La federación de fútbol de Guatemala sigue «acéfala»

La FIFA ha sido clara y tajante con Guatemala: o aprueba los estatutos atendiendo a sus criterios, o no le será levantada la suspensión que le impuso desde octubre pasado.

La férrea oposición, junto a los intereses económicos, políticos y personales, han llevado al fútbol guatemalteco a su más bajo nivel en los últimos años y el futuro es cada vez más lúgubre.

El domingo pasado venció el plazo que la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) había dado para la aprobación de los nuevos reglamentos y así revertir la sanción que le prohíbe participar en cualquier competición de la entidad que rige el fútbol mundial.

La Asamblea de la Federación Nacional de Fútbol de Guatemala (Fedefut) aprobó los nuevos estatutos en julio pasado, tal y como lo había pedido la FIFA, pero la pelota rebotó en la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG), el máximo ente deportivo del país, que no dio su aval.

Es por ello que esta semana hubo las primeras consecuencias. Firmes. Sin vuelta de hoja, al menos por el momento.

La FIFA anunciaba, a través de una carta, que retiraba a la Comisión Normalizadora que ella misma había nombrado en enero de 2016 para ordenar la situación local tras un escándalo internacional de corrupción, conocido como FIFAGate, con varios de sus dirigentes acusados de recibir sobornos a cambio de otorgar derechos de transmisión.

Este caso llevó a la suspensión del entonces presidente de la Fedefut, Brayan Jiménez, implicado junto a otros miembros en esta trama.

Este fue el detonante de una situación que se ha vuelto crónica, de la que nadie se hace responsable, que se agudizó con la suspensión el 28 de octubre de 2016 y que parece no tener fin. (EFE)