Llamado del cardenal Rodríguez: “Ámense los unos a los otros”

El cardenal Óscar Andrés Rodríguez instó a los hondureños, durante la eucaristía del lavado de pies, a cumplir uno de los mandamientos más destacados de la palabra de Dios, y es el de “amarnos los unos a los otros, el amor y el servicio al prójimo es fundamental para todo aquel que dice amar a Dios”.
“Por eso decimos que esta noche es la noche de los mandatos; les doy un mandamiento nuevo, nos dice Jesús: Es la noche del mandamiento de lavarnos los pies unos a otros, el mandamiento del servicio, servidores de los demás, servidores de nuestro prójimo”, animó durante la misa, el Jueves Santo, en la Catedral Metropolitana San Miguel Arcángel de Tegucigalpa.
Señaló que los católicos deberían plantearse cuando adoren a Jesús en la santa eucaristía, cómo están cumpliendo esos mandamientos: El del servicio, el de la memoria, el de amarse los unos a los otros y el de la unidad.
Otro mandamiento es que “hagan esto en memoria mía, ser cristiano es vivir como sacramento de la memoria del cuerpo entregado y de la sangre derramada”, el tercero es el amor: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”, y el cuarto el de la unidad: “Sean uno como el Padre y yo, somos uno”, reflexionó el líder del catolicismo hondureño ante la feligresía que desde tempranas horas de la mañana acompañó las actividades religiosas.

ÚLTIMA CENA

El jerarca de la Iglesia Católica en Honduras, recordó que el Jueves Santo es el día en que se conmemora la última cena de Jesús con sus discípulos. En ella, Cristo instituyó el sacramento de la eucaristía, donde Él se hace presente a través de la conversión del pan y del vino en su cuerpo y su sangre, y el sacramento del orden sacerdotal.
Instruyó que no hay verdadera eucaristía donde no hay servicio, por lo que recordó las palabras de Jesús en la última cena, cuando dijo a Pedro: “Si no te lavo los pies, no tienes parte conmigo”.
Así, apuntó que el corazón de Jesús tenía que sentir una angustia y no le dijo nada a Judas, al traidor, pero le dolía en su corazón la traición de su amigo. “Qué triste es la dureza de quien se resiste al amor hasta el final”, señaló.
El cardenal Rodríguez recordó que Jesús quiso expresar su amor al extremo, algo que hizo en la cruz, entregando su vida por servicio de amor y quiso que el pan de la eucaristía quedará como sacramento mediante el cual “hagamos cada día memoria de ese gran amor”.
En consecuencia, pidió a los hondureños perdonar y reconciliarse. “Señor lava mis pies, lava los fundamentos de mi persona y de mi fe, lava mi corazón de todo lo que le impide amar, lávame de todo egoísmo que me impide servir a todos; esta noche lava mi corazón de todo lo que crea división entre mis hermanos, lava mi corazón de todo lo que me impida hacer comunión”, clamó. (SA)