SALVAJISMO

UN salvaje acto de crueldad protagonizaron varios jóvenes en El Negrito, Yoro, al reventarle las entrañas a un perro callejero con dos enormes morteros que ataron a su cuerpo. La noticia trascendió como pólvora encendida sobre zacate seco, en un video difundido por las redes sociales, con lujo de fotografías en los periódicos, provocando la indignación en la población. El video muestra a los desalmados amarrando los potentes petardos a un indefenso perro callejero, encender la mecha y hacerlo explotar en un grotesco acto de morbosidad. De las indagaciones, se supo que esos actos de brutalidad antes habrían sido cometidos contra otros animales, entre estos venados cola blanca, en peligro de extinción.
El castigo que obtuvieron los adolescentes majaderos –cuando acudieron acompañados de sus defensores, a un Juzgado de Conciliación del lugar donde cometieron la bestialidad– fue el pago de una modesta multa y 40 horas de trabajo comunitario, consistente en barrer calles y realizar trabajos sociales. No es delito penal y la diablura fue cometida por un grupo de menores de edad. Lástima, también, para el país. No saben estos bárbaros el daño que le ocasionan a la imagen nacional cuando estas noticias trascienden las fronteras. Desconocen –porque seguramente además de salvajes son ignorantes– todo el esfuerzo que implica convencer a quienes en el exterior se han enterado sobre semejante acto de sadismo –por distintos medios de comunicación– que el país no es ningún lugar primitivo. Con lo que cuesta promocionar el país para hacerlo atractivo al turismo, para atraer inversiones, y hacer que crezca la economía nacional en beneficio de la colectividad.
Diversas organizaciones de protección de los animales, realizaron un plantón en los bajos del Congreso Nacional para exigirle al gobierno que apruebe una Ley contra el Maltrato Animal. Los asistentes, llevaron a sus mascotas para exigir que la ley contemple penas más severas al maltrato de animales. No hay duda –expresaban los manifestantes– que almas despiadadas capaces de cometer semejante salvajismo contra un animal indefenso, mañana podrían hacerlo contra una persona. Desde hace algún tiempo hay un proyecto de ley engavetado en la cámara legislativa cuyas disposiciones van orientadas a la protección, conservación, manejo y trato apropiado de los animales. Las medidas se extienden “a la preservación de su hábitat, precisando el correspondiente marco de responsabilidades públicas y civiles”.
“El maltrato animal –plantea una experta– es, a la vez, un factor que predispone a la violencia social y, al mismo tiempo, una consecuencia de la misma. Forma parte de la cascada de la violencia que nos va alcanzando a todos como individuos y como sociedad”. “La violencia es un acto intencional que puede ser único o recurrente y cíclico, dirigido a dominar, controlar, agredir o lastimar a otros. Casi siempre es ejercida por las personas de mayor jerarquía, es decir, las que tienen el poder en una relación, pero también se puede ejercer sobre objetos, animales o contra sí mismo”. “La violencia inhibe el desarrollo de las personas y puede causar daños irreversibles, adopta diferentes formas de expresión que pueden variar desde una ofensa verbal hasta el homicidio”. “La crueldad es una respuesta emocional de indiferencia o la obtención de placer en el sufrimiento o dolor de otros, o la acción que innecesariamente causa tal sufrimiento; ha sido considerada un disturbio sicológico. La crueldad de los niños, que incluye a los animales, es un signo clínico relacionado a desórdenes antisociales y de conducta”.