Con pruebas en mano llegan policías a demostrar su inocencia

Una “lluvia” de policías cayó este martes en el Ministerio Público (MP), algunos para asesorarse sobre los pasos que deben seguir luego de aparecer mencionados en el informe presentado por el diario estadounidense The New York Times (NYT) y otros para presentar pruebas de su inocencia.

El desfile de los uniformados comenzó a las 8:00 de la mañana con la llegada de José Constantino Zavala, quien reiteró que no entiende por qué lo mencionan en el informe del NYT, a la vez que consideró que su “pecado” es haber llegado al lugar de manera temprana.

Zavala presentó un celular BlackBerry del cual supuestamente recibió las llamadas telefónicas para darle instrucciones después de que ocurrió el crimen contra Landaverde.

Sumamente indignado explicó que está dispuesto a ponerse a la orden de las autoridades para que lo investiguen y descubran que no existió ninguna vinculación del crimen.

«Vengo a dejar un escrito y presentarme, donde si se me está investigando por el asesinato del ingeniero Landaverde, yo me someto a cualquier investigación o instancia; traigo un teléfono celular que lo tenía y era uno que utilizaba, porque en ese informe en un componente biográfico dice que yo tuve llamadas, pero los investigadores no presentan lo que es el vaciado», indicó.

La fiscal que lo recibió le tomó la declaración, pero le explicaron que debería presentar la prueba ante la Fiscalía de Delitos contra la Vida, ubicada en el edificio de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC),  en la colonia San Carlos de Tegucigalpa, hasta donde se trasladó.

DESFILE

Alrededor de las 10:00 de la mañana un joven de la Policía Nacional arribó a la Fiscalía, la prensa lo abordó para consultarse su vinculación en el caso, él sumamente sorprendido y titubeante comenzó a explicar que andaba interponiendo una denuncia sobre un pozo.

Seguido a él, también llegaron dos agentes más que fueron consultados por la prensa y que respondieron que andaban solicitando una constancia como requisito para ascender al grado inmediato superior y solo se limitaron a decir “denme permiso”.

El subcomisario de Policía, José Geovany Fonseca dijo sentirse sorprendido porque no es parte de ningún cartel del narcotráfico.
El subcomisario de Policía, José Geovany Fonseca dijo sentirse sorprendido porque no es parte de ningún cartel del narcotráfico.

También llegó al lugar el subcomisario de Policía José Geovany Fonseca quien, sumamente preocupado informó que aparece en el listado del The New York Times, por lo que pidió a la Fiscalía que “investiguen”.

Aclaró que “no tengo nada que ver con lo que se me imputa, no sé porqué me vinculan, cuando sucede el hecho (muerte del zar, yo estoy en la Embajada de Brasil junto a otros oficiales cuidando la zona donde estaba asilado el Presidente Zelaya (Manuel)”.

A este joven le prosiguió una agente de la Policía, que se presentó con su apoderado legal, quien refirió que andaba arreglando “asuntos administrativos”, pero ella no dialogó con la prensa.

En un principio se informó que se trataba de Nancy Yessenia Cano Reyes, la inspectora mencionada por el “Times” porque supuestamente era la encargada de entregar el dinero que pagaron por el crimen contra el zar antidrogas, Julián Arístides González, por su gran parecido, pero compañeras de la joven que llegó a la Fiscalía indicaron que no se trataba de la misma persona.

A la Fiscalía arribaron varios elementos de la Policía Nacional, visitas que no se presentan con cotidianeidad.
A la Fiscalía arribaron varios elementos de la Policía Nacional, visitas que no se presentan con cotidianeidad.

Sin embargo, la joven no salió de la Fiscalía y además se supo que dos fiscales fueron trasladados de emergencia al Ministerio Público de las Lomas para tomar una declaración.

El informe del NYT establece que Cano Reyes “fue detenida para investigación por miembros de la DEA y miembros del FBI de la Embajada americana, cuando aterrizó una avioneta cargada de droga en Olanchito, ella se encontraba asignada en La Ceiba y andaba bajando las avionetas cargadas de coca, en la calle de Sambocrí, la droga era de Winter Blanco”.

El documento ahonda en que la fémina junto a otros miembros de la Policía Nacional “y el hermano de José Luis Muñoz Licona, trasladaron los dólares desde la aldea de Planes, Colón a la Dirección General de la Policía Nacional, para efectuar el pago del asesinato del general Julián Arístides González Irías”.

Usualmente el arribo de agentes de la Policía Nacional a la Fiscalía no es tan común, pero ayer arribó un número inusual, por lo que la prensa estaba expectante.