Los billetes de L. 1,000.00

Una agrupación denominada “Asociación de Vecinos de El Reparto y Barrios Adyacentes” y con personería jurídica, expresó que el billete de mil lempiras que tal vez emita el Banco Central de Honduras, lleve la efigie del expresidente Villeda Morales, argumentando varios testimonios, que según ellos, adornan a su memoria, pero sobre todo porque fue liberal. Estos señores mejor le deberían cambiar su nombre por “Sub Consejo Local Liberal de El Reparto y Barrios Adyacentes”.
Si mal no recordamos, el inicio del gobierno de Villeda Morales comenzó con el “primer tilín tilín” que se recuerda en la historia política de Honduras, cuando en el Congreso Nacional presidido por el también liberal Rodas Alvarado, como no contaban con los votos suficientes para lograr tan alto honor, se iba a elegir en segundo grado al doctor Villeda Morales. Entonces se les ocurrió “convencer” a un diputado de la oposición para que la elección fuera expedita, recayendo dicha acción en un diputado nacionalista de Islas de la Bahía, de apellido MacNab, por cuyo voto hubo mayoría.
Varios años después, pasó lo mismo con el “diputado de los pobres”, que “entregó” el sello del Comité Central del Partido Nacional, al expresidente Suazo Córdova. Y así otros “tilines” más que sería prolijo enumerar.
Ciertamente, la administración de la Segunda República, se distinguió por una serie de acciones que lo enaltecieron, tanto a nivel nacional como internacionalmente; como en 1961, con un despliegue atentatorio a la libre expresión del pensamiento, digno de una película de guerra, la tristemente célebre Guardia Civil, después de una transmisión diaria de Radio Tiempo, que se transmitía por Radio Comayagüela, se llevaron presos a sus directores, los distinguidos periodistas Virgilio Zelaya Rubí y a Alejandro Castro h., cuyos delitos fueron decirle las verdades al gobierno. Por cierto que un hermano de un expresidente liberal, dirigente universitario en aquel entonces, llegaba por las noches a bañarlos con agua para que no pudieran dormir.
En otra ocasión, el que esto escribe, junto con decenas de estudiantes universitarios, arengados por unos dirigentes de la FEUH en 1963, nos tomamos los puentes de Comayagüela, en protesta contra el régimen liberal, nosotros estábamos ubicados en el puentecito de El Prado, cuando de repente se apareció por el Guacerique, la mal llamada mancha brava quienes se abalanzaron en contra nuestra con intenciones de agredirnos físicamente, corrimos hacia la quinta estación de la Guardia Civil ubicada varios metros más adelante, y nuestra sorpresa fue mayúscula al ver a los soldados de la Guardia Civil, posicionarse a lo ancho de la calle y a la altura del desvío hacia Villa Adela comenzando a dispararnos con sus fusiles; esos eran los aguerridos y valientes guardias civiles en contra de indefensos estudiantes universitarios.
Otro acto heroico de la funesta Guardia Civil, fue la masacre de Los Laureles, perpetrada a unos hondureños desarmados el 6 de septiembre de 1961, que fueron fusilados en medio del río con los brazos levantados. De esta grandiosa gesta bestial hice una relación que fue publicada por LA TRIBUNA, el domingo 30 de septiembre del 2007, así como el escritor y diplomático licenciado Óscar Acosta lo reprodujo en su Revista Política de Honduras, en el No. 45, julio-septiembre del 2008, página 105 y el licenciado Matías Fúnes V., en su libro “Los Deliberantes”, páginas 229 y 230, publicado en el 2000 en su segunda edición.
Finalmente, ¿qué opinará sobre el particular, el licenciado Mauricio Villeda Bermúdez, hijo del expresidente Villeda Morales?, quien posiblemente estará incómodo con esta propuesta que emitió el Sub Consejo Local, perdón la “Asociación de Vecinos de El Reparto y Barrios Adyacentes”, porque ha manifestado una y mil veces su desafección con el partido de la estrella solitaria.
Concluyendo, es bueno conocer todos los actos que enaltecieron al gobierno de Villeda Morales, pero también, hay que remitirse a los hechos históricos relatados, que ensombrecieron a dicha administración.
Cosas veredes, Sancho amigo…
¡Estandartes azules, arriba!
Efraín Aguilar Zelaya
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