Honduras, una democracia fallida

Por José Segovia Ynestroza

Los hondureños decidimos muy liberalmente, que queríamos ser gobernados bajo un sistema democrático representativo y que con una amplia visión social los tres poderes constituidos, interpretaran y pusieran todo su empeño y mejores esfuerzos en llenar las expectativas de nuestro pueblo, la historia nos demuestra las grandes frustraciones que ha sufrido este noble pueblo en el intento, con pequeños respiros que solo han servido para alentar esperanzas bien fundamentadas, pero que políticos ambiciosos, corruptos y sin escrúpulos se han encargado periódicamente de despertarnos ante una realidad de miseria frustrante, la que solo puede ser soportada por un pueblo que los tales han mantenido convenientemente en el miedo y la ignorancia.
“Democráticamente” elegimos ser representados por 3 poderes, dos electos directamente por el pueblo uno que es el que debe administrar, dirigir y ejecutar y otro que elegimos para que emita leyes, normas y disposiciones con las que el electo ejecutor pueda trabajar y el que reconocemos como Poder Legislativo, el tercer poder que es el Judicial y cuya elección queda a disposición del Legislativo, es el que se encarga y hace que se ejerza el cumplimiento de la ley. Dentro del sistema expuesto, los tres poderes se rigen y están obligados a cumplir y hacer que se cumpla una ley fundamental, la Constitución de la República, que además define claramente sus funciones y la independencia entre los mismos.
Nuestro sistema “democrático”, acostumbra en una fiesta de bombos, platillos y fanfarreas en el que la cabeza del Poder Legislativo le coloque al que presidirá el Poder Ejecutivo la emblemática y muy adornada banda presidencial, quien al tiempo que le es colocada y poniendo su mano sobre la Constitución, jura respetarla, cumplirla hacer que se cumpla; sin embargo, resulta que hoy cumpliéndose aquella famosa sentencia del diputado que calificó a nuestra Carta Magna como pura babosada, el partido que se autocalifica como el mejor organizado de Centroamérica, diz que respaldado en una sentencia amañada y emitida por un Poder Judicial supeditado, nos quiere convencer a como dé lugar, de que este poder está facultado para legalizar la reelección, ignorando la previa consulta al pueblo, forma y consulta que claramente establece la Constitución, exponiéndonos ante la opinión internacional como un pais indiferente ante el irrespeto a la ley, al que se orilla pasivamente a la dictadura.
No vamos a llamar a la abstención en la próxima elección, conscientes de que les daríamos la oportunidad de meternos al pozo, pero si llamamos al pueblo y principalmente a la juventud pensante a que valoren la importancia de su voto, votemos masivamente que Morazán ya nos señaló el camino correcto. Cuidado con la propuesta maquiavélica que seguramente ha recomendado J.J. Rendón, aquella de “divide y vencerás” o la de miente repetidamente y te creerán.
Compatriotas, políticos bien intencionados, por amor a Dios y a esta Honduras que nos necesita, no caigamos en la trampa del enfrentamiento. Cuando los medios nos brinden la oportunidad, no nos prestemos a ser llevados a la confrontación, aprovechemos esos cortos espacios para exponer nuestras ideas; propuestas de cómo salir de este atolladero, de este atraso y pobreza sofocante que obliga a nuestros compatriotas a emigrar legal o ilegalmente; recuerden que la campaña del Ejecutivo y de los que le acompañan en su propuesta reeleccionista, está dirigida por el maestro del engaño, astuto y convincente, creador de dictaduras: J.J. Rendón, venezolano, señalado como asesor directo del Presidente, calificado como maestro de las campañas sucias ganadoras que llevaron al poder a muchos gobiernos de América Latina y que en Honduras ha sido el maestro jugosamente contratado desde tiempos de Pepe Lobo, J.J. Rendón, es el que se hace llamar engañosa y calculadamente, el enemigo de los regímenes neototalitarios, y que él llama en sus conferencias, “la nueva cara de la dictadura”, (que interesante contradicción), es el mismo a quien en el 2011 y desde la presidencia del Congreso Nacional, se le otorga la “Medalla de Honor al Mérito”. ¡Ah! Mi pueblo, pobre pueblo llevado a la indiferencia.
En verdad que los hondureños hemos permitido que se nos convierta en un pueblo doblegado, sumiso, tolerante al límite. Juventud hondureña ejerzan su derecho al voto y bríndenle nuevas esperanzas a este tan sufrido y noble pueblo, adultos hagamos uso de nuestra experiencia, bien orientarles.