Turismo y resiliencia

Por: Aldo Romero
Periodista y catedrático universitario
Recién fuimos partícipes del “Sexto Congreso Internacional de Periodistas y Profesionales del Turismo” en Medellín, Colombia, en el que se abordó la experiencia de esa nación, y particularmente la del estado de Antioquía, que mediante una adecuada estrategia de comunicación turística, logró emerger desde el fondo del abismo en el que fue sumergida por la violencia, el crimen y el terrorismo.
En el caso de Medellín, a pesar de los traumas derivados de una etapa oscura del pasado reciente, sus autoridades, empresarios y fuerzas vivas, se apropiaron tanto de los objetivos contemplados en esa nueva estrategia de comunicación turística, que les ha permitido transmitir al mundo una imagen de país real, renovada y libre de estereotipos o prejuicios.
Colombia se ha convertido en los últimos años, en un referente del turismo resiliente mediante enfoques y políticas de estado que le han permitido tener la capacidad de sobreponerse a los golpes de la crisis y sacar provecho del potencial en este sector.
Es claro entonces que la resiliencia, entendiéndola y aplicándola como la capacidad que tienen las personas, y en este caso los países, de enfrentarse a la adversidad y proyectarse hacia el futuro, transformando las crisis en verdaderas oportunidades, debe ser parte esencial de una adecuada estrategia que facilite el desarrollo sostenible.
En lo que se refiere al turismo, no basta solamente con el elemento promocional, uno de los principios de la resiliencia turística es que los países deben ir de manera paralela, promoviendo desarrollo y oportunidades en sectores alternos, favoreciendo la oferta educativa, creando leyes efectivas y tomando acciones concretas para la promoción de las inversiones.
Expertos en el análisis del comportamiento del sector turismo, han afirmado que esta industria, es resistente ante la crisis y con más rápidas probabilidades de recuperación ante los imprevistos que otras, sin embargo, estas a menudo se ven limitadas por el impacto social y económico que ciertas dificultades claves o problemas recurrentes provocan.
En materia turística, el concepto de resiliencia, ha generado el interés de diversos sectores, particularmente a nivel de gobiernos aunque de manera indirecta, pues en la mayoría de los casos, no se ha puesto atención en las experiencias que señalan que en turismo es importante no solo promover imagen, sino, tratar de comprender la capacidad de la sociedad para hacer frente a las crisis e involucrarla en estrategias de estado.
En el caso que nos ocupa, Medellín encontró la ruta adecuada para atraer la mirada del mundo, la política resiliente mejoró las condiciones de vida de sus habitantes, transformó sus sistemas de transporte, vías de comunicación y accesos a zonas turísticas, algunas de ellas antes olvidadas o abandonadas, hoy son elementos vitales de crecimiento y desarrollo.
Una Marca País, o una estrategia nacional de turismo, no se posiciona entonces desde los tomadores de decisiones, por el contrario, se fundamenta en el recurso humano de las comunidades, en sus fuerzas vivas, en sus condiciones de vida y en su acceso a servicios básicos, deben ser estos específicamente, los actores claves, pero también, los receptores de los beneficios de la resiliencia turística.
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