La “pasarela” de beldades en la cárcel de mujeres

En los últimos años, los recintos de la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS) se han convertido en una “pasarela”, por donde “desfilan” despampanantes mujeres, quienes después de ser empresarias, esposas, amantes de políticos y “narcos” ahora son reclusas que purgan penas por diversos delitos.
Haber mezclado el amor con los negocios marcó el destino de estas bellas y esbeltas “inquilinas” de la cárcel de mujeres, que ahora luce más engalanada que nunca.
Todas forman parte de un “combo” por orden judicial, que incluye además a profesionales en diferentes áreas; son bellas e inteligentes, con amplia experiencia empresarial, modelos y sobre todo madres. Detrás de esos cuerpos esculturales y cara bonita, algunas son peligrosas porque estuvieron muy ligadas a narcotraficantes y comerciantes de estupefacientes, que ahora a ellas las tiene tras las rejas.
En PNFAS hay una población de más de 200 mujeres, donde hay escasez de hombres, porque la ley solo permite visita conyugal una vez por semana a las señoras. No obstante, la vida en la cárcel provoca cambios y hasta las flechas de Cupido dejan de surtir efecto, pues a unas reclusas han sido abandonadas por sus parejas respectivas; otras están amoladas porque sus maridos también están presos como ellas, por presunto lavado de activos y la ley no les permite el traslado para que su vida conyugal no se interrumpa.
Como sobre el amor no todo está escrito, una minoría ha encontrado su “media naranja” en el interior de esta cárcel femenina, es decir que su pareja es otra privada de libertad, este extremo se vive entre mujeres con otras preferencias sexuales.
Según le cuentan a LA TRIBUNA, existen prisioneras que se destacan por su belleza que no solo son objeto de deseo de sus mismas compañeras de celdas, sino que también por policías penitenciarios y de los menores del centro Renaciendo, que como “vecinos” de estas mujeres, se saltan la cerca para tener una escapadita de amor.
La vida en la cárcel de mujeres de Támara es completamente diferente a los demás recintos carcelarios, pues las mujeres son más ordenadas y educadas. Como ya se hicieron a la idea que son muchos los años que les tocará vivir en el hogar, este grupo no se considera rival.
Viven felices compartiendo en medio de sus circunstancias, críticas, porque están sin su familia y privadas de la libertad. Algunas optaron vivir su vida a la luz de la fe y participan de los distintos actos religiosas, dan clases en el instituto para las demás compañeras, enseñan cocina, belleza y charlan sobre la autoestima de las mujeres.
Ellas no son un dolor de cabeza para las autoridades penitenciarias, más bien, todo lo contrario. A continuación, quiénes son una a una, las más guapas prisioneras de Támara.

Ilsa Vanessa Molina Aguirre

Era la compañera sentimental de José Zelaya Guevara, esposo de Michelle Alejandra Rojas Flores, fue capturada el 2 de enero del 2015, al ser deportada desde Estados Unidos, en donde se había refugiado para pedir exilio. Y es madre de una pequeñita, fruto del amor con el fugitivo exjefe de compras del Seguro Social.
Durante el saqueo al IHSS, “La Palillona” era la gerente general de Insumos Médicos (Insumedic), desde donde habría lavado un promedio de 9.9 millones de lempiras, los cuales los utilizó para comprar vivienda, carro, darse algunos viajes, comprar ropa, alhajas y darse una vida de lujos.
La opinión pública la conoce con el sobre nombre porque, cuando fue estudiante, desfiló como palillona; en talento y belleza le hace competencia a sus ahora amigas las hermanas: Susette y Michelle.
Ya está condenada a purgar 11 años de cárcel, luego de declararse culpable ante un juez con jurisdicción nacional, saldrá de prisión en el 2027 y es considerada una de las mujeres más bonitas de la prisión, tampoco ha registrado visita conyugal.

LAS “GATAS RUBIAS”

Son dos mujeres guapísimas que adornan la cárcel de mujeres, se visten finamente y cuando llegan a declarar a los juzgados paran el tráfico de transeúntes, alguaciles, policías, auxiliares, secretarios, jueces y periodistas.
Ellas son: Susan Lizeth Matamoros y Lourdes Yaneth Osorto, quienes guardan prisión, desde el 7 de abril del 2016, procesadas por el delito de tráfico ilícito de drogas y lavado de activos, también son consideradas modelos dentro de la prisión.
Su estadía en prisión las hace formar parte del gajo de mujeres hermosas y bien vestidas dentro y fuera de la prisión, se desconoce si reciben o no visita conyugal, pero se encuentran recluidas en una celda aislada de las demás reclusas. Se les vincula al famoso “Gato Negro” y su banda de narcotráfico.

