LO QUE A NOSOTROS NOS IMPORTA

SI bien lo que acaparó la atención en la cumbre del G-20 fue el encuentro bilateral de las dos potencias, en lo atinente a nosotros son otros los temas que importan. En México esperaban con anticipación los resultados del encuentro del mexicano con el estadounidense, ya que la renegociación del Nafta es de vital interés para el comercio y el desempeño económico de ambas naciones. Hay que recordar que unas horas antes que Trump se preparaba a anunciar la terminación del tratado, recibió una llamada urgente de su par mexicano –igual plática tuvo con el primer ministro canadiense– suplicando la renegociación. El norteamericano accedió bajo la condición que si las condiciones no favorecían a su país, no habría tratado. Sin embargo fue otro incidente lo que opacó el fondo de las conversaciones. Al finalizar la reunión, preguntaron a Trump si ¿México aún pagaría por la construcción del muro en la frontera? La respuesta no se dejó esperar: “Absolutamente”, mientras Peña Nieto se llamaba a silencio, algo que nuevamente ha exacerbado los ánimos de sus compatriotas.

Obviamente que interesa a la región centroamericana, particularmente a Honduras, esto de la construcción del muro fronterizo, como lo relativo al cambio repentino de la política migratoria. La migración ha servido como válvula de escape a la falta de oportunidades en el país. Son cientos de miles de compatriotas que han encontrado un trabajo en los Estados Unidos que, con sus remesas familiares auxilian a sus parientes aquí y aportan una valiosa contribución a la relativa estabilidad económica. Últimamente no solo las deportaciones desde Estados Unidos y México se han incrementado, sino que, por temor a las repercusiones, prácticamente se ha detenido el flujo migratorio. En todas las encuestas, el desempleo figura como la primera preocupación del hondureño. Así que por allí deduzcan la gravedad que internamente no se puedan crear las fuentes de trabajo suficiente, tanto para absorber ese alto volumen de desocupados como el creciente número de deportados. (Según los últimos datos ofrecidos, se ha reducido la asistencia prometida al Triangulo Norte para enfrentar las situaciones de violencia y de carencias que estimulan la migración). El otro tema relevante es que el comunicado conjunto emitido en la cumbre “renueva su compromiso de mantener mercados abiertos y luchar contra el proteccionismo, pero –debido a la presión del país más poderoso del mundo– por primera vez incluye también una referencia a los “instrumentos legítimos de defensa comercial”.

La canciller alemana manifestó su felicidad al comprobar que todos los países, excepto EE UU, estaban de acuerdo en que “el Acuerdo de París sobre el clima es irreversible”. ¿Por qué esas dos cuestiones son vitales a Honduras? Pues, si indagan, Honduras figura entre una de las naciones más afectadas por el cambio climático, y uno de los países que más tierra arable ha perdido en las últimas décadas. En lo que respecta al proteccionismo, si el bloque más influyente del mundo cedió para incluir una provisión que permite a los norteamericanos argüir trabas al libre comercio “por legítima defensa comercial”, ni imaginar qué podría suceder en la renegociación del tratado de libre comercio que tenemos con ese país. Más ahora que se agotan las cláusulas de salvaguarda que protegían las actividades agrícolas y ganaderas. (Ese tratado, donde el campo es el gran perdedor, fue suscrito –vaya ironía– cuando el principal negociador por el país era el funcionario que acaban de colocar en la secretaría de SIECA. Así que por allí pueden deducir qué de bien o peor nos podría ir en una renegociación).