Iglesia Católica: Relaciones humanas se contaminan por la mentira

“Las relaciones humanas, a menudo, se encuentran contaminadas por la mentira, la ambigüedad de las palabras, el doble sentido y la falsedad”, señaló cura el párroco de la iglesia catedral San Miguel Arcángel, Juan Carlos Martínez, durante la homilía previa a la celebración del Día de San Valentín, conocido también como el Día del amor y la amistad.
“Si tu ojo te hace caer sácatelo, si tu mano te hace caer… Aquí, ya saben, el ojo simboliza el deseo y la mano la acción, quiere decir que no hay que dejarse llevar por los impulsos e instintos que destruyen las relaciones humanas, esto significa que la liberación comienza en nuestro propio corazón”, apuntó el prelado.
En ese sentido, dijo a sus feligreses que Jesús devuelve la dignidad a las mujeres cuando dice: “El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio”.
Refirió que en aquella época y cultura patriarcal, el divorcio era una injusticia contra la mujer, bastaba cualquier justificante para despedirla. Ellas no tenían derecho. La ley antigua justificaba el divorcio en circunstancias banales.
Citó el pasaje bíblico que donde Jesús expresa: “Pero yo les digo, todo el que se divorcie de su mujer… Sí, Jesús devuelve la dignidad a las mujeres e invita a un amor, sin reservas, sin egoísmos y sin convertirlas en un objeto. En una palabra, Jesús está invitando a una fidelidad y a un amor que sea signo luminoso del mismo amor de Dios”.
Martínez expresó en la homilía que en un mundo tan deshumanizado como el que nos ha tocado vivir, estas palabras de Jesús pueden resultar incómodas ya que, de hecho, parecen ir en contra de la realización personal y de la libertad del hombre y la mujer, tal como hoy se interpreta.
Sin embargo, lo que Jesús quiere decir, en definitiva, es que las relaciones hombre-mujer sean vividas basadas en la libertad y en el amor, acotó. “Nuestra sociedad necesita hoy hombres y mujeres que testimonien que es posible amar para siempre y, al mismo tiempo, tener la comprensión para los que no puedan vivirlo”, recalcó.
Señaló que Jesús pone de relieve la importancia de la verdad y de la autenticidad en nuestras relaciones al manifestar que “habéis oído que se dijo a los antiguos: no jurarás en falso, pues yo les digo que no juren en absoluto, a ustedes les basta decir sí o no”.
Refirió que eso quiere decir que las relaciones humanas, a menudo, se encuentran contaminadas por la mentira, la ambigüedad de las palabras, el doble sentido y la falsedad.
Jesús nos llama a vivir unas relaciones humanas en la verdad y en la sinceridad del corazón.
Nuestra palabra tiene que ser suficiente por sí misma, les basta decir sí o no”, reiteró el sacerdote.
Indicó que en el evangelio de este domingo, Jesús propone la superación de la escala de valores que regula la sociedad e invita a amar sin medida, “como Él nos ama, como Dios nos ama.
“En esta celebración nos volvemos al Señor, para decirle, tú, Señor, nos quieres libres, libres para amar, concédenos un corazón nuevo. Que seamos testigos vivos de una gran libertad y de una verdadera alegría”, puntualizó el clérigo.