Ena Elizabeth Hernández Amaya

El Ministerio Público (MP) la acusa por el delito de lavado de activos en perjuicio de la administración pública, al igual que su esposo, el empresario Miguel “Chepito” Handal, quien permanece en el Primer Batallón, donde su compañera de hogar fue detenida un 21 de marzo del 2015, en una de las visitas consuetudinarias que le hacía a su marido.
Hernández Amaya es una mujer muy servicial, al igual que las otras damas cuya belleza física también las hace deslumbrar en la cárcel. Cabe mencionar, que estas mujeres permanecen aisladas del resto de las reclusas, son solidarias entre ellas y se apoyan mutuamente.
Ella también forma parte del combo de las bellas e inteligentes, que pasarán muchos años tras las rejas, en Támara, donde terminaron quizás porque la vida les jugó una mala pasada y, por lo tanto, la deben pagar con 20 años de prisión, según el Código Procesal Penal.

Liz María Núñez

Abogada de profesión, exjueza con jurisdicción nacional, hermosa, inteligente y ahora asesora a sus compañeras de celda, ya que cuando era funcionaria judicial les decretó autos de formal procesamiento porque muchas delinquieron y ella era autoridad judicial que las procesaba. Sin embargo, a Liz María Núñez la vida le jugó una mala pasada, al escuchar a sus exjefes del Consejo de la Judicatura y la Carrera Judicial, quienes le pidieron favores que ella nunca debió hacer y por los cuales, ahora enfrenta la justicia que antes ella administraba en los tribunales de la República.
Como se prestó a los ilícitos, la extogada es acusada por el Ministerio Público de los delitos de prevaricato y abuso de autoridad por haber otorgado medidas cautelares a dos hombres que eran familiares del exvicepresidente del Consejo de la Judicatura y la Carrera Judicial, Teodoro Bonilla, con quien ella tenía una de esas llamadas amistades peligrosas.
La vida da muchas vueltas, los que ayer estaban arriba, hoy les toca estar abajo, lo que experimentó Liz María, desde el 26 de septiembre del 2016, al convertirse en una interna más de PNFAS y comparte prisión con muchas mujeres a las que ella misma encerró.
Se desconoce si recibe o no visita conyugal, pero sí es visitada por excompañeros de los juzgados de Letras de lo Penal Sección Judicial de Tegucigalpa y está a la espera de un juicio oral y público, donde tendrá que demostrar su inocencia.

Michelle Alejandra Rojas

Otra de las guapas es Michelle Alejandra Rojas Flores, hermana de Susette Atuán Rojas, prima de Mario Zelaya y esposa del supuesto cerebro del saqueo del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) y jefe de compras, José Zelaya Guevara, junto a Mario Zelaya y José Bertetty, ahora prófugo de la justicia.
Ella es una belleza que engalana la cárcel de mujeres, desde el 15 de diciembre del 2012, tras ser detenida en un operativo de la Fuerza de Seguridad Interagencial Nacional (Fusina), en las inmediaciones del bulevar Morazán.
Michelle Alejandra comparte celda con su rival, Ilsa Vanessa Molina Aguirre, “La Palillona”, quien era amante del esposo de Michelle, José Zelaya. Al estar en las mismas circunstancias, ahora son amigas y se perdonaron todo el daño que una “flecha de Cupido” les provocó.
Según el expediente, la guapa reclusa es socia de la empresa “fantasma” Suministros Médicos, sindicada de haber lavado 102 millones 883 mil 132 lempiras. Al igual que su hermana debe comparecer en juicio oral y público el próximo 21 de febrero del presente año, donde podría revelar a quien le giró todos los millones que lavo, a través de su empresa de fachada. Le esperan entre 15 y 20 años de cárcel.

Susette Atuán Rojas

Entre las prisioneras modelos, se encuentran Susette Atuán Rojas quien ingresó el pasado 24 de septiembre del 2015, imputada por el delito de lavado de activos. Antes de enfrentar la justicia, se desempeñó como asesora legal del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), su “pecado” fue convertirse en millonaria de la noche a la mañana gracias a su primo, el exdirector del Seguro Social, Mario Zelaya Rojas.
Su expediente se encuentra en la Sala I del Tribunal de Sentencia de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) a espera del juicio programado para el 21 de febrero del presente año. En el interior de la PNFAS hace ejercicio, come comida dietética para conservar su figura y se encuentra en un lugar exclusivo dentro de la prisión, sus vecinos los menores infractores la desean porque es una de las reclusas más bellas.