2012 Educación decide romper con la hegemonía de la dirigencia magisterial

Por Marlon Escoto
Secretario de Educación

MARLON-ESCOTOA pesar de la alta influencia negativa de la dirigencia magisterial en el sistema educativo nacional en los últimos treinta años, son pocas las referencias bibliográficas que recuperen el papel ejercido en contra de la educación de los escolares del país.

La recopilación de la memoria oral de algunos profesores vigentes y de ciertos analistas políticos señala que desde 1982 todos los gobiernos tuvieron que negociar con la dirigencia magisterial, las políticas y decisiones en materia educativa. No se logra deslindar quién creó a quién, sí los políticos partidarios crearon las organizaciones magisteriales, o los dirigentes magisteriales se convirtieron en políticos.

El cálculo político de multiplicar el número de profesores por el número de miembros de su familia, sumado su liderazgo local fue parte de la estrategia política tradicional. La utilización de la escuela como sitio de votación también sumaba al valor que tenía el profesor o el dirigente magisterial de la localidad. El profesor tenía la llave de la escuela y servía como secretario de actas en los procesos electorales, de esa forma la simbiosis conspiradora en contra de la educación pública subsistió por más de tres décadas.

Exceptuando el actual gobierno que dirige el Presidente Juan Orlando Hernández Alvarado, no hubo gobierno que no tuviese una prolongada huelga en su primer año de actividades. Cerrar las escuelas servía de chantaje al gobernante de turno, la consigna “si no nos dan lo que pedimos cerramos las escuelas”. Los niños, niñas y jóvenes sirvieron por muchos años de “botín de guerra”, auspiciado por los dirigentes magisteriales y auspiciado por los gobiernos.

En cierto tramo de la historia relatada hubo un acompañamiento decidido y directo por parte del Estado, se creó y aprobó el Estatuto del Docente Hondureño. Este estatuto buscaba mejorar las condiciones salariales y el nivel educativo de los profesores, buscando que esa mejora incidiera en la calidad educativa de los educandos. Se reconoce las mejorías logradas por los profesores durante estos años, aspecto que se volvió poco visible cuando se utilizó dicho estatuto para ir más allá de las pretensiones originales.

La dirigencia magisterial en varios momentos de la historia reciente llegó a ocupar todos los puestos de dirección de la Secretaría de Educación, incluyendo la Secretaría de
Estado. Directores de centros educativos, distritales, departamentales y unidades de dirección central controladas absolutamente por los dirigentes magisteriales, incluyendo el Instituto de Previsión del Magisterio. De esa forma constituyeron la más grande red de tráfico de influencias y conspiración en contra de la educación pública del país.

Durante los primeros meses de 2012 ya la Secretaría de  Educación había realizado 21 reuniones con la dirigencia magisterial. Al menos en tres oportunidades participó directamente el Presidente de la República. La dirigencia magisterial proponía la agenda, trataba de imponer el procedimiento y el mecanismo de discusión era el que gritaba y ofendía más. La forma de dirigirse al Presidente de la República sobrepasaba el más mínimo de los modales acostumbrados en una reunión de una junta de agua o de un patronato de una aldea.

21 reuniones estériles, vacías, pendencieras, rayando la malcriadeza y la falta de educación elemental. Todo con la finalidad de conocer a profundidad los más oscuros intereses que mantenían de pie un mecanismo de extorsión hacia el gobierno y de estafa con sus agremiados. Los gremios magisteriales llegaron a hacerle creer a los profesores que el Estado de Honduras era el enemigo. Utilizaban el dinero de los aportes de los profesores para financiar el cierre de los centros educativos y promovían el odio hacia su empleador. De esa manera mantenían el poder de convocatoria sobre sus agremiados y el chantaje abierto y manifiesto sobre los gobiernos.

21 reuniones desarrolladas en oficinas de la secretaría de educación, en casa presidencial, en las sedes de algunos gremios magisteriales e incluso en oficinas de una central obrera reconocida en el país. La misma dinámica, el mismo tono, las mismas amenazas fueron el común denominador en las más de 100 horas dedicadas a las mismas.

Frente a la falta de acuerdos, el Presidente de la República decidió nombrar un intermediario o negociador. Asistimos a la sede de la CGT presidida por Daniel Durón, un dirigente obrero reconocido. Al iniciar la reunión el dirigente obrero hizo la siguiente introducción: “bienvenidos a todos y todas, quiero decir a la dirigencia magisterial que esta es su casa, ya que la mayoría de ustedes son afiliados a nuestra organización”. Una traducción más de lo expresado sería: “soy su aliado, cuenten conmigo”. Una declaración que reafirmaba que ni a la dirigencia obrera le interesaba que la escuela pública donde asisten sus hijos e hijas estuviese abierta.

Ese fue el último intento de buscar solución a la crisis consensuada con la dirigencia magisterial. En ese momento la Secretaría de Educación irrumpe y decide tomar las medidas que la Constitución y las leyes le amparan para recuperar la gobernabilidad en el sistema educativo del país. Estas acciones se enmarcaron en una premisa sencilla pero compleja, aplicar las medidas administrativas basadas en la gerencia del recurso humano y financiero, teniendo como rasante la eficiencia y la transparencia.

Las últimas palabras por parte de la Secretaría de Educación en la última reunión fueron: “ustedes convocan y la Secretaría desconvoca”. El mayor pulso en la historia reciente donde el Estado de Honduras reivindica el derecho a la educación de los escolares, le recuerda a los docentes que han sido empleados para cumplir con ese objetivo y que su permanencia estará en función de sus resultados. Contienda a la cual se sumaron las madres y padres de familia, gobiernos locales, cooperantes y la sociedad civil en general.

La pregunta obligada de los medios de comunicación, cuándo se reanudarán las conversaciones con los dirigentes magisteriales, a la cual la Secretaría responde: hasta que existan intereses  comunes a favor de los profesores y de los escolares. Aún algunos medios siguen usando como referencia a ciertos dirigentes magisteriales para terciar sobre el avance de la educación del país. Muchos mantienen el discurso confrontativo porque es la única formación que tuvieron y otros porque creen que así obtienen respaldo de sus bases.

Los 200 días de clases por dos años consecutivos reflejan que el pulso lo ha ganado la educación, los escolares que son beneficiarios directos y sobre todo las familias más pobres. Más del 50% de los escolares matriculados en 2014 provienen de familias en extrema pobreza, para ellas la educación es el único camino que les queda a sus hijos para aspirar a tener mejores condiciones de vida en el mediano plazo.