Yo soy México

Por: Antonio Flores Arriaza
El reciente presidente electo de USA señor Donald Trump empezó a cumplir lo que lució como un exabrupto que el mundo consideró solamente serían expresiones de campaña pero que, al ascender a la suprema investidura, haría algo solamente simbólico: las amenazas a su vecino la república Estados Unidos Mexicanos. Es un estado en igualdad de condiciones a USA y no una tribu olvidada de la historia. Y, al decir historia, rápidamente nos viene a la mente que, mientras México era una nación con ciudades más importantes que las europeas, USA ni tenía idea de originarse. Los aztecas ya eran un gran pueblo, desarrollado para entonces.
Viajando por México, conversaba con el taxista, el hombre me preguntó por qué sabía de México, para responderle coloqué mi brazo junto al de él y le dije: “Por esto”, él comprendió muy rápidamente que teníamos el mismo color. Así es: México y Centroamérica somos hermanos. Y lo somos de los demás pueblos que nacimos en este continente. No somos migrantes: este territorio es nuestro. Aquí nació nuestra raza.  Aquí los migrantes son otros.
Cuando tuve la única oportunidad de desempeñar un cargo en el gobierno (ganado por concurso público) para crear una nueva institución del Estado, México, a través de su embajada, fue el país que (junto con España) más me ayudó para dar respuesta a las profundas necesidades  que siempre hemos tenido en el campo de la rehabilitación. Nos ayudaron con muchos cursos que personal profesional de allá vino a impartirnos: todo pagado por ellos. México nos brindó un programa de becas y, por ello, ahora tenemos médicos especialistas en: Rehabilitación, en genética humana, en fonoaudiología y, por sus asesorías, comprendimos la necesidad de crear una escuela para capacitar terapeutas físicos y ocupacionales que no existía en el país. Si mi memoria fallara, mi agradecimiento jamás olvidará que, cuando sufrimos las horribles secuelas del huracán Mitch, México fue el primero en llegar y el último en irse para ayudarnos en muchas áreas. Nunca olvidaré que la casa de mis padres en La Hoya, inundada por las aguas y llena de lodo, fue limpiada por los soldados mexicanos que nos invadieron armados de solidaridad.
Recién estuve viajando por el valle de Napa en California. Ciertamente sabía de la historia que nos enseña que todos esos territorios fueron parte de México, pero, es muy distinto pasar por esas tierras e ir leyendo en el país del inglés, rótulos en español que hacen saber el nombre y el origen de esos lugares. Tengo el honor de ser ciudadano honorario del estado de Texas y también sé que este fue territorio de México, ello no puede ocultarse cuando se recorre el estado y se mira los nombres en español de una gran cantidad de lugares. Todos sabemos la historia de la gran batalla cuando los gringos derrotaron a los mexicanos pero el lugar se llama El Álamo y, a la fuerza, los sacaron del territorio.  Probablemente el señor Trump no sabe estas historias porque son más antiguas que la llegada de su madre a este continente. Por Nat Geo (Programa Misterios Revelados) hemos visto que tan lejos como Virginia, hay evidencias que los aztecas estuvieron allá. ¿Será que el imperio azteca llegaba tan lejos en lo que ahora es Estados Unidos?
El señor Trump cree que aún está filmado el programa de televisión que lo hizo famoso por despedir y humillar a los que participaron en dicho programa. Aún no ha comprendido que a un país no se le puede tratar de esa manera. Qué pena que un país lleno de gente tan noble y servicial se diera un presidente que les resta dignidad y los llevará a una derrota continuada al buscar la enemistad de unos y de otros en todo el mundo. A los chinos ya no se les puede adormecer con opio como lo hicieron los ingleses. China es ya una potencia mundial con suficiente poder económico y militar para no dejarse tratar como lo ha anunciado el nuevo Secretario de Estado que todavía cree que puede mandar cañoneras para imponerles su voluntad.
En América, nombre que es de todos nosotros, no podemos afrontar militarmente al imperio. Pero sí podemos mostrarle al señor Tump nuestra dignidad.  Realmente, no necesitamos consumir muchos de los productos fabricados en USA. Si nos abstenemos de comprarlos ya verá el señor Trump si puede aplicar el 20% con que amenaza a México para reembolsar el costo del muro que quiere construir. Es increíble que un supuesto gran empresario piense que gastar tantos millones de dólares para construir un muro evitará las migraciones y que sea tan incapaz de comprender que, si invirtiera ese dinero para generar trabajo en estos países la gente no tendría la necesidad de correr riesgo de vida viajando en busca del “sueño americano” y que eso, le generaría más riqueza a USA que un muro que solo gastos le demandará. Qué triste que mientras Kennedy fue a Berlín para declarar “yo soy berlinés” y confrontar la existencia del muro que separaba a los alemanes robándoles su libertad, este presidente hace todo lo contrario. Trump ha venido para lanzar a la basura los valores de los padres fundadores del gran país que ha sido USA. La visión de Trump no la quiere ni su pueblo y esperamos que sus propias leyes lo paren en seco en el país en donde los poderes del estado son independientes y que, “nosotros el pueblo” sepa expresar su voluntad y no permitir la tiranía. No puede llegar a destruir los valores que han hecho que admiremos la democracia de los USA y México será la piedra que le hará rodar. Así que ahora todos los americanos debemos ser México.
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