministro de Relaciones Exteriores y Culto. Desempeñó la presidencia de Honduras entre 1876 y 1883. Es el gobernante que al introducir la reforma liberal, estructuró el Estado hondureño. Pacificó el país que había vivido prácticamente en anarquía desde su independencia y sustituyó la vieja legislación colonial por códigos modernos. Organizó la hacienda pública, el registro civil, la dirección de censos y estadísticas, introdujo el telégrafo, propició la industria minera y  junto con su primo y Ministro, Ramón Rosa, estableció el sistema educativo bajo la inspiración de la filosofía positivista y de los principios de educación laica, obligatoria y gratuita. Separó la Iglesia del Estado, secularizó los cementerios y aprobó el matrimonio civil y el divorcio. Al dejar la presidencia en 1883 fue a residir primero a San Francisco de California y luego a París, adonde falleció. Hizo un breve retorno a Honduras en 1902 para participar, sin éxito, en las elecciones presidenciales de ese año. Sus trabajos periodísticos escritos en Guatemala, sus informes y mensajes presidenciales así como un abundante epistolario no han sido recogidos todavía en forma de libro.
RAMON ROSA (1848-1893). Nació y murió en Tegucigalpa. Es el principal pensador del movimiento de la reforma liberal centroamericana, por la que luchó en sus artículos, en los periódicos de Guatemala, adonde había estudiado y desde los puestos públicos de los gobiernos reformadores de García Granados y Justo Rufino Barrios. Con su primo, Marco Aurelio Soto como Presidente, siendo Rosa su Ministro General, encabezó las biografías de los próceres hondureños: José Cecilio del Valle, José Trinidad Reyes y Francisco Morazán, diseñando una interpretación de la historia patria; son de destacar entre sus trabajos los titulados “Constitución Social de Honduras”, en el que hace un agudo análisis de los problemas políticos del país y presenta un programa de acción política a futuro; y “Discurso en la Apertura de la Universidad Central de Honduras” en la que describe la reforma universitaria que se necesitaba sobre la institución fundada por el Padre Reyes y analiza y propone lo correspondiente al desarrollo de un sistema educativo, laico-obligatorio y gratuito, inspirado en la filosofía positivista. Sus escritos fueron recogidos en la antología Oro de Honduras preparada por  Rafael Heliodoro Valle y Juan B. Valladares.
ADOLFO ZÚNIGA (1835-1900). Periodista, orador, ensayista. Se abrió camino entre intelectuales y políticos en los años previos a la reforma liberal y respaldó la designación de Marco Aurelio Soto a la presidencia. Durante el gobierno de Soto dirigió el periódico La Paz, orientador y divulgador de la  nueva tendencia política y colaboró en la preparación de la Constitución de 1880 y de los códigos de la reforma. Fue Rector de la Universidad Nacional. Julio Rodríguez Ayestas publicó en Tegucigalpa una selección de sus escritos.
JUAN RAMÓN MOLINA. (1875-1908). Poeta modernista. Natural de Tegucigalpa, murió en El Salvador al cumplir sus treinta años. A pesar de lo prematuro de su muerte y de no haber publicado un libro –sus compañeros y amigos editaron póstumamente su poesía con el título “Tierras, Mares y Cielos”, se le considera el mejor poeta modernista centroamericano después de Rubén Darío. Fue periodista, fundador del diario El Cronista; por la ironía de sus escritos y su carácter altivo fue puesto preso por el gobierno de Terencio Sierra y obligado a cumplir trabajos forzados en la construcción de una carretera. Estuvo en la Conferencia Panamericana de Río de Janeiro en 1906, en la que coincidió con Darío y otras figuras continentales impresionando con su poema “Salutación a los poetas brasileros”. Su obra en prosa y su narrativa han sido editadas en Honduras en 1984 y 1986.
FROYLÁN TURCIOS. (1875-1943). Poeta, narrador, ensayista, editor. La Editorial Iberoamericana del poeta Óscar Acosta ha publicado, en 1995, un volumen de sus Cuentos Completos que no agota toda su producción en prosa, que comprende además artículos periodísticos y de revistas, crónicas, comentarios, novelas (El vampiro de 1910) y posiblemente una novela inédita –“Annabel Lee”. Abundante fue así mismo su producción poética. (Hojas de Otoño -1905-, Floresta Sonora -1915-, Flor de almendro  -1931-). Fue director y fundador de revistas y diarios dentro y fuera de Honduras; entre las revistas Arte y Letras -1903-, Esfinge -1905-   Ariel -1925-; entre los periódicos El Tiempo y El Heraldo en Guatemala. Publicó en Honduras, en 1924, el “Boletín de la Defensa Nacional” en ocasión de un desembarco de marines norteamericanos y fue secretario, varios años, del guerrillero Augusto César Sandino, que luchó contra la presencia de contingentes militares de Estados Unidos en Nicaragua. Sus librerías, en Tegucigalpa o en San José, que mantuvo hasta sus últimos días eran centro de tertulia permanente para intelectuales y literatos.
AUGUSTO C. COELLO. (1884-1941). Autor de la letra del Himno Nacional de Honduras. Poeta y periodista. Fue Ministro de Relaciones Exteriores. En Costa Rica ejerció el periodismo en los diarios La República, Prensa Libre, El Pabellón Rojo y La Opinión. En Honduras trabajo en los periódicos La Regeneración, El Imparcial, Pro Patria y Marcha. De forma póstuma se publicaron “Prosas” (en 1943) y “Sonetos” (en 1944).
SALATIEL ROSALES (1884-1926). Narrador y periodista. Tuvo el mérito de haber utilizado los periódicos de la época para llevar a los lectores al conocimiento de las ideas de autores europeos. Con el nombre de “Salatiel Rosales, Antología” su obra fue recopilada y editada por Julio Rodríguez Ayestas.
ALFONSO GUILLÉN ZELAYA. (1888-1947). Poeta y periodista. Director de los diarios capitalinos El Cronista y El Pueblo. Al iniciarse, en 1933, el gobierno de Tiburcio Carías, se exilió en México, donde vivió y murió. Su pensamiento fue derivando hacia posiciones más progresistas que el liberalismo prevaleciente, mostrando simpatías hacia el socialismo. Ramón Oquelí y la Editorial Universitaria UNAH han editado su obra completa que había quedado dispersa.