Trabajo Educativo Social y alfabetización

Por: Jaime Martínez Guzmán

El Trabajo Educativo Social (TES) fue establecido en el año 1977, en la administración gubernamental del general Juan Alberto Melgar Castro, siendo ministra de Educación la profesora Lidia Williams de Arias, quien con mucho entusiasmo impulsó esta actividad, al igual que el apoyo gubernamental para el surgimiento de universidades privadas y el funcionamiento, en el último año de su gestión, del Servicio Social Docente Obligatorio (parcialmente remunerado).

Tuve la oportunidad de contribuir a la implementación reglamentaria del TES, cuando en aquel tiempo me desempeñara como viceministro de Educación para Asuntos Técnicos Pedagógicos. El TES vino a sustituir en los graduandos de educación media  la obligación de presentación de un trabajo de tesis, sobre temas relacionados con la carrera de estudio, como documento a defender en el examen general y requisito de graduación, actividad esta que frecuentemente llegó a constituirse en una verdadera farsa, cuando los estudiantes se dedicaban a copiar otras tesis presentadas anteriormente o a pagar a “especialistas” por la elaboración de dicho documento.

Se implementó el Trabajo Educativo Social con la finalidad de propiciar oportunidades para el desarrollo integral de las capacidades de los educandos, incorporarles a la comprensión racional de la realidad nacional e impulsarles hacia la formación de actitudes positivas en la solución  de los problemas de la comunidad, aportando su conocimiento, sus iniciativas, su solidaridad y su espíritu de servicio.

Hay una variedad de actividades que se han desarrollado como Trabajo Educativo Social, como: (1) la adopción de centros preescolares o escuelas primarias para dotarlas de mobiliario, aulas, material didáctico, muros perimetrales etc. (2) Reforestación en calles, parques, ríos, etc. (3) Alfabetización de jóvenes y adultos. (4) Acompañamiento a organizaciones comunales en sus proyectos. (4) Actividades de mejoramiento del medio ambiente. (5) Voluntariado en organismos de beneficencia. (6) Participación en campañas de salubridad.

En el TES los estudiantes, con los  profesores encargados en los centros educativos, deben desarrollar sus capacidades de planificación, desde el diagnóstico, la programación, el presupuesto, la búsqueda de financiamiento, la división del trabajo, hasta la evaluación. En cualquier proyecto del TES, se necesitarán recursos económicos. Los estudiantes deberán trabajar en equipos, desarrollar iniciativas y realizar actividades para conseguirlos, procurando menos gastos personales que, siempre han sido necesarios. No solo para las actividades de alfabetización.

En los 39 años de vigencia que tiene el Trabajo Educativo Social, en varias oportunidades la Secretaría de Educación ha establecido que este sea dedicado a la realización de proyectos de alfabetización de jóvenes y adultos, o sea a enseñar a  estos a leer y escribir. Así, en los recientes años, la Secretaría de Educación ha incorporado al TES al Plan Nacional de Alfabetización obligatorio, atención del rezago escolar y la educación popular. Honduras 2014-2017.

Hasta el 2015 la actividad se ha desarrollado sin mayor resistencia, salvo algunos cuestionamientos por parte de instituciones educativas privadas. Sin embargo, en el presente año lectivo, cuando la Secretaría de Educación dispuso aumentar de uno a dos la cuota de alfabetizandos por alumno. Ello provocó una reacción crítica por parte de estudiantes y padres de familia de algunos centros educativos del país, justificando su oposición en la duplicación de sus costos, indicando que  los alfabetizandos exigen pago por asistir a sus clases. La situación llegó a complicarse con manifestaciones callejeras y toma de edificios escolares, observándose evidente manipulación de los estudiantes, que demostraron su intransigencia, aún con las concesiones de las autoridades.

Ojalá que las “conquistas” alcanzadas por los estudiantes opositores de la alfabetización en el presente año lectivo, algunos de los cuales envalentonados hasta pedían la abolición del TES, no afecten al Plan Nacional indicado anteriormente, concebido para disminuir al mínimo el índice de analfabetismo que nos aqueja. Es conveniente acompañar a la acción educativa una campaña de concientización de la población, especialmente dirigida a  la comunidad educativa, estudiantes, docentes y padres de familia, quienes con proyectos institucionales debidamente estructurados, pueden alcanzar sus objetivos, sin necesidad de aportes económicos individuales extraordinarios, siendo que la cuota de alfabetizandos se mantendrá en  una sola persona por estudiante.

En todo caso debe enfatizarse que la mejor manera de atacar el analfabetismo es logrando que nuestros niños no se queden fuera de la escuela. Si todos nuestros niños cursan al menos los primeros grados, en el futuro no tendremos analfabetas. Los adultos que hoy lo son, evidentemente, que merecen la atención educativa. Lo ideal sería que no solo aprendan a leer y escribir, sino que su aprendizaje tuviera continuidad porque, generalmente, quienes no tienen esta oportunidad, más pronto que tarde se convierten en analfabetos funcionales.