Manejo irresponsable de gobierno de Zelaya generó descalabro financiero

El equipo económico de la Comisión de Transición de Mando Presidencial difundió anoche un informe en el que resalta que “La irresponsabilidad y la mala administración del gobierno del expresidente Manuel Zelaya generó un descalabro financiero y un desastre económico de tal magnitud que continúa siendo una bola de nieve fiscal”.
Ese efecto representa un gran reto que deberá ser enfrentado con seriedad y disciplina por parte de las autoridades entrantes, indica el documento.
A continuación el texto:

El mal manejo de las finanzas derivó en un galopante desempleo.
El mal manejo de las finanzas derivó en un galopante desempleo.

La irresponsabilidad y la mala administración del gobierno del expresidente Manuel Zelaya generó un descalabro financiero y un desastre económico de tal magnitud que continúa siendo una bola de nieve fiscal que representa un gran reto que deberá ser enfrentado con seriedad y disciplina por parte de las autoridades entrantes.
La administración nacionalista 2002-2006 se caracterizó por un manejo sano de las finanzas públicas o en términos más técnicos la consolidación de las finanzas públicas, una inflación baja y controlada, y un tipo de cambio estable, lo que significó alcanzar la estabilidad macroeconómica en el país.
Ese logro, sumado a la aplicación de ajustes estructurales permitieron el cumplimiento de una condición básica para impulsar un crecimiento económico sostenido combinado con un descenso pronunciado del déficit fiscal, lo que derivó en que en 2006 el crecimiento alcanzara un 6.6 por ciento del PIB.
Cabe señalar que uno de los detonantes del inicio del notable crecimiento económico fue la política monetaria expansiva de inducir una reducción de las tasas de interés de los préstamos al sector privado, lo que a su vez se tradujo en una mayor liquidez en la economía.
Eso significó para el país el inicio de un verdadero camino hacia un crecimiento económico inclusivo y sostenido, sin embargo, a partir de 2007 y durante el resto de la administración Zelaya la senda positiva que apuntaba hacia un país próspero y equitativo, se comenzó a desmoronar, al iniciarse una desaceleración del crecimiento económico hasta llegar en 2009 a un crecimiento negativo de la economía.

“BOLA DE NIEVE”

Aunque ese panorama sombrío, durante la administración Lobo, se ha logrado un crecimiento económico moderado que fue aplastado por el efecto “bola de nieve fiscal” generado por la irresponsabilidad e indisciplina del gobierno de Zelaya.
En ese sentido, la administración Lobo se vio obligada a la aplicación de medidas de equidad tributaria que no implicaron el aumento de impuestos a la población más vulnerable sino más bien medida para reducir la desigualdad económica de la población, ya que incluyeron el impuesto a los dividendos y el impuesto selectivo a la importación de vehículos, que permitieron en sus primeros dos años de gestión, reducir el déficit fiscal, alcanzar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la reactivación de los préstamos con los organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.
Ese crecimiento económico moderado se alcanzó a pesar de un inicio como una administración no reconocida y aislada del contexto internacional, y con una excesiva e irresponsable deuda heredada -en buena parte ilegal- fuera de la capacidad de pago del país de parte de la administración Zelaya, monto que fue derrochado mayormente en gasto corriente, generando un ciclo de gastos recurrentes y en menor proporción en inversión pública.
A partir de 2008, inicia un desequilibrio fiscal inducido por el excesivo gasto extrapresupuestario que se convierte en el “pecado original” para el descalabro actual de la finanzas públicas del país, resulta importante resaltar que parte de la deuda generada proviene de gasto extrapresupuestario y de una deuda flotante o ilegal, la cual significó solo esta una deuda flotante heredada del 2009 al pueblo hondureño y a la Administración Lobo de 13 mil millones de lempiras, equivalente a 4.7% del PIB.
Todo lo anterior apañado en parte por la decisión de operar sin un presupuesto aprobado. La generación de esta deuda ha producido lo que en lenguaje técnico se conoce como efecto “bola de nieve”, que ha ahogado a la administración del presidente Lobo 2010-2013 y continuará haciéndolo para la siguiente administración, por la irresponsabilidad e indisciplina de la administración pasada del expresidente Zelaya. Así la deuda interna durante la administración Zelaya iniciada en 2006 se triplicó con respecto al 2005, esto sin considerar la deuda flotante y se quintuplicó al sumar esta.
El pago de deuda con deuda, a plazos más cortos y con deuda mucho más cara, dio lugar al génesis del camino dentro de un ciclo perverso de la deuda, que aunado al inicio de un gobierno aislado del mundo, y sin el influjo de fondos de la cooperación durante su primer año de administración, hizo necesario la adquisición de nueva deuda, para hacer frente a la iliquidez e insolvencia del gobierno, y así poder continuar pagando al personal de salud, a los maestros y que continuaran operando los diferentes programas sociales en favor de los más pobres, que en ningún momento son los culpables del descalabro financiero inducido de las finanzas públicas del país por el gobierno Zelaya.

