Sequía obliga a rotar los hatos ganaderos

Una docena de grandes ganaderos de la zona norte de Honduras está comprando reses provenientes de zonas azotadas por la sequía, producto de los efectos del cambio climático, informó     este miércoles una fuente del sector productor.
Según datos extraoficiales, en Honduras el hato ganadero se ha recuperado en los últimos dos años, al pasar de 1.7 millones de cabezas a más de dos millones de animales, luego de la implementación de algunas medidas de corte estatal y de adaptación a la variabilidad climática.
Una de las estrategias es la compra de ganado en pie, a precios promedio de 17 lempiras por libra a ganaderos de la zona sur, donde desde noviembre del 2016 empezó a faltar alimento para el ganado debido a la sequía que enfrenta esta región.
La compra permite mantener el hato ganadero, explicó  el presidente de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Sula (AGAS), Héctor Ferreira, porque se teme la reaparición del fenómeno de “El Niño”, que afectó al país en los últimos tres años.
“En AGAS estamos poniendo a disposición las fincas de nuestros agremiados para poder traer ganado del sur”, dijo, al reflexionar que se pierde más al dejar morir los animales, entonces, “yo preferiría vender 20 animales flacos a perder 50 cabezas por falta de comida”.
Llamó a los ganaderos a ser solidarios, ya no aprovecharse de la coyuntura, ya que el precio por libra “anda entre 14 a 17 lempiras que se compra en pie la vaca flaca”. “El ganado del sur ya está llegando al norte”.
Abundó que esta práctica es relativamente nueva en el país, lo que ha obligado a los ganaderos de las zonas secas a vender los animales para no perderlo todo, ya que en veranos recientes hubo muerte de animales por la falta de agua y pasto en Valle, Choluteca, El Paraíso y Olancho.
El sector agropecuario se muestra preocupado, porque informes regionales dan por hecho que “El Niño” se fortalecería entre julio y agosto de este año, con ausencia de lluvias, detalló Ferreira.
Los agricultores se plantean la posibilidad de cambiar los ciclos, pasando de mayo, cuando generalmente ha sido el tiempo de siembra, a septiembre, en función del comportamiento del invierno.