Informe de avances en seguridad

Por Nery Alexis Gaitán
La seguridad ciudadana se ha convertido en la principal preocupación en la vida nacional. Los niveles de violencia han llegado a límites exorbitantes en donde se ha perdido el respeto y la vida no vale nada. El ciudadano sale de su casa y no está seguro si volverá con vida. Las masacres, los asaltos en taxis, en el bus, en cualquier calle a cualquier hora, son la receta del día. Vivimos en el país más violento del mundo sin tener una guerra declarada.
Los estragos que ocasiona la violencia son incuantificables, sobre todo, por la pérdida de vidas humanas. La delincuencia común tiene en zozobra a la población en general que cotidianamente sufre la pérdida de sus bienes, y algunos, su vida.
El gobierno recién ha presentado un informe de avances en seguridad en el marco del convenio de colaboración y de buena fe para la promoción de la transparencia, combate a la corrupción y fortalecimiento de sistemas de seguridad que involucra a Transparencia Internacional (TI) y la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ). Sobresale en este informe que la tasa de homicidios se ha reducido en un 13.4%, que en términos de vida significa una reducción de 740 personas asesinadas en lo que va del año; o sea que todavía mueren 67 por cada 100 mil habitantes.
Estas cifras, aunque denotan una reducción en las muertes, todavía son alarmantes y no transmiten tranquilidad y seguridad a la población. Pero no se puede dejar de reconocer el trabajo en materia de seguridad que el gobierno, en su conjunto, está realizando para bajar los índices de violencia que azotan impunemente al pueblo hondureño.
Por primera vez vemos un ataque frontal al narcotráfico y al crimen organizado, que según el Presidente, generan el 80% de la violencia que sufrimos. Asimismo es necesario recalcar el reclamo del Presidente hacia los Estados Unidos, y el papel que desempeñan como consumidores finales de la droga y que deben involucrarse y apoyar, tal como debe ser, en la erradicación de este flagelo.
Ahora están involucrados una serie de organismos gubernamentales que denotan que sí se está enfrentando de una forma conjunta el accionar del narcotráfico y del crimen organizado, incluyendo la extorsión. Aunque la población no lo perciba en su conjunto, ya que la delincuencia común y la extorsión pareciera que no cesaran en su accionar. Como siempre, es el pueblo trabajador el que sufre las consecuencias.
En esta rendición de cuentas se ha firmado un Protocolo de Actuación con la UNAH que en pocas palabras va encaminado a efectuar una labor conjunta de monitoreo, evaluación independiente y divulgación de resultados verificados. Esto genera confianza en la divulgación de las cifras por la credibilidad que tiene el Observatorio de la Violencia de la UNAH, que de paso brindará asesoría a los 30 observatorios que se han instalado en las zonas de mayor conflicto del territorio nacional.
Pero, tal como lo han dicho el ministro de Seguridad y el Presidente, “todavía falta mucho por hacer” y los índices de violencia todavía reflejan un país en conflicto, no solo desde la perspectiva del crimen en sí, sino también de las causas que lo generan, relacionadas la mayoría con los altos índices de pobreza y marginamiento en que viven la mayoría de los hondureños.
Que los esfuerzos de este gobierno se concreten en darle la seguridad que merece el pueblo, así como en generar empleos dignos y una salud eficiente y no en cosas vanas como la reelección presidencial. ¡Los hondureños merecemos un mejor destino en la vida!