DEUDA INTERNA

El crecimiento explosivo de la deuda interna envolvió el presupuesto fiscal de cada año en un proceso de “bola de nieve”.
La deuda heredada como resultado de la “bola de nieve” que inició en 2008 equivale hoy alrededor de $4,700 millones deuda externa, $3,000 millones deuda interna o sea un 42.7% del PIB, sin embargo, si comparamos, es la segunda más baja en Centroamérica solo después de Guatemala que tiene una economía casi 3 veces más grande que la de Honduras.
Si estamos hablando de verdades, y aunque los problemas fueron creados por la administración Zelaya, la cual destruyó un proyecto de país que había iniciado con la obtención de una condonación de la deuda externa, y que solamente fueron heredados a la administración Lobo. Todo lo anterior, al afectar la situación económica y financiera del país a todos los sectores de la sociedad hondureña y de forma más profunda a los más vulnerables, así como se estableció una Comisión de la Verdad para tratar el tema político se pudo establecer una Comisión de la Verdad para las Finanzas Públicas.

ESTRATEGIA PARA REDUCIR LA POBREZA

Una verdadera reducción de la pobreza, en lugar de reducir un indicador porcentual, consiste en reducir el número total de pobres, y aunque los responsables en la administración Zelaya, repiten hasta la saciedad que en su gobierno redujo la pobreza durante sus tres años de gobierno, la verdad es que al final de la administración Zelaya había más hogares pobres.
Una reducción real del número de hogares pobres es un proceso de largo plazo, que debe ser un compromiso de país y de varios gobiernos, lo cual claramente se cristalizó en la administración nacionalista de 2002-2006, un ejemplo de una buena administración pública.
Ese logro de la administración nacionalista se vio fortalecido con la aprobación de la condonación de la deuda externa en el marco de la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIPC), proceso que se inició en el gobierno del Presidente Carlos Flores y que contó con el liderazgo decisivo del Cardenal Óscar Andrés Rodríguez y que tenía como objetivo en lugar de continuar pagando la deuda, orientar esos recursos a la reducción de la pobreza.
En ese sentido, una buena administración pública aunada a una correcta implementación de una estrategia de reducción de la pobreza, financiada con el monto de condonación de la deuda externa por cuatro mil millones de dólares, hubiera representado atender a 550 mil hogares, que en el escenario más conservador, hubiese significado, en cuatro años, sacar de la pobreza a 80 mil 250 hogares, es decir, 20 mil 625 anualmente.
Sin embargo, como producto de la discontinuidad de la buena y disciplinada administración pública y el desequilibrio fiscal en 2007, creado por la administración Zelaya, se perdió la consolidación fiscal iniciando la desaceleración de la economía, lo que implicó no aprovechar el camino ordenado y botar los exitosos esfuerzos y sacrificios emprendidos de todos los sectores de la sociedad hondureña, que se estaban viendo por primera vez reflejados en una verdadera reducción de la pobreza, lo que llevó a perder una oportunidad de oro después del desastre generado por el huracán Mitch para reducir en realidad el número de pobres en el país.
Sin embargo, es importante destacar que a pesar del aislamiento internacional con que inició la presente administración y la paralización de la renovación de financiamiento de organismos multilaterales, ya en abril de 2012, con 83 mil millones de lempiras, se había superado toda la inversión orientada a la reducción de la pobreza, comparado con lo que hizo la administración Zelaya donde ascendió a 79 mil millones de lempiras.

PÉRDIDA DE EMPLEOS FUE IMPACTANTE

Por otra parte, la indisciplinada e irresponsable administración pública y política del gobierno de Zelaya provocó la pérdida de 450 mil empleos, cantidad de personas que pasaron a ser subempleados disipando los supuestos 250 mil empleos creados anteriormente.
La economía en el gobierno de Zelaya se deterioró tanto que se indujo un crecimiento significativo del sector informal, el que pasó de un 40 por ciento al final de la administración Maduro, a un 55 por ciento en 2008.
Asimismo, muchas personas pasaron a ser subempleadas invisibles, o sea personas que vieron reducidos drásticamente sus ingresos con los que muchos no logran cubrir todas sus necesidades básicas, y que han significado por consiguiente un incremento en el número de hogares pobres.
En ese sentido, la pérdida del empleo ha sido el tiro de gracia para poner en su máxima expresión el ciclo vicioso de pobreza.
Es por eso que hay dos deudas sociales pendientes de resolver: reducir el subempleo y generar mayores y mejores oportunidades de empleo, para lo cual es importante recordar el papel de la empresa privada, que es la llamada a crear más plazas de trabajo.

VIDA MEJOR, UNA LUZ EN EL CAMINO

Cabe destacar que en 2014, Honduras inicia el denominado “Bono Demográfico” y que durará alrededor de 25 años, lo que implica una ventana de oportunidades, debido a que el número de personas no dependientes, supera ampliamente a los dependientes, es decir, la población joven estará en su máximo.
Sin embargo, con un país en medio de un descalabro económico y altos niveles de subempleo provocados por las malas decisiones de la administración Zelaya, esa oportunidad se convierte en una “amenaza social”, pues los jóvenes que no tuvieron oportunidades educativas y laborales, en gran medida pasaron a ser parte de un número creciente de jóvenes en riesgo social y hasta en asociaciones ilícitas.
Ese fenómeno que aumentó sin duda en la administración Zelaya, es lo más grave que se ha heredado, pues más allá de recursos económicos y financieros derrochados, eso significó el aumento descomunal de la delincuencia.
Con ese panorama, el incremento del salario mínimo es importante, pero lo que llena de esperanza y expectativa es la implementación en la administración entrante del programa denominado “Vida Mejor”, que supone más y mejores oportunidades para la población hondureña.