Ante el cambio climático, capitalinos se unen por una Tegucigalpa verde

Por: Carolina Fuentes

El calor infernal, la falta de lluvias y los cientos de hectáreas de pino “devoradas” por la plaga del gorgojo descortezador han activado una alerta entre los capitalinos, quienes se han puesto manos a la obra para reforestar la ciudad, antes de que el cambio climático le arrebate su verdor.

Desde el ámbito público, privado, o sencillamente por motivación personal, numerosos hombres, mujeres y niños se han dado a la tarea de sembrar nuevas especies, reforestar las áreas dañadas por el gorgojo y limpiar zonas de reserva para prevenir la contaminación.

VIVEROS MUNICIPALES

Un valioso proyecto a favor del ambiente son los viveros creados la Unidad de Gestión Ambiental de la Alcaldía del Distrito Central; uno en Parque de El Picacho y otro en los predios de la antigua Penitenciaría Central (PC), en el barrio La Hoya.

El gerente de esta dependencia, Jonathan Laínez, indica que “en este momento en ambos viveros tenemos una producción de casi 60 mil plantas, esa es la producción que hemos tenido en este año”.

La Fundación Ecológica de Tegucigalpa cultiva nuevas especies de árboles que serán incorporadas al parque Juana Laínez para darle mayor colorido.
La Fundación Ecológica de Tegucigalpa cultiva nuevas especies de árboles que serán incorporadas al parque Juana Laínez para darle mayor colorido.

Laínez cuenta que actualmente están promoviendo especies nativas de la zona y que se adaptan a las condiciones climáticas del Distrito Central, como por ejemplo, jacarandas, liquidámbar, macuelizos, acacia roja, amarilla, caña fístola, carao, y pino en los lugares afectados por el gorgojo descortezador.

“Tenemos cinco cuadrillas destinadas a estas labores, más la gente de las microempresas, o sea, unas 75 personas; trabajamos de lunes a sábado, para nosotros el Día del Árbol es todos los días porque todos los días limpiamos, regamos, podamos y en esta temporada vamos a estar sembrando árboles”.

El funcionario destaca que también han puesto en marcha un plan de reforestación del municipio, trabajando de forma conjunta con organizaciones de voluntarios como “Honduras siembra” y “Amitigra”, junto a la cual se reforestará la zona de La Tigra dañada por el gorgojo descortezador de pino.

Los ciclistas Carlos Eduardo Sánchez, Marcio Sánchez y Edwin Flores, aprovechan para plantar árboles en la zona de El Hatillo mientras se ejercitan.
Los ciclistas Carlos Eduardo Sánchez, Marcio Sánchez y Edwin Flores, aprovechan para plantar árboles en la zona de El Hatillo mientras se ejercitan.

CICLISTAS REFORESTADORES

El importante trabajo que se realiza en los viveros de la alcaldía es complementado con la labor voluntaria de grupos como “One ride, one tree”, que significa “Pedaleando y sembrando árboles”, que cuenta con 115 miembros. Estos amantes de la naturaleza acuden al vivero que la alcaldía tiene en El Picacho, y cargando “arbolitos”, reforestan mientras se ejercitan.

En la zona de El Trigo, en El Hatillo, Distrito Central, los jóvenes suben la montaña en bicicleta, llevando en su espalda pequeñas bolsas con árboles, para luego plantarlos en la zona deforestada por el gorgojo descortezador de pino.

Uno de estos voluntarios es Carlos Eduardo Sánchez, quien comenta que desde “hace un mes empezamos a traer arbolitos, lo que estamos plantando son árboles de liquidámbar y pino” en esa zona donde pueden observarse sobre el suelo decenas de troncos cortados.

Los ciclistas de la organización “One ride, one tree” están plantando árboles todos los fines de semana.
Los ciclistas de la organización “One ride, one tree” están plantando árboles todos los fines de semana.

“El grupo se creó con la intención de reforestar, la idea es que cada ciclista siembre un árbol cada vez que sale a pedalear, puede ser en cualquier parte de Honduras”.

El ciclista agrega que “llevamos pocos árboles sembrados, alrededor de 50, se les da seguimiento y cuidado en cada recorrido. Se unen nuevas personas y se está organizando una siembra masiva”.

Igual que los ciclistas, otras personas que también desean ejercitarse aprovechan para caminar por el bosque, recogiendo latas, botes, bolsas y otros desechos que malos ciudadanos arrojan en el bosque, contaminándolo.

