Sector sindical busca unificarse en un solo “músculo obrero”

A nivel mundial el sindicalismo atraviesa uno de sus peores momentos, diezmado por el auge de la robótica que ha desplazado masa laboral en industria clave, lo que a su vez está disminuyendo cada año la membresía de las organizaciones obreras.

A nivel latinoamericano la situación es similar, pero el declive se debe a factores como el reacomodo de las corrientes ideológicas y la arremetida del sistema neoliberal que presiona a los gobiernos por medio de los organismos multilaterales de crédito.

Hoy, cuando se celebra el Día Internacional del Trabajo en honor a los Mártires de Chicago, en Honduras el sector sindical se enfrenta a una caída con matices parecidos al resto del planeta.

La poca beligerancia de las poderosas organizaciones obreras, que vienen de la década del ochenta, tiene distintas explicaciones, así lo establecen estudios, analistas y representantes de las gremiales obreras.

DOMINIO PRIVADO

La creación de un solo ente gremial enfrenta peligros como la cooptación del sector estatal o empresarial, advierten expertos.

De acuerdo a datos de la Dirección General de la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social (STSS), en 15 años la cantidad de sindicatos bajó de 721 a 581 organizaciones; de esta cifra, más de 79 son de empresas públicas, el resto proviene del sector privado.

Más de 80 sindicatos son de la industria textil, confección y similares, el resto es de rubros como las bebidas, transporte y servicios, pero en menor medida del sector industrial.

No obstante, los datos de la Unidad de Sindicatos de la STSS revelan un leve aumento en los últimos seis años, es así que la suma de sindicatos registrados en el 2010 fue de 538; el 2011, 547; para el 2012 subió a 555.

El 2013 la cantidad se elevó a 563; el 2014, 568; el 2015, 574; para el 2016 la cifra aumentó a 581; y entre enero y abril de este año solo una organización se inscribió, según consta en documentos de dicha cartera ministerial.

La última gremial en registrarse fue el Sindicato de Trabajadores de la Empresa Francis Aparel (Sitrafrancis), del sector de la maquila del municipio de Choloma, Cortés, al norte del país.

Al analizar cada año, se puede notar que el 2010 se registró más de una decena de sindicatos; el 2014 fue cuando hubo menos inscripciones, mientras que al cierre del año pasado hubo ocho entidades sindicales nuevas en Honduras.

Personal de esa oficina hace sus conclusiones y explica que en las últimas décadas se observó un micro reacomodo, puesto que la cantidad se redujo debido a una serie de fusiones que se realizaron a lo interno de la base de los sindicatos.

MISMO DOLOR, DISTINTOS CUERPOS

En los últimos años, el sindicalismo ha perdido beligerancia debido a las medidas neoliberales, la polarización, la corrupción y el oportunismo, sostienen afiliados.

Este fenómeno también se está produciendo en la cúpula del sector obrero y desde hace tres años las principales organizaciones vienen trabajando en la construcción de un “megabloque obrero”.

El proyecto se encamina a fusionar a la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH), la Central General de Trabajadores (CGT) y la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH).

El plan consiste en agrupar a tres centrales, definidos como cuerpos distintos que padecen de los mismos dolores: hambre, injusticia, desprecio y violaciones constantes de la parte patronal, incluido el sector gobierno.

Entre los dirigentes de la clase obrera existe la sensatez para aceptar una caída de la membresía; según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), los datos a junio del 2016 muestran que la Población Económicamente Activa (PEA) fue de 3,944,835 personas.

Al comparar la PEA con los datos de la Central General de Trabajadores (CGT), se puede apreciar que la cantidad de trabajadores protegidos por una organización obrera en las últimas décadas cayó del 12 al 6 por ciento.

En valores absolutos, actualmente menos de 237,000 obreros están afiliados a un sindicato, ya sea público o privado, es decir, que de medio millón que era la cantidad de personas organizadas años atrás, la cifra bajó a la mitad.

Para algunos dirigentes, la merma está relacionada al impacto que hubo en Honduras por razones ideológicas, principalmente cuando el país sufrió el trauma de un golpe de Estado, el 28 de junio del 2009, que partió el ideario colectivo entre golpistas y resistencia.

VÍCTIMAS DE LOS AJUSTES

Más de 50 mil personas esperan reunir hoy, en las acostumbradas marchas del Día Internacional del Trabajo.

Se afirma que los ajustes económicos aplicados por los gobiernos y supervisados por los organismos crediticios como el Fondo Monetario Internacional (FMI), también se han llevado de encuentro a los sindicatos.

El caso más reciente fue la clausura de la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI), en marzo del 2016, lo que a su vez, llevó al cierre del Sitradei, gremial que agrupaba a más 1,500trabajadores.

