ESPAÑOLES EN EL RECUERDO

Con el dilecto amigo Miguel Albero, embajador de España en Honduras, platicábamos recientemente sobre esos lazos de amistad y solidaridad entre nuestros dos países, después del encuentro de las dos culturas y de las razas que el pasado domingo 12 conmemoramos al cumplirse los 522 años de la llegada de Colón al nuevo mundo.

2 Don Joaquín Blanco fundador del “Chico Club”.
2 Don Joaquín Blanco fundador del “Chico Club”.

Sin remitirnos a la época colonial, al nacimiento de los criollos, al mestizaje y a otros eventos que registra la historia, esa celebración sirve para entender que en el mundo moderno, lejos de lo que sucedió en el pasado, hoy prevalece la solidaridad, la fraternidad y la armonía para marchar juntos ante las adversidades.

Con la misma lengua y en comunión con las manifestaciones artísticas y culturales, España y Honduras han recorrido en el tiempo una hermandad que hoy nos permite hilvanar recuerdos de aquellos españoles que en la Tegucigalpa del ayer dejaron huella imborrable.

Es posible que se nos queden muchos nombres, pero en sus tumbas, porque aquí se quedaron a dormir eternamente, depositamos las frescas e inmarchitables flores del recuerdo.

Comenzamos con los primeros años del siglo XX, cuando llegó a la capital un prestigiado constructor catalán, don Cristóbal Prats Fonellosa, que por encargo del presidente Manuel Bonilla diseñó y construyó el Teatro Nacional (FOTO 1) obra de gran belleza arquitectónica que no pudimos conservar con sus columnas y capital al aplicar una restauración en los años cuarenta.

3 El inmueble en el centro de la ciudad donde operó el Chico Club.
3 El inmueble en el centro de la ciudad donde operó el Chico Club.

Don Cristóbal se quedó en Honduras y sus hijos Cristóbal y Francisco Prats Vides sembraron descendencia que con el paso de los años transitaron con orgullo dejando una estela luminosa en la arquitectura, el arte y las letras.

Allá por los años treinta llegaron a Honduras con procedencia de Cuba, don Joaquín y doña Josefina Blanco (FOTO 2) acompañados de su pequeña hija Adela.

Los Blanco se instalaron en Tegucigalpa en 1931 y establecieron un negocio de vender helados de tambo, después abrieron un hotel en el centro de la ciudad, “La Bilbaína” y en 1938 dispusieron abrir un restaurante con especialidades de la cocina española y platos internacionales, negocio que se inauguró el 2 de marzo de 1940 con el nombre de “Chico Club” (FOTO 3), uno de los más famosos centros sociales de la capital por más de 40 años.

Otro de esos españoles del recuerdo lo fue un rechoncho personaje que vivía a orillas del río Chiquito, donde fabricaba en tambos, con hielo y bramantes, los más ricos sorbetes de la ciudad. De todos los sabores, los conos de “Patachón” eran apetecidos por los capitalinos de todas las edades y los vendía en una carreta que hacía rodar por las plazas de La Merced y Morazán (FOTO 4) desde las 8:00 hasta las 3:00 de la tarde. Su nombre de pila Egidio Sánchez, pero por su apodo, “Patachón”, es parte de la historia de la ciudad.

4 A la izquierda la carreta de Patachón frente a la plaza central donde el vendedor español ofrecía sus deliciosos sorbetes.
4 A la izquierda la carreta de Patachón frente a la plaza central donde el vendedor español ofrecía sus deliciosos sorbetes.

A finales de los años cincuenta llegó a Tegucigalpa un destacado mentor español, don Santiago Toffé hombre de gran cultura, maestro de idioma nacional en la Escuela Normal de Señoritas y en el Instituto Central de Varones, impulsor del arte dramático y fundador en 1976 de la Compañía Nacional de Teatro de Honduras. El profesor Toffé también incursionó en la radiodifusión al dirigir cuadros artísticos para el montaje de radionovelas.

Otro español, el dramaturgo Andrés Morris, valenciano, hizo de Honduras su segunda patria, se casó con una hondureña y fue cónsul de Honduras en Madrid. Sentó una escuela de teatro en nuestro país y en los círculos artísticos se le recuerda por contribuir a preservar el templo del teatro hondureño, el Nacional Manuel Bonilla.

Quizá por haberse dedicado a un negocio al margen de las reglas morales de la sociedad, José Calvo, un español que cocinaba la más rica paella en Tegucigalpa, no puede olvidarse por quienes saborearon tan rico plato de la región valenciana de España. “Casín” que era su sobrenombre vivió muchos años entre los capitalinos y aquí cerró sus ojos para emprender el viaje al más allá.

5 El almacén “El Mundo Elegante” del comerciante español Don Hermenegildo Rodríguez en el centro de la capital.
5 El almacén “El Mundo Elegante” del comerciante español Don Hermenegildo Rodríguez en el centro de la capital.

José Antonio Vega, sacerdote, licenciado en teología, maestro, un español que aprendió a amar a Honduras. Dejó los hábitos sacerdotales para contraer nupcias con una joven ceibeña que le robó el corazón. Su figura y su intelecto son inolvidables para aquellos que hicieron los cursillos de cristiandad. Nació en España y murió en Honduras; amor con amor viven eternamente.

¿Recuerdan a don Hermenegildo Rodríguez? Claro, el propietario de uno de los almacenes de prestigio de la capital “El Mundo Elegante” (FOTO 5) frente a la plaza La Merced.
Otro español de los recuerdos don José Vásquez Cao propietario de la panadería “La Española” que quedaba en la tercera avenida de Comayagüela en la misma cuadra de la Casa de Salud la Policlínica. Don José se casó con doña Elisa Alvarado originaria de Danlí.

No recordamos su nombre, pero el propietario del “Rincón Español” prestigiado restaurante del bulevard Morazán, vivió muchos años entre nosotros y dejó formada una familia que hondureñizó su apellido. Ángel Casau, otro peninsular que convivió con los tegucigalpenses, don José Pérez que se dedicó a la distribución de vehículos automotores negocio que todavía existe manejado por sus hijos, don Alfonso Lastra comerciante que formó la familia Lastra-Pinzón y al gran galeno José Gómez Márquez que dejó sentado su prestigio profesional en La Policlínica.

6 Estatua del Rey Alfonso XIII  en la Plaza España
6 Estatua del Rey Alfonso XIII en la Plaza España

Y en este relato no podemos olvidar a don Joaquín Navarro famoso torre factor español que fundó la fábrica de Café Corona en el Barrio Abajo y a uno de sus más eficientes colaboradores, el también español Elpidio Feijó, gran catador del café molido.

Hay muchos nombres de gallegos, catalanes, sevillanos, andaluces, vascos, extremeños que nos unen a España con Tegucigalpa y cuyos espíritus vagan y se regocijan con el favor de Dios en la Plaza España de la capital donde se levantó la estatua al Rey Alfonso XIII (FOTO 6) el soberano ibérico que emitió el Laudo Arbitral que dirimió los problemas fronterizos con Nicaragua y el busto del ilustre jurisconsulto español Guillermo Cabanelas.

Hasta la próxima semana.