Empleos y emprendimientos 1/2

Héctor Paz Lázarus
Consultor y catedrático universitario

Las dimensiones del reto en materia de empleo para Honduras son titánicas. La última Encuesta de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas indica que la tasa de desempleo y subempleo se ha mantenido en 63% de la Población Económicamente Activa, misma que asciende a 3.9 millones de personas. En el sector informal, en su mayoría de subsistencia, laboran 2.0 millones de personas y en el sector formal 1.6 millones. Además, alrededor de 300,000 personas están desempleadas.

La creación de empleo formal es bastante cara para una empresa. En promedio, crear una plaza cuesta alrededor de dos millones de lempiras para una empresa, conforme al reconocido economista Carlos Urbizo Solís (Radio América, 24-07-2017). El presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, Luis Larach, estima el costo para generar un empleo en aproximadamente 50 mil dólares (Hondudiario, 28-06-2016). Los costos salariales y no salariales de crear una plaza de trabajo dependen del sector y de la dimensión del negocio, así como si se trata de la creación de una nueva empresa o la ampliación de una empresa ya existente.

El costo es elevado porque debe cubrirse la inversión inicial de la empresa en activos fijos, incluyendo instalaciones, infraestructura, equipo y maquinaria, así como los gastos de los procesos de selección, reclutamiento, capacitación e inducción, entre otros. Además, el estudio “Empleos para Crecer 2015”, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), indica que el costo mínimo de contratar a un trabajador de manera formal incluye el salario mínimo, el aporte a la seguridad social del empleado, los costos de seguridad social que corresponden al empleador, los costos de aguinaldo y vacaciones y los potenciales costos de despido. El estudio agrega “que los costos para formalizar a un trabajador son demasiado elevados respecto a su productividad, al considerar que el promedio para formalizar a un trabajador en la región representa el 39% de lo que producirá”.

Las empresas podrán crear y mantener empleos formales solamente si cuentan con un ambiente económico dinámico, que les permita vender, cubrir sus costos y gastos, y alcanzar sostenibilidad financiera para su reproducción, lo que no se está dando generalizadamente en Honduras. El Banco Central de Honduras (BCH) destaca que la economía creció 4.8% a junio de 2017, contra 3.6% en igual lapso de 2016. No obstante, el Índice Mensual de Actividad Económica revela que solamente 11 de los 30 sectores que mide tuvieron un crecimiento por arriba o similar a la tasa antes indicada.

Contrariamente, 19 sectores, que constituyen la mayor parte de la economía nacional, tuvieron un lento o moderado dinamismo o decrecieron.

El colega columnista de este diario, Óscar Lanza Rosales, tiene toda la razón al indicar que es demagogia del gobierno actual exponer ante la población que ha generado 60,000 empleos a julio de 2017 (LA TRIBUNA, 16-08-2017). Las matemáticas del gobierno no cuadran. Si se toma el costo estimado por Luis Larach, el crear el número de empleos publicados por el gobierno, se traduce en US$3,000 millones en costos invertidos por las empresas para generar dichos empleos. El valor de nuestra economía fue de US$21,289 millones al cierre del I trimestre de 2017, contra US$20,905 a fines de 2016, un cambio de solamente US$384 millones (Sefin). Es imposible que las empresas hayan invertido casi 8 veces más en crear empleos con respecto al cambio en el valor de lo que han producido en bienes y servicios durante este período. Aparte de esto, hay generación de empleo cuando abren o se expanden empresas, pero también destrucción de empleo, cuando las empresas disminuyen operaciones o cierran. Lo que debe destacarse es la creación neta de empleo formal.

En esta misma línea, la exoneración fiscal que se aprobó para el sector turismo es prácticamente imposible que logre generar 250,000 empleos formales. Efectivamente, para crearlos, el sector requerirá invertir US$12,500 millones, equivalente a casi el 60% del valor actual de nuestra economía. Actualmente, el sector turismo, medido por la actividad de hoteles y restaurantes, tiene un valor de US$643 millones, equivalente a 3% del Producto Interno Bruto (BCH).

El estudio del BID antes citado señala que los costos salariales y no salariales son un 50% más altos en Latinoamérica con respecto al promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, debido a los elevados precios laborales con relación a lo que los empleados producen. La baja inversión en capital humano se traduce en baja productividad, además de que existe una alta rotación de los trabajadores en nuestra región, todo lo cual eleva el costo de crear una plaza de empleo formal.

En fin, el punto de partida para reducir la pobreza mediante la creación de empleo formal y digno inicia con una educación de calidad para nuestra población. José Cecilio de Valle decía que “la obra más grande entre las obras es la de crear, y la educación es una especie de creación”. En esta misma línea de pensamiento, basada en el emprendedurismo, un embajador de la República de Corea del Sur destacó que uno de los factores críticos para el éxito empresarial y económico de su país era que enseñaron a su población a pescar, en vez de darles el pez. Aquí la importancia de gestar emprendimientos por oportunidad para nuestra población, especialmente por parte de nuestra juventud, que son los más afectados por el desempleo y subempleo.