Dos años antes también dejó de existir el sindicato del Instituto Hondureño de la Niñez y de la Familia (Ihnfa),al cerrar como parte de seis empresas estatales que fueron condenadas por el ajuste fiscal del 2014.

La disminución del gobierno,mediante lasuspensión de entidades con funciones similares, el despido de personal supernumerario, entre otras medidas de recorte de gastos y aumento de ingresos, permitió firmar un programa económico entre el gobierno actual y el FMI, en diciembre de 2014.

El oportunismo, la corrupción, la polarización e ideología se suman a la larga lista de causales que han reducido la beligerancia del sector sindical, arguyen además los expertos, que los obreros viven inmersos en problemas de inseguridad, pobreza y confusión que vienen a impactar en bajos niveles de solidaridad.

El encarecimiento de la vida, la inseguridad, el irrespeto a los derechos laborales son las consignas más destacadas del movimiento obrero a nivel nacional, este día.

Se aferran a nueva Ley de Inspectoría

El sector obrero organizado espera que la Ley de Inspección de Trabajo, vigente desde el mes pasado,responda a un cúmulo de desavenencias con la parte patronal, ya que establece multas de hasta 300,000 lempiras por obstaculizar la creación de sindicatos.

También contempla sanciones de hasta el 25 por ciento sobre montos dejados de pagar y multas por el incumplimiento de los ajustes salariales, que hasta ahora lo paga menos del 45 por ciento de las empresas formales.

La elaboración y aprobación es considerada por los representantes de las centrales obreras, como una conquista, al tiempo de cifrar sus esperanzas en que se aplique conforme a lo establecido en esta normativa.

No obstante, días después de haber sido publicada en el Diario Oficial La Gaceta, el sector privado pidió al Congreso Nacional aplicar algunas reformas, ya que entre lo aprobado y publicado existen algunas diferencias.


Jorge Illescas: El sector obrero olvidó sus valores y se politizó

Jorge Illescas

Jorge Illescas, quien por más de tres décadas estuvo ligado a la actividad sindical, argumenta que las formas de trabajo han cambiado en los últimos años, tal situación ha sido analizada a lo interno de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La cuarta revolución industrial, llamada también como tecnología 4.0, muy de boga en países como Alemania, Japón, Estados Unidos o Inglaterra, ha llevado al desempleo de millones de trabajadores.

En un entorno marcado por la competitividad mundial, el país no puede quedarse atrás y las empresas se ven obligadas a insertarse en esa espiral de tecnificación que se lleva de frente los puestos de trabajo.

Asimismo, sostiene que algunos sindicatos hondureños se quedaron “congelados” en la Guerra Fría. También “se politizaron de tal manera que olvidaron su rumbo, ese es el caso que ha pasado en Honduras”.

Además, se abandonaron los valores del sindicalismo y se asumieron posturas ideológicas bajo el concepto del líder de la Revolución Bolchevique, Vladimir Ilich Lenin, quien planteaba que el movimiento obrero necesitaba un partido comunista, concluyó el entrevistado.

Secretario de la CGT: Proponemos más apoyo a Mipymes

Benjamín Vásquez

Las consignas del 1 de mayo son las mismas porque los trabajadores siguen sufriendo los mismos problemas de décadas pasadas, como pobreza, desempleo, aumento a los servicios básicos, argumentó el secretario adjunto de la Central General de Trabajadores (CGT), Benjamín Vásquez.

“Son los mismos males de siempre, por eso se mencionan siempre. Se ha progresado un poco, pero no lo que se esperaba”. Recordó que al año 2015 el país se propuso bajar la pobreza al 45 por ciento, como parte de los Desafíos del Milenio implementados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“Lamentablemente,de 66 pasó a 71 por ciento, entonces, son sueños que no se pueden cumplir, el país va en retroceso, Nicaragua y Haití eran los peores, pero Nicaragua ya nos superó”.

Argumentó que para reducir la pobreza el sector sindical propone fomentar la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Mipyme), lo que permitiría reducir el desempleo, la pobreza e inseguridad.Por otra parte, dijo que se han creado leyes como la del Empleo por Hora que han disminuido los derechos de los y las trabajadoras.

Humberto Lara: Le apostamos a un solo discurso

Humberto Lara

La unificación del movimiento obrero en una sola central ha sido una aspiración de los últimos años, expresó el fiscal de la Central General de Trabajadores (CGT), Humberto Lara, al abordar la situación sindical en Honduras.

“Ese ha sido el objetivo de la masa trabajadora; aspiramos a una central única, la base está de acuerdo, solo tenemos que ponernos de acuerdo las tres centrales obreras, porque los problemas son los mismos”.

Entonces, “un solo es representante para tener más poder dentro del sector sindical, tenemos unidad de acción, la mantenemos; hoy, 1 de mayo, tenemos un solo discurso leído por un compañero, en representación de las tres centrales”, puntualizó.

Por: Jeremías Bustillo