Berta Cáceres forcejeó con sus asesinos para que no la raptaran

LA ESPERANZA, Intibucá. Cubiertos por el manto de la negra noche, hombres encapuchados y fuertemente armados irrumpieron en la casa de la dirigente ambientalista y lenca, Berta Cáceres, en la residencial El Líbano, donde forcejeó con ellos antes que le dieran muerte a tiros, porque las evidencias muestran que ella luchó con los criminales que le fracturaron la mano y el pie izquierdos.
Diferentes versiones establecen que la trágica muerte violenta de la coordinadora del Consejo de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), sobrevino como un hecho vil y cobarde por parte de los criminales que desde muy temprano, la noche del miércoles, rondaron en dos vehículos la vivienda de su madre, María Austra Bertha Flores López (83), en el barrio El Calvario de esta ciudad, a dos cuadras del parque central.
Ignorando el peligro, al filo de las 10:00 de la noche de ese día, la líder indígena que hoy cumpliría 45 años de edad, se despidió de su progenitora, diciéndole: “Me voy mamá porque estoy muy cansada de tanto trabajo”, y luego se subió a su vehículo para dirigirse a su casa, donde unas dos horas y media después fue ultimada.
Cáceres había recibido constantes amenazas por encabezar la oposición lenca al proyecto de construcción de la represa hidroeléctrica Agua Zarca, sobre el río Gualcarque y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), había ordenado al Estado de Honduras darle medidas cautelares de protección.

LE DABAN SEGUIMIENTO

La ejemplar mujer se encontraba muy cansada porque durante estos días había estado preparando parte del material que utilizarían en el foro que iniciaron el miércoles y que culminaría mañana sábado, donde el conferencista principal era el mexicano, Gustavo Castro Soto, quien resultó herido de bala, ya que al momento del crimen se encontraba en la vivienda, porque utilizaba la red internet para hacer sus escritos.
En su afán por defenderse de los atacantes encapuchados, Cáceres le aruñó la cara a alguno, cuando intentaba quitarle el pasamontañas para tratar de identificarle, lo cual le resultó porque los criminales minutos después le quitaron la vida.
Debido a eso, en las uñas de Cáceres quedaron fragmentos de piel, lo cual se ha convertido en un elemento muy aportante para los investigadores, ya que alguno de los criminales dejó parte de su ADN, por lo que se estima que podrían ser capturados en las próximas horas.
Algunos testigos relataron que el año pasado, hombres con pasamontañas y fuertemente armados le dieron seguimiento en dos oportunidades a la lideresa indígena y ambientalista, pero lograron salvarla. La tercera persecución fue el miércoles y lamentablemente fue la última, porque luego le segaron la vida.

HOMBRES ARMADOS

Un pariente explicó que la tarde del miércoles muchas personas observaron que varios hombres, a bordo de una camioneta blanca y un Pick Up, doble cabina negro, merodeaban la casa de la madre de Cáceres, pero no le prestaron importancia, ya que creyeron que se traba de autoridades.
Así, añadió que al informarse que ella todavía se encontraba donde su madre, se movilizaron a otro lugar para darle vigilancia, hasta que a las 10:00 de noche conocieron que ya se había marchado para para su residencia de la colonia El Líbano.
Otro familiar consideró: “Creo que la intención de los criminales era llevarla raptada para algún lugar, con el fin de sacarle información, para luego matarla, lo cual ella ya sabía, porque su lucha en defensa del territorio y de la vida de los pueblos indígenas le había agenciado enemigos”.
Pasadas las 12:00 de la noche, no se sabe cómo, el vigilante de la colonia permitió que los ocupantes de la camioneta blanca ingresaran a la vivienda de Cáceres, ya que para poder pasar, primero el residente debe dar la autorización, y eso no ocurrió en esta ocasión, por lo cual el guardia fue detenido por la policía para investigación.
Autoridades policiales hallaron abandonada una camioneta blanca y la llevaron a su sede de La Esperanza, donde fue periciada por expertos de la Agencia Técnica de Investigacióٴn Criminal (ATIC), porque se sospecha que en el auto pudieron transportarse los criminales.

A LA 1:00 DE LA MAÑANA

Gustavo Adolfo Cáceres Flores (46), hermano de la ahora occisa, declaró que al filo de la 1:00 de la madrugada de ayer jueves, recibió una llamada telefónica, mediante la cual le notificaban del crimen y de inmediato, en compañía de otros parientes y amigos, se presentaron a la casa de la líder indígena.
De a poco fueron llegando centenares de personas y su hermano y otros allegados trataron de evitar que los acongojados indígenas contaminaran más la escena del crimen. Posteriormente, llegaron las autoridades policiales para realizar el levantamiento y unas horas después su cuerpo fue trasladado en carro a Siguatepeque, Comayagua, de donde lo llevaron en helicóptero a la Fuerza Aérea Hondureña (FAH), y luego en unidades de Medicina Forense a la morgue capitalina para la autopsia respectiva.
“A mi hermana hasta la chatearon al ofrecerle dinero, pero ella nunca cedió, y su guardaespaldas era su nieto de cinco años, por lo cual los criminales intelectuales y materiales son unos cobardes”, condenó su hermano Gustavo Cáceres.