Ya hay dinero… prestado y donado

Por: Héctor Paz Lázarus
Consultor y catedrático universitario
El presidente del BCH declaró que las Reservas Internacionales Netas han crecido, debido a los ingresos de la tercera colocación de bonos soberanos en los mercados internacionales.  Al 2 de febrero de 2017, dichas reservas sumaron US$4,440 millones, superior en US$553 millones al saldo contabilizado a finales de 2016.  Las RIN constituyen un colchón para evitar ataques especulativos sobre el lempira, por lo que naturalmente se esperaría que el ritmo de devaluación, que constituye un impuesto sobre la actividad económica,  sea menor este año con relación al del año pasado, toda vez no disminuyan los ingresos de las remesas familiares por las políticas antimigratorias del presidente de los Estados Unidos de América y se revierta el descenso de las exportaciones de bienes, las cuales disminuyeron alrededor de 2% a noviembre de 2016.
La SEFIN anunció que emitió US$700 millones en bonos soberanos en enero.  Estos recursos externos se destinarán para cancelar deudas de la ENEE con los generadores privados, especialmente los térmicos.  Los bonos se colocaron a una tasa de interés de 6.25% a 10 años plazo. Catalogada como “exitosa” e “histórica”, este nuevo endeudamiento se traduce a US$1,138 millones, incluyendo capital e intereses.  Anteriormente, en 2013, igualmente año electoral, se colocaron dos emisiones de bonos soberanos por un monto de US$1,000 millones, lo cual implicó un endeudamiento externo total por ambas emisiones de US$1,681, tomando en cuenta tasas de interés, plazo y capital.  El paradero de los mil millones que ingresaron en aquel entonces fue para “apoyo presupuestario”, lo que incluye una porción alta de gasto corriente, lo cual no tiene un rendimiento monetario.
Las implicaciones financieras de las tres transacciones relacionadas a los bonos soberanos son de una titánica dimensión.  La deuda por las tres emisiones asciende a US$2,819 millones. La colocación de los bonos es contraproducente para los intereses económicos y financieros del país.  Son recursos desperdiciados porque los de 2013 financiaron gasto corriente, mientras que los de 2017 pagarían deudas de la ENEE, todo lo cual no tendrá ningún beneficio en cuanto a mejorar la calidad de vida de la población. Se deben asignar los recursos en inversiones económicas y sociales que generen una rentabilidad lo suficientemente alta para pagar las obligaciones financieras que adquirimos, inyectar dinamismo a la economía y generar empleo para revertir el círculo vicioso de pobreza hacia uno de riqueza a mediano y largo plazo.
El servicio de la deuda externa del sector público ha venido aumentando.  A noviembre de 2016, el servicio fue de US$321 millones, un incremento de US$48 millones con respecto a similar lapso de 2015 (BCH).  Dicho servicio equivale a unos L. 7,560 millones, equivalente a 47% del Programa de Inversión Pública para el 2017, que asciende a L. 16,022 millones (SEFIN). Como puede apreciarse, se destinan cada vez más ingresos nacionales, que en Honduras apenas crecen, para honrar compromisos financieros, lo que puede conducir a más endeudamiento y empobrecimiento, porque no se cuenta con los recursos para satisfacer necesidades apremiantes de la población.
Dicho servicio de la deuda externa pública supera en 10 veces el presupuesto de inversión aprobado al Gabinete Sectorial de Desarrollo Económico para el 2017, que incluye las secretarías de Trabajo y Seguridad Social, Agricultura y Ganadería y el Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal.  Además, supera en 2.5 veces el presupuesto de inversión aprobado para el Gabinete Sectorial de Desarrollo e Inclusión Social, que incluye salud, educación, niñez, agua, infraestructura básica y desarrollo rural.  En adición, supera en 20 veces las inversiones previstas por el Gabinete Sectorial de Seguridad y Defensa.  Finalmente, equivale a 85% de las inversiones programadas por el Gabinete Sectorial de Infraestructura Productiva, que incluye a la ENEE, HONDUTEL y la Secretaría de Infraestructura Productiva, el grueso de la inversión pública para este año.
Por otro lado, ingresó el primer desembolso donado por Estados Unidos mediante la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, que lidera activamente el Presidente Juan Orlando Hernández.  Los US$125 millones serán destinados para seguridad, reducción de la pobreza y transparencia en la rendición de cuentas del gobierno.  No obstante, esta donación es poco significativa en comparación a los montos de deuda externa que ha colocado el país por medio de bonos soberanos y el servicio de la deuda externa pública, así como a los colosales retos que tiene el país en casi todos los campos.
El endeudamiento externo de Honduras se puede salir de control, si no empezamos a generar más inversión, más crecimiento económico, más riqueza y más ahorro interno.  El estudio de casos de países con economías pujantes revela que el endeudamiento externo y la cooperación internacional fueron un complemento a los esfuerzos de generación, movilización e inversión del ahorro interno, lo que les permitió alcanzar mayores niveles de desarrollo socioeconómico. Nuestra tasa de ahorro interno es de apenas 15% del Producto Interno Bruto, comparada con 49% en China Continental, 34% en Corea del Sur y 33% en India (Banco Mundial).  Consecuentemente, debemos vigilar y auditar independiente y externamente el uso de los fondos externos que ingresan al país, ya que el gobierno está obligado a generar valor por nuestro dinero.  Al final del día es la población la que pagará la cuenta en un país donde la percepción de corrupción del sector público sigue siendo alta y se deterioró levemente según la última medición de Transparencia Internacional.