Paralizadas siguen unidades de transporte de Ojojona

Los conductores de las unidades de transporte que cubren la ruta desde el municipio de Ojojona a Tegucigalpa, seguían este jueves con su paro indefinido de labores por las amenazas recibidas de extorsionadores, pese a la presencia militar en esa zona sur del departamento de Francisco Morazán.
Los empleados del rubro recibieron el miércoles anterior un “ultimátum”, mediante el cual las bandas de extorsionadores “juraron” que ejecutarían a varios conductores si los propietarios no accedían a pagar una cuantiosa suma de dinero.
Por el temor a morir a manos de los cobradores del mal llamado “impuesto de guerra”, los empleados del rubro mejor decidieron no salir a trabajar y estacionar las unidades.
Ante la denuncia pública de extorsión y el paro de labores, autoridades de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina), decidieron militarizar las terminales de buses en Ojojona y Santa Ana.
Otro equipo de apoyo de la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA) se desplazó al lugar para buscar a los “chantajistas”, porque se tienen ciertas informaciones que los delincuentes que enviaron el “mensaje de muerte” supuestamente residen en esa zona.

La mayoría de afectados por el paro de labores son los pobladores que quieren viajar del municipio de Ojojona hacia la capital.

De esta manera, los uniformados indagaban ayer en cada casa en busca de los malvivientes.
Pero pese a la movilización de militares y agentes antiextorsión, los propietarios, conductores y ayudantes seguían con la negativa de salir a trabajar por temor de morir a manos de los extorsionistas que les mantienen amenazados.
Así, todas las unidades que cubren ese corredor ayer permanecían estacionadas en la terminal de autobuses de Ojojona.
Los pobladores tampoco pudieron usar ayer las unidades y debieron buscar otros medios de transporte para viajar a la capital y viceversa.
Como medida alternativa, los pasajeros debieron usar mototaxis desde sus aldeas hasta el desvío a la carretera Panamericana, donde se subían a otros buses interurbanos con destino final a la capital.
Por el asedio de los extorsionadores a los transportistas, Fusina incrementó la presencia militar en la zona.