Apodos, alias, sobrenombres y seudónimos

Por José María Díaz Castellanos
Doctor en Derecho Mercantil

El Código Procesal Penal contempla el nombre del imputado, su sobrenombre o su apodo: “Si el imputado no hace uso de su derecho de guardar silencio, prestará declaración teniendo como base las preguntas que le formulara el juez sobre su nombre, apellidos, sobrenombre o apodo, en su caso, edad, estado civil, profesión u oficio, nacionalidad, fecha y lugar de nacimiento, su domicilio actual y los principales lugares de residencia anterior, sus condiciones de vida, el nombre y apellidos de sus padres, cónyuge e hijos y el de las personas con quienes viva y de las cuales dependan o estén bajo su guarda”.
Me llamo José María pero me dicen “Chema”. Al Presidente de la República se llama Juan Orlando pero le dicen “Juan Fogón”. Tiene otro pero no quiero que este documento escape de su finalidad.
Desde antes de la independencia en Honduras comenzamos con apodos: La Constitución de Cádiz de 1812 se le decía en España “La Pepa” pero también aquí en Honduras las constituciones han tenidos apodos y si no preguntémoselo a León Rojas Carón en su libro de Historia de nuestro Derecho Constitucional: la de 1865 (La separatista), la de 1873 (La anti caudillista), la de 1894 (La gloriosa), la de 1904 de Manuel Bonilla (La traidora), la de 1908 (La restauradora),la de 1924, (La banana republic) y la de 1936 de Carías (La maldita).
Del nombre, deriva el sobrenombre; de la persona deriva el apodo, de la actividad deriva el alias.
Un alias puede relacionarse directamente con el nombre de pila ejemplo: Alex con Alejandro, Beto de Humberto, Ceci de Cecilia, Dago de Dagoberto, Mari de María, Cele a Celeste.
Hay alias de origen: catracho: hondureño; chapín: guatemalteco; muco o nica de Nicaragua; tico de Costa Rica.
A los dictadores se les compara con otros: Un Hitler o un Napoleón.
El Manco de Lepanto es Miguel de Cervantes, Chespirito, Chapulín colorado, Chómpiras o el Doctor Chapatín es Roberto Gómez Bolaños y Cantinflas es Mario Moreno.
San Pedro Sula es la ciudad de los zorzales o la ciudad industrial; La Ceiba es Ceibita la bella; el Progreso, la Perla del Ulúa. A Honduras en determinado momento se le llamó el granero de Centroamérica, el idioma de Cervantes es el español o el castellano.
La Ley de Derechos de Autor del año 1999 es la que regula el seudónimo: Obra seudónima es la que se divulga bajo un nombre distinto a la del autor (Art. 9 numeral 7). Para registrar una obra escrita bajo seudónimo, se acompañará a la solicitud, bajo la responsabilidad del solicitante, en sobre cerrado, los datos de identificación del autor”, (Art.132).
Hay veces que para entender un concepto hay que buscar sus raíces. “Seudónimo” significa el griego “falso nombre” y en defecto es un nombre que el autor usó para ocultar su identidad. Algunos seudónimos son tan consolidados que muchos lectores no sabemos quiénes son los verdaderos autores. Hay veces que por razones de seguridad por la delincuencia o por la persecución del Estado, es mejor utilizarlos. Algunos dicen que se comenzó a utilizar en tiempos de la inquisición.
Según Carmen Fiallos, Rafael Heliodoro Valle, quizá fue el escritor que más seudónimos usó en sus tareas periodísticas. Se cree que llegó a usar en el curso de su vida 70 seudónimos, sin contar las iniciales que algunas veces usó. Dicen que en determinado momento se llegó a dudar de que Rafael Heliodoro era su verdadero nombre. Pepe Neva (José F. Elizondo escribió en una ocasión: “Rafael Heliodoro Valle cuando fueron a buscar la tumba de este prohombre nadie la pudo encontrar, perdida entre tanto nombre que usaba para firmar.
José Trinidad Reyes (El Padre Reyes), utilizó el seudónimo de “Sofía Seyers” para defender el derecho a la educación de la mujer (El Heraldo 11 de junio del 2010).
El columnista de Diario La Tribuna (QDDG) Antonio Martín dice que François Marie Arquet utilizó el seudónimo de “Voltaire” (1694-1778). Para nuestra sorpresa el escritor Nery Alexis Gaitán en su artículo “Recordando a don Antonio Martín” dice que el mismo Antonio Martín utilizó en el mismo Diario La Tribuna, en la columna La Tribuna del Pueblo, el seudónimo de “Estanislao Rubio”.
Y usted le sabe el apodo a los expresidentes? La Penitenciaría está llena de “alias”. Mataron al “Chivo” en la carretera.