Orgullo de Santa Ana: Talentosa maestra diseña los trajes de 19 palillonas

Después de los libros y la actividad doméstica, la profesora Yakelin Cerrato Gonzales (40) tiene otra actividad que por 14 años ha realizado, y es que el arte de la costura parece ser su segunda vocación, después de la docencia.

Esta mujer dedicada a sus pupilos, esmerada en dar lo mejor de sí para formar hombres y mujeres que logren engrandecer nuestra patria, también es la encargada de que las palillonas del Instituto Evangélico Privado Salem Sucot estén bien vestidas en las fiestas patrias, desde hace 14 años.

La maestra nació en el municipio de Santa Ana, Francisco Morazán, donde reside, por lo que todos los días debe movilizarse hasta la colonia Alemán de Comayagüela, para impartir el “pan del saber”. Desde el mes de julio inicia su trabajo para vestir a las muchachas.

“Desde que empecé a trabajar en el instituto hago esto, fue iniciativa de la encargada de las muchachas, es emocionante por la convivencia que se da con ellas”, aseguró la maestra, quien dice que la parte más difícil es escoger las telas y lograr un acuerdo con las “chicas”.

La tarea no es fácil, ya que la profesora debe vestir a más de quince adolescentes cada año. La confección de los trajes la hace solo los fines de semana, debido a su trabajo en la docencia. Cuando ya se aproxima el 15 de septiembre, el trabajo y la presión crecen, pero afortunadamente hace cinco años cuenta con la ayuda de una cuñada.

TELAS Y MEDIDAS

Serán 19 las jóvenes que tendrán el honor de ser vestidas por esta docente y modista que desde hace 14 años confecciona las prendas glamurosas.

“Lo que yo más propongo son los tipos de telas, que esté de acuerdo con el color de piel de las cipotas, la anatomía de su cuerpo. Después viene una parte bastante difícil, que si les queda largo, que si está corto o está muy ancho”, expresó Cerrato, quien desde ya labora con sus 19 muchachas para celebrar el cumpleaños de la patria.

Las jóvenes lucen sus trajes en las calles capitalinas, pero detrás de esas hermosas prendas están las manos talentosas de las personas que hacen posible que ese “glamour” sea la combinación perfecta entre colores, moda y una fina estética de las modistas, que son el “pincel” perfecto en el lienzo más fino, para la creación de una obra de arte perfecta.

La educadora, de sonrisa cálida y rostro alegre, es madre de dos hijos y junto a su esposo y su máquina de coser ha logrado sacarlos adelante. Su labor inicia por sugerir los tipos de tela y los colores que se pueden usar.

Después hay que pasar a la parte en la que se toma en cuenta si ese color es acorde al color de piel de las futuras palillonas. Y ahí está el primer “tropezón” de ese recorrido, ya que unas quieren un color y todas quieren algo distinto.

A CUIDAR LA SILUETA

Ahora se da paso a tomar las medidas para la confección, pero ahí ya no solo se sacrifica la modista, también las señoritas que deben cuidar su silueta para no engordar y que las medidas no se pierdan.

“Aquí yo les explico a ellas por la moda que escogen, influyen muchos puntos como la silueta” dijo la modista.

Y como aquí ambos equipos deben hacer su trabajo, así pasa un mes en el que la diseñadora debe dar prioridad a su máquina de coser y desempolvar agujas, hilos y alfileres. El emblema es su metro, confesó Cerrato, luego, a prepararse para los días de desvelo que se aproximan.

DETALLES
UN MES DE TRABAJO DURO

Todo está listo y la incertidumbre crece para conocer la nueva creación de la maestra, quien tiene una gran creatividad.

La profesora Yakelin Cerrato, señaló que se tarda un mes para la “costura” de los trajes y que ahora ya no es tanto el estrés porque cuenta con dos “manos extras”: las de su cuñada. Sin embargo, la presión sube cada día y aumenta después de la primera vez en que se miden los trajes.

Empiezan los “lamentos”… ¡Muy grande!, muy socado, y más…

“Y hasta ese momento solo se está haciendo el traje, no se han incluido detalles, ahí uno se ve contra el tiempo”, explicó la mentora. Al final se logra el trabajo.

Después de un largo tiempo de trabajo y “batallas” por lograr algo elegante y del agrado de todo el grupo, “se siente muy bien y feliz, sobre todo porque se hace un gran aporte para engalanar los desfiles”, manifestó la maestra, con una sonrisa de satisfacción, ya que desde hace 14 años atrás viste las palillonas de esta institución y que este año no será la excepción.

DATOS

Como todo trabajo debe ser remunerado y este no es la excepción, los costos aumentan según sean las telas y los detalles, explica la docente Yakelin Cerrato. En este sentido, los padres de familia hacen una inversión que oscila entre los 700 y 1,000 lempiras, solo en los vestidos, para que sus hijas luzcan como princesas durante los desfiles.