Por vacas y terrenos cambian niñas

La sonrisa juguetona, encantadora e inocente de la pequeña Alicia, de 15 años, nombre ficticio por razones obvias, se apagó cuando sus padres la obligaron a casarse con un hombre de 40, a cambio de no correrlos de la humilde vivienda donde residían, en una aldea de la zona occidental de Honduras.
A su corta edad aparentaba un cuerpo de mujer y no asistía a un centro de estudios porque sus padres eran de escasos recursos económicos, únicamente se limitaba a cuidar a sus hermanitos y ayudar con los quehaceres del hogar.
Con el paso del tiempo su silueta y belleza se fueron desarrollando y los hombres mayores la codiciaban, entregándose al que les ayudaba a tener un techo, al punto de haber quedado embarazada y luego obligada a aceptar una relación de hecho o unión libre, aprobada por sus padres.
Al igual que Alicia, en las comunidades más postergadas de Honduras y en algunos barrios de extrema pobreza de las grandes ciudades, cientos de pequeñas que apenas vienen conociendo la vida, contraen matrimonio desde los 13 años y salen embarazadas a esa edad.
Otras son ofrecidas como “mercancía” a los hombres de poder económico a cambio de una vaca, un terreno o cualquier objeto de valor, robándoles la inocencia y la esperanza de tener una vida con mejores oportunidades.
Un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), sobre indicadores de matrimonio precoz, señala que Honduras tiene la tasa más alta a nivel de Centroamérica, con el ocho por ciento del total de niñas casadas a los 15 años y el 34 por ciento a los 18.

Cuando una niña se casa con un hombre adulto pierde las posibilidades de su desarrollo personal e integral.

INCIDENCIA

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el total de niñas en el país es de un millón 734 mil 92, que representan el 49.7 por ciento de la población infantil y el 20 por ciento del total de hondureños, mientras que cuatro de cada diez adolescentes se unen o contraen matrimonio.
Las cifras son alarmantes para la directora de Plan Internacional en Honduras, Belinda Portillo, quien señala que el problema se debe a que existe una contradicción entre el artículo 16 del Código de la Familia y el Código Procesal Penal.
En base al Código Penal, es prohibido que los adultos sostengan relaciones sexuales con niñas menores de 18 años, pero el Código de la Familia, dice que las niñas de 16 años se puedan casar con autorización de los padres.
Portillo indicó que Honduras es signataria de la Carta Magna de Derechos Humanos, que dice que el matrimonio es un derecho, pero se tiene que ejercer cuando ambas partes tengan la madurez necesaria para aceptar las consecuencias y las responsabilidades que una unión acarrea.
Así, Plan Internacional, Unicef y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNPFA), están apelando a que se reforme el Código de la Familia, para que se eleve la edad mínima de contraer matrimonio a los 18 años, y de esta manera eliminar las contradicciones entre ambas leyes.
Para ello ya se presentó un anteproyecto de ley ante al Congreso Nacional, con dos dictámenes favorables, uno del Ministerio Público (MP) y otro de la Comisión de la Niñez y Familia, para que el país cumpla el compromiso con las Naciones Unidas de erradicar el matrimonio infantil.

VIOLACIÓN

“El matrimonio temprano es una violación a los derechos de los niños, especialmente al de las niñas, porque les quita todas las oportunidades de continuar estudiando, ponen en riesgo su salud por medio de los embarazos y de sufrir violencia doméstica”, señaló Portillo.
Pero en la protección de los menores tienen responsabilidades los padres y el Estado, y basados en ello se está solicitando un marco jurídico protector para garantizar la seguridad y el desarrollo integral de los infantes en salud, educación y protección social.
la experta de Plan Internacional consideró que la intención no es penalizar, sino prevenir, empezando con la familia, con una educación basada en valores, incluyendo la información sexual y reproductiva para entender las señales negativas y no correctas que está enviando el adulto.
Apuntó que conocen casos de niñas que salen embarazadas de sus mismos maestros, pero los padres no denuncian porque el hombre decide casarse, sin embargo esto no asegura la relación, ya que según el promedio de la duración del matrimonio de una niña es de dos a tres años.
La jefa de Protección de Derechos de la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf), Nolvia Herrera, consideró que es necesario poner restricciones sobre la edad de los hombres con quienes se casan las jovencitas, porque no debe haber chantaje, coacción, ni manipulación a la hora que esté contrayendo matrimonio.
Precisó que el mismo Código de Familia y las convenciones internaciones establecen que la opinión del niño cuenta y si la niña dice que sí quiere casarse, hay que escucharla, pero antes se debe hacer una intervención social para enseñarle todos los procesos y consecuencias.
Herrera indicó que los matrimonios se logran porque ya hay un embarazo e hijos de por medio y se establecen como una unión de hecho, pero lo ideal es que queden constituidos legalmente ante el Registro Nacional de la Personas (RNP).
Sobre si es positivo ampliar la edad para el matrimonio a 18 años, apuntó que “si se ha hecho un diagnóstico y se ha logrado establecer que esto va a garantizar los derechos de los niños y las niñas, la Dirección de la Niñez en ningún momento se opone, siempre y cuando se respete la opinión del niño”. (YB)

