“Mojados” empiezan a mandar sus enseres de Estados Unidos

El panorama que enfrentan muchos hondureños indocumentados en Estados Unidos, es de incertidumbre y ansiedad, de forma que han optado por empacar sus enseres de valor para comenzar a enviarlos a su país natal.
Después de vivir por muchos años en ese país de Norteamérica para lograr el llamado “sueño americano”, sus ilusiones se han desvanecido cuando el político y empresario, Donald John Trump, asumió como el presidente número 45 de la Unión Americana, el pasado 20 de enero.
Entre las promesas de campaña política, el magnate neoyorquino enfatizó la necesidad de hacer una reforma a la política migratoria y planteo como punto de partida construir un muro entre la frontera con México y expulsar a toda persona que vive ilegalmente en territorio estadounidense.
Hasta el momento ha puesto en marcha solo una, la de regresar a su país de origen a quienes están viviendo allí ilegalmente.
Las directrices del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ordena a los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, así como del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a identificar, capturar y deportar rápidamente a cada inmigrante indocumentado que encuentren y por eso se ha intensificado las redadas, incluso hasta en los domicilios.
Asimismo, el gobierno de Trump ha dejado para marzo próximo la recepción de ofertas y proyectos de parte de las empresas interesadas en construir el muro fronterizo con México, a cuyas autoridades está tratando de incentivar a participar en el levantamiento de la muralla.

OPERATIVOS. Muchos connacionales han visto que grupos de agentes de ICE andan buscando migrantes en sus vecindarios y por eso temen que les llegue esa “visita indeseada”.

EMPIEZAN ENVÍOS

La zozobra se ha apoderado de cientos de compatriotas indocumentados en la Unión Americana y por eso comenzaron los envíos de pertenencias que han atesorado durante han vivido en ese país, por temor a ser detenidos y deportados tan solo con lo que puedan llevar encima.
Es el caso de Manuel Reyes, oriundo de Lamaní, Comayagua, quien llegó a Miami, Florida, en 2003, dejando a su esposa y su hija querida, porque solo así su “princesa” puede cumplir su anhelado sueño de ser doctora con los 300 dólares que cada mes les envía.
“Tuve que venirme para aquí a la USA, no encontraba trabajo más que ayudante de albañil y era muy poco pisto y nos alcanzaba solo para la comida”, contó, entrevistado vía teléfono por LA TRIBUNA.
Reyes recordó que cuando llegó a Miami, Florida, unos amigos le ayudaron a conseguir trabajo en un restaurante. “Allí comencé a trabajar de lavar platos y de mi primer sueldo mandé 150 dólares a mi familia”, se alegró.
Agregó que hace dos semanas mientras disfrutaba de su día libre miró que a la casa de sus vecinos   salvadoreños llegaron agentes de ICE que tocaron la puerta, pero nadie respondió al llamado de los uniformados.
“Eso me dio miedo porque después pueden venir aquí a mi apartamento; por eso mejor decidí buscar a alguien que lleve encomiendas a mi pueblo y mandé el equipo de sonido, la refrigeradora, microondas y estoy ahorrando para mandar mi troca (carro)”, confió.

Datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (Cancillería) establecen que en los dos primeros meses del año han sido deportados vía área y terrestre unos 7,000 hondureños.

“ALLÁ TENGO MI CASITA”

De su lado, Ángel Matamoros, oriundo de Pespire, Choluteca, y quien reside en Carolina del Norte, contó que “yo llamé a mi familia que me alisten la casa que hice porque en cualquier momento puedo llegar y deseo disfrutar lo que construí con mucho esfuerzo”.
Matamoros comentó que tiene experiencia en el área de construcción y si regresa a Honduras emprenderá su propio negocio para sacar a su familia adelante.
Una encuesta realizada en 2015 por el Censo de Estados Unidos, revela que la mayor parte de los latinos inmigrantes realizan actividades en los rubros de construcción, agricultura, silvicultura, pesca, hoteles y restaurantes.
Los constantes operativos de los agentes de Migración en busca de personas indocumentadas por diversas ciudades de Estados Unidos, han obligado a muchos hondureños a atrincherarse en algunas iglesias que ayudan a migrantes y abandonar sus trabajos para evitar la triste deportación.
Así, las organizaciones hondureñas de protección al inmigrante advierten a los compatriotas que oficiales de ICE llegan a las casas y anuncian que buscan a alguna persona y de no encontrarla, comienzan a registrar y si quienes habitan la casa no tienen ningún documento legal son arrestados y, posteriormente, pasan al proceso de retorno.

Detenidos cientos de inmigrantes en nuevas redadas en seis Estados
Los migrantes hondureños deportados arriban al país solo con lo que andaban puesto al momento de ser detenidos.

Si la promesa electoral de Trump, que aseguró que deportaría al menos a tres millones de ‘sin papeles’ con antecedentes penales, se convirtió en una pesadilla para los 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en EE UU, las primeras noticias sobre redadas de inmigración son ese temor hecho realidad.
La Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha confirmado que las primeras redadas de la era Trump han tenido lugar tanto en viviendas como lugares de trabajo de Atlanta, Chicago, Nueva York, Los Ángeles, Carolina del Norte y Carolina del Sur. ICE ha descrito las redadas como “un incremento” en la aplicación de las leyes vigentes y las desliga de la orden migratoria de Trump contra la inmigración ilegal, aprobada el pasado 26 de enero.
La oficina de ICE en Atlanta, que cubre tres Estados del Sur del país, confirmó la detención de 200 personas. En Los Ángeles, ICE arrestó a 161 más, según ha confirmado el director de la agencia local, pero las autoridades alegan que solo cinco de ellos estaban afectados por el decreto presidencial.
La difusión en las redes sociales de numerosos videos que muestran a agentes de inmigración deteniendo a indocumentados en aparcamientos públicos o después de llamar aleatoriamente a la puerta de una vivienda, han provocado en los últimos días un escalofrío en la comunidad hispana. El caso de Guadalupe García de Rayos, deportada tras acudir a un control rutinario con las autoridades en Phoenix (Arizona), ha llevado al Gobierno de México a alertar a sus ciudadanos residentes en EE UU de una “nueva realidad” y les recomendó “tomar precauciones”.
“La historia de [Guadalupe] no es distinta de la de mi madre y su familia no es diferente de la mía”, declaró la portavoz de United We Dream, Cristina Jiménez. “No nos equivoquemos, Trump nos quiere fuera del país cueste lo que cueste”. El director ejecutivo del National Immigration Forum, Ali Noorani, añade que la preocupación entre los 11 millones de indocumentados y sus familias está en aumento. «El temor que recorre las casas de los inmigrantes y los estadounidenses que queremos a los inmigrantes como amigos y familia es palpable», ha señalado. (elpais.com)