De mujeres migrantes a microempresarias

Varias hondureñas, al no cumplir su “sueño americano”, se convirtieron en microempresarias de la cocina típica hondureña.

Así lo demostraron ayer, en la feria “Mi Norte está aquí”, organizada por la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, en conmemoración del Mes de la Prevención de la Migración Irregular.

Los migrantes retornados y sus familiares, organizados en microempresas, comercializan tradicionales comidas y bebidas hondureñas como pupusas, baleadas, carne asada, “pastelitos”, tacos, torrejas, dulces típicos, jugos naturales y pozol.

EJEMPLO DE VALENTÍA

Estos compatriotas son dignos ejemplos de valentía y superación; también ofrecen al público piñatas, manteles, bisutería lenca y otros artículos que aprendieron a elaborar a través de los talleres de capacitación impartidos, como parte de los programas de reinserción laboral y social que ofrece el gobierno de la República, para ampliar las capacidades de generación de ingresos de los hondureños retornados.

Wendy Vázquez, junto con su amiga Olga Salinas, emprendieron su pequeña empresa de venta de comida.

La directora de Protección al Hondureño Migrante de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Liza Claudett Medrano, explicó que el proyecto de apoyo a las mujeres que son retornadas desde la frontera de México-Estados Unidos, es dar cumplimiento a Ley de Protección de los Hondureños Migrantes y sus Familiares.

En su Artículo 1, inciso 12, este instrumento jurídico establece “configurar las políticas y programas que deberá desarrollar el Estado de Honduras, en el caso del retorno de los hondureños al país, a fin de facilitar su integración social, laboral o empresarial”.

Detalló que este proyecto fue aprobado por el Consejo Nacional de Protección al Migrante Hondureño, en una alianza con la Secretaría de Derechos Humanos Justicia Gobernación y Descentralización, para beneficiar a las mujeres deportadas.

Es así que se estableció un fondo “capital semilla”, recursos que se ejecutan a través de la Cancillería, con el presupuesto del Fondo de Solidaridad con el Migrante Hondureño (FOSMIH).

Puntualizó que cuentan con diferentes programas de capacitación, y dependerá del interés de las mujeres. Para el área de gastronomía cuentan con un cocinero profesional que les comparte algunos “tips” del arte culinario.

UNA VIDA DIFÍCIL

Las mujeres fueron capacitadas en los talleres impartidos por los programas de reinserción laboral y social que ofrece el gobierno de la República.

Una de estas mujeres emprendedoras es Wendy Vásquez, quien partió desde San Pedro Sula con la esperanza de llegar a Houston, Texas; sin embrago, no cumplió su sueño porque fue detenida en Tamaulipas.

“No he tenido un vida tan fácil, no crecí con mi madre, sino que con mi madrastra; después que tuve a mi hija, y más por ella, decidí ir para Estados Unidos a poder enviarle dinero para que pudiera tener lo que yo no tuve cuando era niña”, recordó Wendy.

Al regresar nuevamente a Honduras, comentó que no quería que su hija pasara su misma historia, de no tener el amor de su madre, razón por la que no quiso volver a aventurarse en la ruta hacia Estados Unidos.

Wendy, junto con su amiga Olga Salinas, decidieron poner su pequeño negocio de venta de “pastelitos” de papa, yuca con chicharrón y “tajaditas” de banano con carne.

En conmemoración del Mes de la Prevención de la Migración Irregular, la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional realizó la feria “Mi Norte está aquí”.