TESTIMONIO 1
Mi vida sexual comenzó antes de mi primera menstruación
“Mi vida sexual inició a los 15 años, antes de que me viniera mi primera menstruación y al mes salí embarazada”, confió la jovencita, identificada únicamente como Guadalupe, quien reside en una aldea del interior de Honduras.
“Tenía 15 años cuando me fui con mi novio, ahora tengo una niña de tres años, casarse y tener una hija a esta edad implica una gran responsabilidad, mi vida cambió, dejé de hacer las cosas que me gustaban”, confió.
Guadalupe se vio obligada a dejar de asistir al colegio, jugar fútbol, bailar, salir a pasear, “ahora mi esposo y mi hija ocupan todo el tiempo, no es fácil andar con ella de un lado para otro, pero tengo que ser un ejemplo para mi bebé”.
La muchacha aconsejó a las niñas y a los niños a que se preparen desarrollando sus metas y capacidades, que luchen y se esfuercen por tener una vida mejor, pero sobre todo, que las niñas no se embaracen y se casen a temprana edad. “Piensen bien lo que van hacer cuando se enamoren, porque estar casada no es fácil, es mejor que aprovechen a estudiar y a valorarse a sí mismas”.
TESTIMONIO 2
A los 16 años mi papá me entregó a un viejo
“Tenía 16 años cuando mi papá me entregó a un viejo que además, estaba enfermo”, narró con tristeza Tania, una jovencita que sufría de violencia doméstica a diario, pero que fue rescatada de la esclavitud a la que estaba sometida.
La muchacha cuestionó que ¿cómo podría amarlo? Si era un completo desconocido, convirtiéndose su vida en un infierno, debido a los malos tratos y golpes que recibía de un hombre completamente mayor a ella.
“Cuando me embaracé me sentía muy triste, porque me hubiera gustado estudiar, yo quería ser maestra, gracias a Dios finalmente pude salir de esas vida, con la ayuda de unas personas que conocí y pude dejar a ese señor”, relató.
Tania ahora conoció a una nueva persona de su misma edad y está pensando en casarse, aunque reconoció que ese no debe ser su mayor anhelo, sino que la superación personal, “quedé muy herida después de esa relación ahora mi prioridad es ser una madre ejemplar, lo más importante es mi hijo”.
GUADALUPE RUELAS
Pueden decidir después de los 18
José Guadalupe Ruelas: “Se aprovechan de la pobreza”.
José Guadalupe Ruelas: “Se aprovechan de la pobreza”.

El director de la Casa Alianza, José Guadalupe Ruelas, señaló que el problema es que en Honduras se les permite a las niñas casarse con la autorización de sus padres, lo cual es una violación a sus derechos, porque el matrimonio es una elección que la persona debe hacer.
Ruelas indicó que en Honduras a los 18 años las personas adquieren la mayoría de edad y pueden hacer muchas cosas y no se consideran niños o niñas, pero todavía son jóvenes adultas, ya que son mayores de edad hasta los 21 años, pero después de los 18 es cuando podría decidir sí casarse o no.
Asimismo, señaló que “en nuestra cultura son los hombres que manejan los recursos y en función de eso se aprovechan de la pobreza o necesidad de las personas y de muchas niñas que podrían estar estudiando y ahora se ven obligadas a contraer matrimonio”.
Ruelas apuntó que es de resaltar que más de la mitad de la población de Honduras son mujeres y mamás de la otra mitad, por lo cual “necesitamos proteger a esta parte de la población, porque en la medida que les demos educación, salud y protección a las niñas, en esa medida vamos a tener mejores sociedades”.
CRISTINA ALVARADO
Es una práctica de cultura patriarcal
Cristina Alvarado.
Cristina Alvarado.

La integrante del equipo de Dirección Nacional del Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla”, Cristina Alvarado, señaló que permitir que las niñas se puedan casar con autorización de los padres sin cumplir la mayoría de edad, es una práctica arraigada de una cultura patriarcal y medieval.
Consideró que a los 16 años no hay jóvenes que estén preparadas física, ni emocionalmente para ser esposas y, sobre todo, madres, por lo cual es necesario hacer un análisis de las leyes que están afectando la vida de las infantas en este momento.
Pareciera mentira, pero últimamente ha aumentado la trata y explotación sexual, sobre todo con niñas de 11 a 12 años, incluso ofrecen en las redes sociales sus virginidades, solo porque ahora están entrando a su primera menstruación a los 9 y 10 años y eso no significa que dejan de ser pequeñas y que estén preparadas para llevar una vida como adultas.
Alvarado refirió que Honduras es el segundo país de Latinoamérica con la tasa más alta de embarazos entre adolescentes con 108 niños por 1,000 nacidos vivos y más del 50 por ciento de esos casos se debe a situaciones de abuso e incesto en niñas de 12 a 14 años, por lo cual es urgente atender esta triste realidad.
DATOS
La tasa de prevalencia del matrimonio infantil en Honduras, es de un 34 por ciento, de la cual el 29 por ciento son niñas y el cinco por ciento niños, es decir que las infantes se están uniendo con adultos y una de cada cuatro adolescentes de 15 a 19 años ha estado alguna vez embarazada.