“La vez pasada recogimos como siete bolsas de basura de este lugar”, dice una de las caminantes, acompañada por sus hijos.

El ingeniero Raúl Mendoza, de la Fundación Ecológica de Tegucigalpa, muestra los planos del plan paisajístico en el cerro Juana Laínez.
El ingeniero Raúl Mendoza, de la Fundación Ecológica de Tegucigalpa, muestra los planos del plan paisajístico en el cerro Juana Laínez.

CINCO MIL NUEVAS ESPECIES

Otra valiosa iniciativa es la desarrollada por la Fundación Ecológica de Tegucigalpa (FET) en el parque Cerro Juana Laínez, donde se han sembrado unos cuatro mil árboles en los últimos dos años.

El responsable del manejo de espacios públicos del parque Juana Laínez, Raúl Mendoza, manifiesta que “en los últimos dos años hemos sembrado cuatro mil árboles de distintas especies, gracias al apoyo de numerosas instituciones y personas altruistas que se han ido involucrando en este tipo de actividades”.

Mendoza explica que actualmente se trabaja en un plan paisajístico que implica incorporar al parque nuevas especies de árboles, con follajes coloridos y frutas que atraerán a las aves, sirviéndoles de alimento.

Personas voluntarias visitan El Hatillo y recogen los numerosos desechos que personas inconscientes arrojan en el bosque.
Personas voluntarias visitan El Hatillo y recogen los numerosos desechos que personas inconscientes arrojan en el bosque.

“De los 26 mil árboles que se encuentran en el área limítrofe del parque, buscamos incluir 5,600 especies adicionales; vamos a tener un área de palmeras que vamos a definir como Palmatour, tendremos un área de árboles frutales y también un área de productos como el café, marañón y árbol de naranja”.

En el parque Juana Laínez hay un vivero en el que se observan numerosas plantas, arbustos y árboles, entre estas, acacias, pinos, palmeras, entre otras.

“Inicialmente estos árboles del vivero eran para el suministro del cerro, pero debido a los cambios que ha tenido el plan paisajístico, hay especies que han quedado excluidas y que se les facilitan a personas y organizaciones sin fines de lucro que desean reforestar sus comunidades”, detalla Mendoza.

Si bien, la labor municipal, de voluntarios y organizaciones sin fines de lucro a favor del ambiente es admirable, también lo es el hecho de que estén trabajando unidos con un mismo propósito: una Tegucigalpa verde, para las presentes y futuras generaciones.

Los árboles obsequiados por Dios a los capitalinos, sencillamente son un “tesoro” que hay que preservar.

Este paisaje de destrucción es el que ha quedado en El Trigo, El Hatillo, luego de que la plaga del gorgojo atacara los pinares.
Este paisaje de destrucción es el que ha quedado en El Trigo, El Hatillo, luego de que la plaga del gorgojo atacara los pinares.

 

ORNATO
Y EN LAS MEDIANAS, ¿QUÉ SEMBRAR?
ARBOLES-8Ante las podas y cortes de árboles en las medianas de la ciudad, muchos se preguntan cuál es el tipo de árbol que debe sembrarse en estos espacios públicos.

El ingeniero agrónomo de la Fundación Ecológica de Tegucigalpa (FET), Antonio Triminio, explica que “en una mediana se deben meter árboles que no obstaculicen la visibilidad de las personas que se conducen en sus autos; cuando usted va a cruzar una mediana, no debe estar peleando con la rama de un árbol porque le obstaculiza la visibilidad del auto que viene”.

El profesional indica que hay árboles especiales para este tipo de estructura en la ciudad, por ejemplo, “el Polyalthia, que es un árbol que crece derechito, para arriba y que en ningún momento va a obstaculizar al peatón”.

Triminio recomienda que en las medianas deben plantarse árboles que aguanten la resequedad, que no requieran mucha agua y “que no estén tirando ramas en su primer estadio, porque estos árboles son provocadores de accidentes graves”.

“Los árboles más dañinos son los ficus, como la benjamina, el palo de hule, como son plantas de reproducción asexual, van levantando las pavimentadas, el cemento hidráulico y toda la estructura que se ha puesto en la ciudad”.

En busca de agua, las raíces de dichos árboles se introducen en las alcantarillas, se engrosan y se endurecen, rompiendo alcantarillas y aceras.