Todos pierden

Por: Álvaro Sarmiento
Especialista Internacional en Comercio y Aduanas
Normalmente todo juego implica que alguien gana y otro pierde, lo que se llama juego de suma cero. En otros casos, por ejemplo el empate no sirve a ninguno de los contendientes, incluso les puede eliminar para pasar a una siguiente fase. Si le agregamos a esto, que el juego fue aburrido definitivamente el juego es una situación “perder-perder”.
Frente a las recientes escaramuzas que se perciben en medios de prensa entre el principal socio comercial de Honduras, los EEUU y otros socios mucho más relevantes, desde el punto de vista de volumen de comercio, todo indica que se avecinan verdaderas tormentas y guerras comerciales,  donde todos pierden.
Después de participar en media docena de acuerdos comerciales bilaterales, regionales, hemisféricos y multilaterales, a lo largo de 22 años, una diplomacia comercial muy diferente en sus formas, tiempos y herramientas a la diplomacia convencional, se aprende que todo equipo negociador debe tener muy clara la propia posición negociadora, es decir, cuánto es lo máximo que se puede ceder. También es importante determinar cuáles son los efectos de abandonar una negociación, es decir salir con las “manos vacías”.
Cuando negociamos el Acuerdo de Libre Comercio con los EEUU (RD-CAFTA), el mejor acuerdo que se pudo negociar bajo esas circunstancias, la región estaba clara que el acceso unilateral que teníamos al mercado más grande y rico del mundo se acabaría tarde o temprano, lo cual era el peor de los escenarios. Dato que sabían perfectamente los negociadores de ese país, información que les dejaba en clara ventaja.
Hoy día el Sitio Oficial del Representante Comercial de los EEUU (USTR) -el negociador-, deja muy clara su filosofía de trabajo, “en un campo nivelado, los trabajadores estadounidenses pueden competir y ganar justamente”, Estados Unidos es primero y la política de EEUU primero, provocará que las empresas se queden, paguen impuestos y generen puestos de trabajo para los jóvenes”. (Traducción libre).
Todos estos conceptos políticos, normalmente son viables y pueden navegar como el Titanic, hasta que se encuentran con la realidad del iceberg denominado División o Especialización del Trabajo. Lo natural es que los economistas nunca están de acuerdo, con muy pocas excepciones, una de ellas y donde los grandes teóricos de la economía concuerdan, es la importancia del comercio internacional como un reflejo de la ley económica que explica que es mucho más eficaz y eficiente la división y especialización del trabajo, esto implica que ningún país es capaz de producir todo lo que consume de manera competitiva.
Los números que el mismo USTR publica y estudios del Centro Wilson, refleja la integración comercial y productiva entre los EEUU y México; por ejemplo si se rompe el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se perderán más de 4.9 millones de empleos de estadounidenses que dependen de sus ventas a México  y difícilmente podrán ser absorbidos por nuevas industrias para el mercado local.
México es el tercer socio comercial de los EEUU, país que durante  el 2015 importó más de 74 mil millones de dólares en automóviles, 63 mil millones en maquinaria eléctrica y 21 mil millones en productos agrícolas (frutas, vegetales frescos, etc). Agregar impuestos a estos productos significará automóviles y comida mucho más cara para el consumidor estadounidense.
Claro está, que la nueva negociación liderada por Trump busca “nivelar” el campo o en otras palabras reducir el déficit comercial que tienen con México.
En el caso de Honduras, el déficit comercial está de nuestro lado, según datos del USTR, nuestro  país es el 42 socio comercial -en algunas disciplinas tiene ventaja ser pequeño-, la balanza comercial favorece a los EEUU 5,200 contra 4,800 millones de dólares que exportamos. Estas exportaciones crean y mantienen más de 27,000 empleos en los Estados Unidos.
En otras palabras, parece que en el corto plazo nos libraremos de la ruta del huracán, pero esto no necesariamente se mantendrá en el mediano o largo plazo. Las carambolas también juegan en el comercio internacional.
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