DESENTONANDO DE LOS APETITOS COMUNES

EL petróleo volvió a bajar notablemente, 2.30 dólar y cerró en 46.39 dólares el barril. Sigue guindo abajo, y aquí ni la gasolina en las bombas baja proporcionalmente al desplome del barril del crudo a nivel mundial, ni el consumidor se beneficia con tarifas menos onerosas en el pago de recibos de la energía eléctrica, ni bajan en forma generalizada los pasajes del transporte al equivalente de los grandes ahorros que reciben los transportistas por la disminución de sus costos. Pero bien, esto de seguir abogando por los intereses del pueblo –si los funcionarios públicos en cada rama no interceden– es como pedir peras al olmo. De todas maneras, por los momentos, poco importa el presupuesto familiar ya que el tema que tiene alborotada a la población es lo de la Policía Militar que, lejos de ser un asunto tratado como uno meramente de seguridad para la desprotegida ciudadanía, en dos por tres, los políticos lo convirtieron en algo sectario.

Sin embargo vamos a desentonar de los apetitos comunes, para referirnos a otros factores que alimentan la esperanza que este año puede ser mejor que los desastrosos años anteriores. Aparte de los proyectos que en sus comunidades realicen las municipalidades, hay programada una masiva inversión pública en proyectos de infraestructura. Obras de importante envergadura, como la construcción de la terminal aérea en Comayagua, unas dos docenas de proyectos de cartera, la construcción de la Ciudad Cívica, la puesta en marcha de proyectos de vivienda social, la revisión del sistema de seguridad social. Los datos que maneja Finanzas es que ya hay una mejoría de casi un 20% de la recaudación tributaria. Un circulante en el país por arriba de los 30 mil millones de lempiras generará la actual cosecha cafetalera. En los próximos tres años esperan exportar unos dos millones de sacos a China. Existe la disponibilidad para este año de 1,500 millones de lempiras, que se manejarán por medio de un fideicomiso, para el sector agropecuario y reducir el impacto de la sequía en el país.
En una reunión entre el mandatario y la cúpula empresarial, revisaron varios avances en materia económica, como la reducción del déficit fiscal y el acuerdo con el FMI. La creación del Consejo Nacional de Inversiones (CNI), conformado por gobierno y empresarios, que busca mejorar la imagen del país en el exterior para atraer inversiones. Proyectos conjuntos –del sector público y privado– para generar empleo. Sin embargo reparar todo el daño sufrido por las instituciones, recuperar todo el tiempo perdido a causa de la majadería política que embrocó al país en una crisis sin precedentes, devolverle a la economía su salud, no es algo que se logrará milagrosamente. El desarrollo industrial de Honduras en relación al Producto Interno Bruto (PIB) es del 14 por ciento, cuando lo recomendable para un país que aspira a salir de la pobreza es que ese indicador sea mayor al 30 por ciento. Un estudio de CEPAL indica que, pese al perdón de la deuda que debió invertirse en la promoción social –pero lastimosamente fue destinada a otros menesteres por los gobiernos que la usufructuaron– el país continúa evidenciando un alto índice de población viviendo en pobreza. Las cifras no las citamos porque apenan. Otra razón que reta a los hondureños a que nos dediquemos a las cuestiones productivas, a trabajar, al análisis de la problemática que aflige al país con ánimo de resolverla.