Zona central la más afectada por la extorsión

Alrededor de 32 mil empresas, la mayoría pequeños emprendimientos, han cerrado en los últimos seis años en Honduras a causa de extorsión que castiga con más fuerza a los más débiles porque tienen que ver reducidas sus utilidades para protegerse de la inseguridad ciudadana.

Así lo muestran documentos del sector privado que abordan el fenómeno desde una perspectiva pragmática, al tiempo que ven una leve reducción que hace pensar que la inseguridad ha parado de crecer.

La Encuesta Empresarial 2017 presentada meses atrás por el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), la zona central del país aparece con los mayores índices de inseguridad.

El sondeo fue elaborado por el Cohep y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) e indica que la percepción de los empresarios es que la policía no brinda suficiente seguridad; las empresas cada vez gastan más en protección; y las condiciones de seguridad han empeorado.

Destaca también que un 76 por ciento de las unidades productivas consideran que cada vez gastan más recursos en seguridad, mientras que el problema se siente más extendido en las actividades de manufacturas y de construcción.

Distribuidoras de productos de varios afiliados a la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT), refieren que en los últimos seis años alrededor de 32 mil negocios cerraron acosados por los extorsionadores.

El dato ha sido recopilado por los supervisores de las empresas distribuidoras y señalan que durante el tiempo en mención, miles de emprendimientos como mercaditos, pulperías, salas de belleza o farmacias, entre otros negocios, cerraron operaciones acosados por el “impuesto de guerra”.

Sin embargo, los afiliados a las gremiales empresariales consideran que la problemática empieza a ceder, situación que la relacionan con el encierro de jefes de maras en cárceles de máxima seguridad.

No obstante, detallan que ello no quiere decir que el problema está resuelto, pues continúan pagando entre 10 al 16 por ciento en seguridad para poder mantenerse operando.