Viuda sepulta a su única hija que murió por asfixia

Flores de diferentes colores y coronas fueron colocadas en la tumba de Shirley Yarisel Velásquez Núñez, de tan solo dos años, quien murió tras tragarse una semilla de ciruela. La pequeña fue sepultada en el cementerio municipal San Juan El Durazno, de la aldea del mismo nombre, al extremo norte de la capital.

La repentina muerte de la menor dejó a su madre con el corazón “roto” por la tristeza. El dolor también embargó a los familiares que a diario contemplaban sus travesuras y la alegría que inundaba su hogar, en la colonia Cerro Grande de Comayagüela.

Allá, en lo más alto e inclinado de este camposanto, se escuchaba la canción de Tercer Cielo: “Yo te Extrañaré”, cuya letra dice: “Ojalá pudiera devolver el tiempo, para verte de nuevo, para darte un abrazo y nunca soltarte…”, mientras la acongojada madre lloraba descontrolada, como si fuera a sepultar un pedazo de su vida.

Varios hombres echaban tierra a la fosa de la pequeña, mientras que las personas que acompañaban el acto fúnebre miraban la escena con sus rostros entristecidos.

HONDO DOLOR

Sindy Nicolle Velásquez (22), mamá de la niña fallecida, durante el sepelio no hizo otra cosa más que aferrarse a la tumba de su hija y solo dejaba rodar lágrimas, sin dar declaraciones al respecto.

La tía de la niña, María Adela Vásquez Núñez (49), recordó que el domingo pasado, a eso de las 8:00 de la mañana, recibió la trágica llamada en la que le informaron sobre el deceso de la menor.

Dijo que todo comenzó cuando la pequeña jugaba en el patio de su casa y accidentalmente tomó una semilla de ciruela de las que guardaba otra de sus tías, que se dedica a la venta de frutas.

Lastimosamente nadie se percató de eso, pero la madre tuvo un mal presentimiento y corrió a buscar a la niña en ese momento trágico.

Shirley se encontró con su madre en uno de los pasillos de la casa y cayó en sus brazos cuando ya estaba atorada agonizando.

Luego llegaron algunos bomberos, llamados por algunas personas para que le brindasen los primeros auxilios, pero no pudieron hacer nada por salvarle la vida.

Horas después, personal de Medicina Forense hizo el levantamiento del cadáver, que luego reclamaron los familiares, en las instalaciones de la morgue capitalina.

PERDIÓ TODO
GOLPEADA POR LA TRAGEDIA

La niña fue velada en la colonia donde residía, para recibir un culto de cuerpo presente y posteriormente fue trasladada al cementerio donde yacen sus restos.

Su madre, Sindy Nicolle Velásquez (22), queda con el luto y ahora tendrá que afrontar a diario el dolor de haber perdido a su única hija. Algunas dolientes decían que con este sufrimiento, prácticamente se quedó “sin alma”.

La tragedia ya había invadido el hogar de la joven mamá, cuando hace tres años enterró a su esposo asesinado y ahora nuevamente sufre con el deceso de su niña.