Grupos étnicos reclaman justicia por Berta Cáceres

Integrantes de los grupos étnicos hondureños comenzaron ayer una jornada de marchas, que concluirá este sábado, para exigir justicia por el crimen de la ambientalista lenca, Berta Cáceres, ocurrido el pasado 3 de marzo en la residencial El Líbano, en La Esperanza, Intibucá.
Al ritmo de los tambores de los grupos garífunas y de los bandolones ejecutados por los grupos lencas, comenzó la marcha en la sede del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Bebida y Similares (Stibys), a las 8:00 de la mañana.
Niños, jóvenes y ancianos vestidos con sus típicas vestimentas portaron pancartas en las que dejaban al desnudo el dolor que les embarga por la muerte de su lideresa, mientras que en otras exigían justicia al gobierno para resolver el crimen.
También dejaron sentada la necesidad de que el Estado procure la vida de los defensores de los derechos humanos y ambientales.
“No más represión para los defensores de los derechos humanos en Honduras”, “nuestro territorio hondureño no se negocia, vende, presta, regala ni alquila”, con lo que dejaron sentado que la lucha en defensa de los recursos naturales continuará.
Su primera estación fue en Casa de Gobierno, pero quedaron a inmediaciones del palacio, porque como es costumbre una barrera de elementos de seguridad impidió el acercamiento.

Las manifestaciones de ayer concluyeron en la Fiscalía donde exigieron justicia en el crimen de Cáceres.
Las manifestaciones de ayer concluyeron en la Fiscalía donde exigieron justicia en el crimen de Cáceres.

Allí hicieron sonar sus maracas y tocaron las guitarras y hasta llenaron de humo el lugar como parte de un ritual garífuna, luego de unos minutos tomaron camino con rumbo a la embajada de México.
Ya en la sede de la representación diplomática, donde se refugia el mexicano Gustavo Castro Soto, testigo del crimen de la ambientalista, también gritaron consignas para dejarle sentado que le apoyan y lo consideran una víctima más de la violencia contra los defensores.
Castro Soto se encontraba en la casa de Berta cuando se ejecutó la muerte, los victimarios le dispararon en dos ocasiones, lo dieron por muerto y se marcharon, el también ambientalista fue rescatado por las autoridades quienes le han dado las medidas de protección necesarias para proteger su integridad física.
Los integrantes de las etnias, pegaron pancartas en las paredes de la embajada en agradecimiento al extranjero, las que decían “Gustavo estamos con vos”.
La manifestación siguió, mientras los miembros del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) sacaron sus guitarras y entonaron canciones en honor a la ambientalista.
Su próxima estación era el Ministerio Público (MP), uno a uno fueron llegando al ente operador de justicia, donde esperaba un contingente de la Policía Nacional (PN), que resguardaba las instalaciones.
El plantón se desarrolló de manera pacífica, allí los garífunas fumaron puros, tocaron sus tambores y bailaron sus ritmos, mientras decían las consignas exigiendo justicia por el crimen.
Los grupos étnicos continúan con la tesis que la muerte de la ambientalista fue político, por lo que exigieron justicia.
Los grupos étnicos continúan con la tesis que la muerte de la ambientalista fue político, por lo que exigieron justicia.

La marcha estaba conformada por cientos de personas que manifestaron su repudio por los crímenes contra ambientalistas hondureños y defensores de derechos humanos.
Las acciones continuarán a lo largo de estos dos días para seguir exigiendo justicia y respuesta de parte de las autoridades.
Las autoridades del Ministerio Público han manifestado que manejan varias hipótesis en el caso de Berta y establecieron que emprenderán las acciones que sean necesarias para encontrar a los responsables del crimen.
Un grupo de fiscales especializados de la Fiscalía de Etnias y Delitos contra la Vida se encuentran en La Esperanza, buscando los indicios que demuestren quiénes son los autores materiales e intelectuales del crimen.