Comercio regional y Unión Aduanera

Por Álvaro Sarmiento

Especialista Internacional
en Comercio y Aduanas

La semana pasada en reunión de los ministros de Economía de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, el gobierno de El Salvador solicitó formalmente su adhesión al proceso de la Unión Aduanera iniciado el pasado 26 de junio.

Un artículo de opinión publicado por el ministro de Economía de El Salvador, el pasado 11 de julio hace referencia a tres elementos de la Integración Económica Centroamericana; la estrategia centroamericana de facilitación del comercio y competitividad con énfasis en la gestión coordinada de fronteras”, aprobada en el año 2015 en Punta Cana y que incluye las cinco medidas de facilitación del comercio, como una especie de “cosecha temprana”. Estas iniciativas han tenido un fuerte impulso y apoyo técnico y financiero, especialmente del BID y de USAID.

Por otro lado, menciona la aprobación por parte del Consejo de Ministros de la Integración Económica Centroamericana COMIECO, en abril del presente año del Reglamento de Controles y Procedimientos Integrados en los Puestos Fronterizos Terrestres y Manual operativo del puesto fronterizo de La Hachadura (ES) y Pedro de Alvarado (GU). Asimismo, “se creó con Honduras el marco conceptual del Puesto Fronterizo El Amatillo”.

El ministro también hace referencia al reciente acuerdo de los presidentes del Triángulo Norte (GU, HO, ES) de avanzar en la unión aduanera trinacional. Un proceso que debe ayudar a mejorar la competitividad de esta subregión, ya que como cita el ministro, estudios del Banco Mundial identifican que los costos asociados directamente a los procedimientos fronterizos pueden llegar a representar hasta el 12% del precio final del producto.

Según los estudios del Banco Mundial, esta integración más profunda puede significar una reducción de los costos logísticos hasta un 25%.

Si bien es cierto, la Unión Aduanera, ahora de tres, se espera tenga importantes efectos en la logística y competitividad, es necesario contextualizarlo en estos procesos de integración regional y saber que los esfuerzos están repartidos en varios “frentes”, todos con la misma importancia.

Por ejemplo en el caso del puesto fronterizo de Corinto, cerca de Omoa, a partir de su apertura se han registrado más de 700 operaciones utilizando el Formulario Aduanero Único Centroamericano (FAUCA), donde el 75% de las operaciones provienen de Guatemala. Si bien es cierto estas operaciones no vienen amparadas por la FYDUCA, instrumento principal de la Unión Aduanera, da una idea del volumen que se tendrá en esa frontera una vez la UA funcione plenamente.

Ya se ha dicho en esta columna, ni los aspectos tecnológicos, ni los operativos han sido fáciles de resolver, ya esta misma semana, los sistemas informáticos de la SAT de Guatemala han sido objeto de continuos ataques informáticos, lo cual viene a complicar el mismo proceso de la UA.

No olvidemos la importancia comercial de Centroamércia para ella misma, según reportes de la SIECA “-Las exportaciones totales de Centroamérica sumaron USD 7,811.0 millones en 2017, superando el desempeño exportador en el mismo período en el año 2016, con un incremento interanual del 14.0%. Durante el primer trimestre de 2017, el 28.9% de las exportaciones centroamericanas se realizaron en el mercado intrarregional”.

Las exportaciones del mercado intrarregional se componen fundamentalmente de productos no tradicionales del sector industrial y alimentario, como los medicamentos (4.6%), artículos para el envasado de plástico (3.6%), preparaciones alimenticias (3.3%), productos de panadería, pastelería o galletería (3.3%), y agua, incluidas el agua mineral y gaseada (2.7%).

Los gobiernos no crean el comercio, pero sí tienen la obligación de facilitarlo en el contexto de los controles fiscales y parafiscales. El trabajo de consolidación de la UA no será ni fácil ni corto. La adhesión de El Salvador es un nuevo reto que requiere recursos y las mejores habilidades de los negociadores y del sector privado.

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