Joven iba a la iglesia a impartir la palabra de Dios

Los restos mortales de Jonatán Ernesto Ordóñez Matamoros (25), fueron sepultados este domingo a las cuatro de la tarde en el cementerio del municipio de Tatumbla, lugar de origen, que el sábado fue muerto de cinco balazos, en el desvío del anillo periférico, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

El padre del joven fallecido, Ernesto Ordóñez, aclaró que a su hijo no lo mataron por robarle motocicleta. “Mi hijo iba trasladándose para la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que queda por la UNAH, y no manejaba motocicleta, es más, ni en bicicleta podía andar”.

Según Ordóñez, su hijo se dirigía a la iglesia porque “en ese edificio, por donde está la universidad, se reúnen todos los jóvenes mormones y hacen sus actividades de la iglesia los fines de semana”.

“Mi hijo había cumplido una misión de la iglesia en el año 2011 al 2013 en Guayaquil, Ecuador y en la mochila que él usaba, lo único que andaba eran libros y el celular de él, que ni se lo asaltaron, porque de ese número llamaron a un amigo cuando pasó el incidente”, manifestó el doliente papá.

El joven fallecido tenía una hermana menor y “era el único pasatiempo que tenía mi hijo era jugar videojuegos en la colonia que residía. Además trabajaba en reparación de computadoras y estudiaba y pronto iba a graduarse”.

Kenny Varela uno de los amigos del joven, encontrado en el velatorio, hizo un llamado a las autoridades, porque según él, “en esa pasada hacia Prados Universitarios, donde ocurrió el hecho, es una zona donde siempre hay asaltos. A mi hermana y a mi hermanito los han asaltado y muchas personas que van a la universidad y también compañeros de la iglesia pasan por ahí”.